domingo, 24 de marzo de 2013

DIARIO 2003.9

 
DIARIO 2003.9
 
sábado, 22 de marzo de 2003 10:23
Casi me voy sin escribir este diario matutino. He bajado al estudio dispuesto a imprimir los de los últimos meses y la cosa no resulta fácil por aquello de que mi maldito ordenador me los ha borrado de improviso y tengo que trasvasarlos de otro ordenador, cosa nada fácil. aunque parezca mentira.
Ayer cine: "Soldados de Salamina". Una pena. La Ariadna se carga la película de la que lo único que me gustó fue la calidad de la fotografía semi en color, semi en blanco y negro.
El color es la causa de la denegación de licencia de primera utilización (fin de obra) de la casa de J. G. en Liérganes. Una pasada. Una pasada el color y el informe municipal. La propietaria, la dura y brava mujer de J., considera que puede pintar SU casa con el color que a ella le guste y que si al secretario no le gusta, así se lo ha dicho, a ella tampoco le gusta la barba que lleva el secretario. Bien, ese es el concepto que algunas personas tienen de la arquitectura, cuya imagen final se determina muchas veces por el color (Ahí están los mejicanos y Le Corbousier): Yo pinto la casa del color que a mí me gusta, y al que no le guste que no mire. La cosa no es así. El color de las casas debería de estar regulado mediante una paleta de colores, justificada mediante los correspondientes estudios y que impidiera que, al amparo de una libertad mal entendida, cada cual pudiera pintar su casa como le venga en gana. Las ordenanzas a menudo se pasan en delimitar los aprovechamientos y los parámetros de distancias, rasantes, etc, y el resultado será a veces un edificio que cumple con esas obligaciones básicas, pero sencillamente horrible o agresivo a la vista. La nueva tecnología de las pinturas permite además elaborar colores más intensos y permanentes, con lo que el mal dura y dura. Recuerda los azulones de los edificios de Menéndez Pelayo o la desfiguración del gracioso quiosco racionalista de los jardines de Pereda (hoy demolido) que un día apareció pintado a cuadros.
Colores. A algunos habría que sacárselos. Literalmente.
soloparaelbuengustoestancolores

domingo, 23 de marzo de 2003 10:12
Ayer día de excursión por Valderredible. En esos climas extremos a la primavera le cuesta arrancar. Pero todo resultó bien por esas tierras románicas, abandonadas durante más de cuatrocientos años, según aseguró el párroco de San Martín de Elines. ¿Cuántos años más seguirán así?
Arquitectura de piedra, algunas piedras-rubias, en la que se puede aprender mucho del armado de la piedra, del rejunteo de la mampostería, de la disposición de los colores, ...
A los historiadores solo les admira la labra de los sillares y describen con minuciosidad las enigmáticas marcas de canteros, pero falta por hacer un estudio de los lienzos de piedra y sus juntas o rejunteos que, al fin, tienen más trascendencia que aquellas oscuras marcas.
Mampuesteromayor

lunes, 24 de marzo de 2003 9:02
Almodóvar ganó su segundo óscar. Mejor guión original. Ahora con este premio pienso que mi idea de un guión especular de este, con personajes femeninos y suicidio final en la Giralda, aquel que conté cuando vimos la película, podía merecer un trocito del òscar. Y me hace ilusión.
Sigue la primavera. el sur y la sequía. La ciudad empieza a oler mal porque aquí la limpieza urbana la cobra una contrata, pero la hace la lluvia. Y si no hay lluvia no hay limpieza. La última vez que vi usar una manga, la famosa manga-riega-que-aquí-no-llega, hará más de treinta años. Ahora como todo está mecanizado, el riego se hace desde un camión cisterna que se limita a salpicar los bordillos y mojar lo justo las aceras para que, durante un rato, se vuelvan peligrosamente resbaladizas. También consigue, gracias a la virulencia del chorro, llevar toda la mierda de la calzada a las aceras. Una vez allí pueden aparecer las otras máquinas: La rompedora de aceras o la esparcedora de basura que completan el ciclo devolviendo gran parte de la basura a la calzada y, de paso, rompiendo gran parte de las baldosas de la acera. Es lo que se puede llamar el ciclo rotacional del negocio de las basuras, que entra en contacto con el ciclo reposicional del negocio de baldosas en acera. Maravillas de la vida urbana moderna que ofrecen estos delicados y sutiles ejemplos de diversidad negocial.
Ya está bien.
quelluevaquelluevalavirgendelacueva

