DIARIO 2003.8
jueves, 13 de marzo de2003 16:30
B. asistió a una
comida promocional del PRC. Quieren ganar las elecciones, lo cual me sitúa en
la confusión: qué es mejor: ¿qué siga Piñeiro, que entre el PRC, o qué, por fin,
tras cinco derrotas consecutivas gane Juanjosota la alcaldía?. Hay quien
pregona la abstención.
De momento todo ha servido para hablar
de la Ciudad y eso merece la pena.
Santander tiene que
dar un cambio o, por
este camino, será una de las ciudades menos atractivas del país. Tiene
excesivos problemas para su tamaño y hay gran número de barrios realmente.
abandonados. Incluso lo que se llama mejor zona de la ciudad, está decrépito. El Ayuntamiento es un ente pasivo que
se deja arrastrar por los intereses privados. El nivel de gestión municipal es
bajísimo y se deja en manos de concejales, celosos de perder poder, áreas que deberían
profesionalizarse. Mal porvenir si no hay cambio.
Seguiremos.
ciudadanodesantander
sábado. 15 de marzo de 2003 8:48
Fin de semana con marcha de B. a
Madrid.
M. y J. se enfrentan a una obra en el
baño de su casa.
Esto sí que es un
reto y no lo que tantas veces repiten los políticos de su quehacer. Hacer un
baño en casa resulta una obra común. Oigo anuncios por la radio alentando
"la renovación de tu baño para que tu cambies". El baño es la
prolongación de la personalidad de sus dueños y es, desde luego, una de las
piezas que primero se enseñan o se quieren ver de una casa. Los baños envejecen
más que las personas y las renovaciones pasan por unas obras complejas y caras.
Las chapuzas y malos remates no previstos o simplemente aportados por el
albañil, son siempre una constante en el resultado final, que se salva por la
ilusión de la renovación y porque todo lo nuevo es bonito. La renovación del
baño es una metáfora del ansiado rejuvenecimiento.
El camino para llegar
al final está lleno de dificultades y pone a prueba la estabilidad de la
pareja. Su casa será invadida por los albañiles, fontaneros, electricistas,
quizá carpinteros, encargados, recadistas, niños de la masa, y, sobre todo,
polvo, mucho polvo. Las decisiones serán los grandes escollos. Discusiones sin
fin sobre asuntos sin importancia, pero tras los que se atrincherarán uno y
otro. Enfados largos y profundos por algo que parece esencial y que una semana
después de acabada la obra no se recordará. (¿La pintura del trozo de pared de
encima de la puerta, que solo se ve cuando está cerrada, debe ser blanco matado
o hueso?, ¿La barra de agarrarse, a la derecha o a la izquierda?, ¿Gorda o
delgada?. ¿Horizontal o vertical? ....)
M. y J. empiezan una gran aventura.
Que Dios les guie.
esperimentao
domingo, 16 de marzo de 2003 8:40
Ayer hubo cine.
Cine
Los Ángeles. Sesión de las ocho y media de la tarde del sábado.
Casi todo eran grupos
de mujeres maduras, abandonadas o huidas de los maridos. Jubiladas o consortes
de jubilados, bulliciosas, habladoras, sin palomitas ni chocolatinas pero, eso
sí, dominadoras del ambiente, como si el cine fuera suyo o fueran a todas las
sesiones todos los días. Silenciosas solo al comenzar la película. Efecto
colateral del futbol televisado.
Nos largaron una película
al estilo melodrama de los cincuenta con triángulo de amores imposibles en un
ambiente, hoy superado, de discriminación racial y sexual. Lejos del cielo. No sé si el cielo es ahora, pero está más cerca
esto, que aquello. Hay un recrearse en la ambientación, con excesos en los
colegios, las casas, las oficinas, los cines, los bares, los coches, los
hoteles, los arboles, los colores ...
Todo es una
exageración, probablemente intencionada, para recrear un ambiente en el que
contraste aún más el drama de la segregación y la homosexualidad. Esfuerzo
incomprensible e inútil desde mi punto de vista. Ella resulta una roja (?)
ridícula, el jardinero negro demasiado culto y bueno, el marido un llorón
tragicómico... Incomprensible que se hagan, ahora, estas películas y que tengan
éxito de público y, sobre todo, de crítica.
¿Que tiene esto que
ver con la arquitectura?. Pues llego a la conclusión de que bastante. Los
pelicureros de Lejos del cielo han
querido hacer un revival de algo que no sienten, ni es coherente con su época y
les sale ese pastel, que ni es un melodrama, ni es una reconstrucción. Es un
pastiche. Eso mismo, así de ridículo, resulta nuestro esfuerzo por recrear una
arquitectura que no sentimos ni sabemos desarrollar, porque no es de nuestra época.
