TIPOLOGÍAS
A Peter Zumthor le dieron hace unos años el Pritzker. Ya se sabe lo que
dicen los periodistas: "equivalente al Nobel de Arquitectura".
Algunas equivalencias tiene, pero tampoco tantas. Sobre todo una diferencia
importante: no lo entrega un rey con toda su pompa y circunstancia. A lo mejor
es mejor así.
Bueno, Peter me saca un año y eso es
una cosa que me gusta de estos premios: que, en general, se los han dado a
gente madura tirando a vieja. Nada de jóvenes promesas.
Dando una vuelta por ahí he encontrado una imagen de lo
que debe ser una de sus últimas obras. Una casa en la montaña. House Annalisa.
Y aunque de momento solo he visto un par de imágenes son bastantes para incrementar
mi admiración por el suizo que sin renunciar a la modernidad, respeta
tipologías tradicionales.
El asunto de las tipologías arquitectónicas me persigue últimamente.
La casita de Zumthor que respeta y reinterpreta una tipología tradicional de
casa suiza me da vueltas en la cabeza. El arte es un "esfuerzo sostenido" de la humanidad que une desde las
manifestaciones del antiguo Egipto hasta los diseños actuales (según dijo E. H.
Gombrich). Hay un hilo conductor de inspiración, de maestro a discípulo, de
interpretaciones sucesivas, de copias y aportaciones entre las culturas, que
recorre esos más de siete mil años sin interrupciones aparentes. En la
arquitectura, como es natural, ha sucedido lo mismo. Todos somos soportes de
esa tradición para bien o para mal. Y en ese camino se producen las tipologías.
No son meras formalidades sin contenido. Al contrario, resultan ser la
expresión de la continuidad del hilo dorado de miles de años. Las tipologías
tienen su origen en las limitaciones de cada época. Esas limitaciones eran
salvadas por una forma de hacer, selectivamente eficaz, año tras año, hasta
convertirse en tipologías. Por eso creo cada vez más en las tipologías y me
gusta que los maestros las respeten y se sometan a esa disciplina. Participan
así del esfuerzo sostenido de la humanidad. Entran en el arte.
La falta de limitaciones en el mundo actual
y del arquitectónico en particular, da lugar al desprecio de las tipologías,
desde la posición, llena de soberbia, de quienes se creen capaces de innovar todo.
Las vanguardias, los rompedores, los
grandes innovadores, que tanto se valoran hoy y que, qué duda cabe, tienen su
merito, no participan del hilo. Quizá sean la aguja necesaria para coser y que
desaparece una vez hecho el cosido, pero no son hilo.
Las tipologías son algo más que
casillas para el estudio de la arquitectura.
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