martes, 25 de marzo de 2003 9:05
Primavera inacabable. Sequia prolongada. ¿Ya está aquí el verano?. ¡A que no!.
Sigue la guerra inacabable y prolongada. ¿Cuándo llegará la paz?. O por lo menos el final.
Muchas veces he pensado que una obra es como una guerra del edificio contra numerosos y, a veces, indefinidos enemigos. Es una metáfora que hoy parece demasiado frívola, porque la realidad de la guerra no admite metáforas de pura barbarie que es. La bestialidad en sentido literal aparece de pronto en el escenario de la guerra, pero con los medios y refinamientos que producen la bestialidad racional, mas evolucionada, e inalcanzable para las pobres bestias irracionales.
Nada que ver con la guerra de las obras. Guerra sin sangre, literaria, de baja intensidad con intereses mezquinos por todos lados y una única víctima inocente: el edificio.
Fin de la metáfora.
noalaguerra

miércoles, 26 de marzo de 2003 9:10
Sigue la primavera. Sigue la guerra. Sigue la sequia.
Me iré a San Vicente de la Barquera. Volveré para estar con Iruretagoyena. La tarde con J. Barquín. Bien. Días completos.
La arquitectura a veces está tan lejana que no la sientes. Otras veces te inunda y rodea y al mismo tiempo te ayuda a flotar. Pero la sequia todo lo agosta incluso la mente y las ideas. Así que nada. Nada de nada.
Un día de estos, en cualquier esquina, bajo tanto papel como hay en el estudio, con una llamada, con la entrega de un proyecto o el final de una obra, un día de estos, reaparecerá la arquitectura e, inundados, volveremos a sentirla.
poético

jueves, 27 de marzo de 2003 9:06
Al fin, cubierto y pelín tristón, el tiempo parece ponerse de acuerdo con los tiempos de guerra.
Saramago, el inquietante premio Nobel, dice (ayer venia en los periódicos) que el correo electrónico es incapaz de trasmitir emociones. Nada como la conversación, el cara a cara, o la letra escrita "mojada, quizá, por una lagrima". Me da no se qué enmendar la plana a un premio Nobel y lo que voy a hacer es enmendar la plana a la noticia del periódico: No está bien negar a los emailes la posibilidad de trasmitir emociones. Incluso pienso que es mejor vehículo que los otros. La imaginación no tiene aquí mas sustento que ella misma y no necesita de la imagen, del cara a cara, ni del tacto, ni la carta húmeda, para la evocación. Es un medio más directo a la imaginación. También es un medio que facilita el engaño, pero habrá que
suponer la voluntad de trasmitir emociones en todos los casos. ¡Cuántas miradas falsas y cuántas cartas mentirosas hay en el mundo de las relaciones!. Es verdad que un email es volátil, a mí me desaparecen cada cierto tiempo, y que cobran más entidad cuando salen por la impresora, pero ese ya no es el campo de los sentimientos sino el de los documentos, el de nuestra frágil memoria que quiere almacenar en papel lo que es incapaz de retener.
¿Qué tiene esto que ver con la arquitectura?. Poca cosa. Pero hay en el fondo un paralelismo entre la diferente trasmisión de sentimientos arquitectónicos: oralmente, dibujando en papel, o con un computer. ¿Es este último un medio incapaz de trasmitir emociones arquitectónicas?.
emociones


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