Así me siento yo haciendo el hotel del
balneario de Solares.
Lo peor es que puedo llenar, como
ayer, el cine.
Ridículo.
fueradeepoca
martes, 18 de marzo de 2003 9:01
Vísperas de San José,
día del padre y puede ser que de la guerra.
La primavera, ajena a
todo esto, se abre paso imparable a golpe de sol y días templados.
Hay propietarios-promotores,
que llamamos clientes, no sé muy bien por qué, que no tienen limite en su
ambición. La mayoría encauza su ambición por el dinero. Los hay, sin embargo
que su ambición es la absorción (también los hay mixtos, claro está). La
absorción, la apropiación, de todo lo que rodea el proyecto. Invasores de las
competencias de los demás, ya sean políticos o técnicos. Celosos de cualquier protagonismo
ajeno. Envidiosos de los aciertos de los demás. Denostadores de los excesos de
edificabilidad, excepto si son suyos, que entonces les parece poco. Defensores
de la conservación de los edificios antiguos y demoledores de los propios. Agjigantadores
de hechos nimios hasta la afrenta, y no reconocedores de tratos urbanísticos de
favor.
En origen, además de
un carácter forjado día a día, está el dinero. La pasta. Cuanta más pasta, mas
propietario-promotor.
Excepciones haylas.
Pero son eso: excepciones.
odioalopropietariocontodamiarma
miércoles,
19 de marzo de 2003 8:59
Día del padre del
Corte Inglés, día de San José, que fue padre legal de Jesús, pero no natural,
por lo que no cabe, a pesar de las apariencias, suponer un origen divino al
Corte Inglés.
Para algunos la
arquitectura si tiene origen divino. Más allá que los propios arquitectos, cuyo
origen divino en algunos casos no es necesario demostrar, la Arquitectura, y
más la clásica, tiene una fuerte inspiración en la magia de los números y de
las proporciones lo que conduce a la magia de la creación y a la Divinidad. Ese
hilo de oro con el que se teje el pensamiento y los fundamentos arquitectónicos
lo conocen muy pocos y son aquellos que se consideran más que maestros y
muestran sus obras como parte de un ejercicio mágico con la ayuda de Luis
Fernández Galiano o Antón Capitel. La arquitectura se fotografía con el mismo
glamour que las star, y el icono del papel couché de las revistas se convierte
en la estampita venerable de esta magia Divina.
¡Cuánto daría la
corte celestial de Vírgenes, Santos y Mártires por tener una revista en papel
de brillo, con fotógrafos maravillosos en los que publicarse cada cierto tiempo!.
padre
jueves, 20 de marzo de 2003 8:10
La guerra ha comenzado esta madrugada.
¿Cuándo terminará?. Ya dura demasiado.
La arquitectura es el
refugio de las personas y el objetivo de la guerra. Destruir la arquitectura no
es ganar la guerra. Destruir puentes, carreteras, pantanos, centrales eléctricas,
refinerías, puertos, esto es, destruir ingeniería es ganar la guerra. Hay una diferencia.
Esa que sentimos inconscientemente cuando vemos a los bestias israelíes
destruyendo las casas de los palestinos. La arquitectura es el abrigo de las
personas. Es parte de ellas. Destruir la arquitectura es destruir a las
personas. Destruir la ingeniería es destruir su riqueza. Todavía hay
diferencia.
Huele a tierra quemada. Todo es
destrucción.
pacifista
viernes, 21 de marzo de 2003 8:40
Final de semana
complejo. Con susto de la abuela enfriada. La guerra sigue.
La primavera también.
A.
tiene un jefe, según contaba anoche, que no sabe nada de ordenadores. Al
parecer no sabe ni usar el ratón,
que parece ya un instrumento tan cotidiano y fácil de usar como pueden ser las
tijeras. Cuando me enteré, ya casi dormido, padecí un fuerte ataque de envidia.
Porque al jefe de A. su desconocimiento informático no le ha impedido ser un
arquitecto con trabajo y buenas obras. En cambio yo que tengo un conocimiento
informático por encima de la media, soy esclavo de esta técnica y, enganchado a
ella, me paso horas ante el ordenador en labores de pura y dura delineación,
trabajo para el que no estoy preparado y en el que cada vez rindo menos a pesar
de trabajar más. Esta es la gran trampa de la informática para arquitectos. Así
que anoche me dormí envidiando al tal Antonio, de unos cuarenta años, que no
necesita del "computer" para ser el jefe.
Eso sí:
- Dibuja que te cagas.
En expresión de A.
Al final puede ser
que la informática sea el refugio de los malos arquitectos y de los que
dibujamos mal.
lainformáticamemata

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