sábado, 30 de marzo de 2013

HETEROTOPÍAS




HETEROTOPÍAS

Fernando Broncano, filósofo, decía que la arquitectura es una prótesis del ser humano que le conduce a la melancolía. Todo porque el ser humano ese, está impregnado de un incontenible anhelo de la naturaleza. Me gusta mucho el concepto que aquí resumo y concreto en la arquitectura, ya que Broncano lo extiende a todo lo que nos rodea y de lo que nos servimos. Me gusta el concepto, porque rebaja nuestra pretensión de magnificar la arquitectura a niveles muy excelsos, cuando en realidad es eso: una prótesis, con todo lo prosaico, meramente utilitario y artificioso del término. Incluso un poco repulsivo, como toda prótesis.

Por otro lado, no hace mucho,  Antonio Santos, profesor de la Universidad de Cantabria nos contó, en un ciclo de conferencias titulado "Tierras de ningún lugar: Utopía y Cine", su concepto de heterotopías, término creado por el filosofo francés Michael Foucault y que es característico de las complejas ciudades modernas.

Para Antonio Santos son "lugares diferentes, de otros parajes asentados en la realidad, pero que se sitúan al margen de la misma. De entre todas las heteropías posibles, hemos seleccionado una por su singular conexión con el espacio cinematográfico: el parque temático. Utopía concebida para la diversión, el parque es al mismo tiempo acogedor y siniestro, en el que reconocemos una impostura artificial de nuestros sueños pero también de nuestras pesadillas. Es el caso de  La isla de los juegos de Pinocho, el Parque Delos de Wetsworld, el Parque jurásico y La fábrica de chocolate, concebida por el insólito y estrafalario demiurgo culinario que es Willy Wonka."

Me ha dado que pensar el asunto de las heterotopías y aquella explicación inicial sobre su contenido. Para Foucault, su inventor, los ejemplos característicos son los manicomios, los asilos, los lazaretos, las cárceles,… Una hetereotopía debe reunir siete características para ser considerada como tal, pero no es este el lugar de enumerarlas. A los ejemplos de Foucault se pueden añadir las heterotopías de la ciudad moderna, en los que pueden entrar desde los lugares religiosos, a los culturales o los deportivos. Es necesario que reúnan ciertas condiciones de aislamiento, de peregrinación, iniciáticos.. y también deben y suelen tener características formales como accesos enfáticos, ambiente casi sobrecogedor, y evocador,  incitación de varios sentidos, etc... Es un concepto complejamente hermoso y fundamentalmente urbanístico.

Al final la ciudad debe contener heterotopías si quiere ser ciudad. Lo más alejado a un heterotopía es un barrio residencial, un barrio dormitorio. O uno industrial. O, si me apuran, los centros de negocios...

Pero se le olvidó a Antonio Santos poner un ejemplo heterotópico casi perfecto: La típica segunda residencia.  Cierto que no es un espacio público, aunque el deseo de sus propietarios de enseñarlo se convierte, en muchos casos en su razón de ser y por lo tanto pasa a ser un espacio semipúblico. Creo que reúne casi todos los caracteres necesarios para serlo. Incluso aquel concepto semitétrico que Antonio Santos atribuía a las heterotopías cinematográficas. Esas casas rodeadas de grandes y tupidos cierres con puertas grandilocuentes flanqueadas de blasones o águilas, con jardines poblados de pequeños enanitos y lagos en forma de piscina (¿o es al revés?), con arboles exóticos y fuego auténtico en el hogar....

Además se materializa en ella , en la segunda residencia, aquel anhelo de naturaleza que Broncano atribuye al ser humano equipado de múltiples prótesis una de las cuales es la arquitectura.

Creo que a partir de aquí se puede hacer una tesis analizando las diversas tipologías de la segunda residencia, siempre desde el enfoque Utópico-Heterotópico del fenómeno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario