viernes, 31 de octubre de 2025

RECONSTRUIR ES UNA FORMA DE CONSERVAR

 


El Grupo Alceda que practica, con notable diligencia, el activismo intelectual en favor del Patrimonio Histórico en esta Región, ha escrito una tribuna de opinión en el Diario Montañés en contra de la demolición del Hotel París “para sustituirlo por un decorado”.

Contiene el escrito una ilustrada introducción sobre el origen de El Sardinero, la creación de la moda de los baños de ola, la llegada de los reyes, la construcción de hoteles para viajeros en la zona…que sitúan al lector en la importancia de esa zona de la ciudad en su patrimonio histórico.

Eso no impide que contenga varios errores e inexactitudes en ese apartado. El primer planeamiento del Sardinero no fue de Valentín Lavín Casalís, sino de Atilano Rodríguez en 1873. No se aclara que el Plan de Lavín Casalis en 1921 condenaba a la desaparición de los hoteles Sardinero, Hoyuela y Roma con nuevas alineaciones. El Plan Especial de Protección del Sardinero no se aprobó en 2013 sino en 1998. El Hotel Paris no fue construido en 1903, puesto que figura ya en el plano de Atilano Rodríguez de 1873 y completo en el de 1889…Es una pena que se comentan esos errores de bulto en datos y fechas muy fáciles de conocer, sobre todo para las ilustradas personas que forman el Grupo.

Pero eso es anecdótico. Lo que resulta sorprendente son las siguientes aseveraciones:

“..Hotel París, construido en 1903, mantenido en un estado prácticamente
original hasta su cierre en 2017..”

En las últimas décadas el Hotel París, “gestionado por la misma familia durante más de 100 años”, ha sufrido innumerables reformas, padecido incendios y movimientos estructurales de enorme importancia.  Las dos primeras plantas de habitaciones se dotaron de baños para casi todas las habitaciones, ascensor y nuevas instalaciones con recrecidos en los suelos, alteraciones de repartos, etc.. En 2001 la cocina, situada en el semisótano, sufrió un incendio que destruyó ese forjado y varios pilares de esa planta tuvieron que ser reforzados o sustituidos por metálicos. En los años 90 la construcción de los edificios colindantes: Maura, Hoyuela y Roma, con sus correspondientes sótanos, alteraron las capas freáticas donde se asientan todos esos edificios que están afectadas por los manantiales de la Fuente de Cacho, lo que originó notables desplazamientos y grietas al Hotel París. Su reparación requirió nuevos refuerzos metálicos en cabezas de vigas. La cubierta se reparó parcialmente en varias ocasiones con tableros de aglomerado de poca eficacia impermeable, … El estado del edificio es tal que condujo a la situación de ruina justificada como tal, en un extenso informe de Ingeniería KN adjuntado al expediente.

La expresión “mantenido en un estado prácticamente original” es muy inexacta y equívoca. Pretende ser elogiosa para la familia que los gestionó “durante más de 100 años”. ¿Se imagina el Grupo Alceda el hotel “en un estado prácticamente original”, es decir el que tenía en 1880?  Gracias a que ha sufrido numerosas reformas el hotel ha podido seguir funcionando…durante los veranos. Lo del “estado prácticamente original” es una expresión falsa que solo se “justifica” en un lance de activismo intelectual escandaloso.

“Saltándose las determinaciones del Plan Especial, el Ayuntamiento pretende aprobar su completa demolición y sustituirlo por otra edificación que guarde parecido exterior con el original, igual que ya sucedió con el Hotel Roma y luego con el Hotel Sardinero.”

El Grupo Alceda comete aquí una deliberada falsedad: La frase anterior debería comenzar diciendo Amparándose en las determinaciones del Plan Especial, el Ayuntamiento… etc. El Ayuntamiento NO se salta las determinaciones del Plan Especial, las aplica literal y cuidadosamente. Atribuir al Ayuntamiento una intención ilícita, es grave y absolutamente falso, que lo que busca es dotar a su escrito de un tono alarmante, dictaminando que es el Grupo el que supervisa correctamente las determinaciones que contiene el Plan Especial. El Grupo conoce que el Plan Especial regula las situaciones en que se encuentra el Hotel París, pero le parece más escandaloso decir que el ayuntamiento se salta la ley. Mal activismo intelectual.

“El informe municipal cuenta que sus fachadas no tienen valores relevantes que
merezcan su conservación y se atreve a aseverar que el derribo no vulnera el Plan de Protección del Sardinero, aunque el edificio esté protegido de forma integral.”

El informe municipal no “se atreve a aseverar”, dice lo que dice el Plan Especial de Protección del Sardinero. La expresión “se atreve a aseverar” es tendenciosa y maledicente desfigurando el trabajo del técnico municipal, al que se le sitúa como un ignorante, frente al Grupo Alceda que lo descalifica. El párrafo culmina con otra falsedad: “aunque el edificio esté protegido de forma integral”. Mentira, lisa y llanamente. El edificio tiene un nivel de Protección Estructural. Los ilustres componentes del activista Grupo Alceda deberían conocerlo, es más, es seguro que lo conocen, pero, como buen activismo, genera más escandalo atreverse a aseverar que tiene protección integral.

“Esta aberración contradice el deber de conservación que exige su declaración patrimonial. Quizás sea más cómodo, o rentable, tirarlo y volverlo a hacer, aunque precisamente, lo que se exige a cualquier rehabilitación es consolidar, reforzar, poner en valor y preservar el bien original. La autenticidad es fundamental para el concepto patrimonio, pues si no es así, deja de serlo.

El activista intelectual Grupo Alceda sentencia aquí que la conservación debe ser a ultranza, más allá de cualquier situación. Pero eso no es lo que dice la ley y el Plan Especial de El Sardinero. Lamentablemente hay situaciones sin remedio, ley de vida. Y esos casos están previstos en el Plan Especial y se han reconocido y aplicado en el trámite de la licencia del Hotel París. La Reconstrucción es un modo de conservar el patrimonio previsto en el Plan y está sujeta a un proceso, justificación, documentación y trámites especiales que garanticen no solo que en ese caso es el único procedimiento aplicable, sino que el resultado será fiel al estado anterior.

Rehabilitar nunca puede ser derribar para sustituirlo por un decorado. Conviene no equivocar conceptos ni confundir términos para no engañar a los ciudadanos. Además, se debe cumplir la Ley de Patrimonio de Cantabria y la Consejería de Cultura ha de velar que no se vulnere el Plan de protección. El Hotel París representa uno de los últimos testimonios de los orígenes del turismo balneario en Santander, conservarlo es una obligación.”

El activista intelectual Grupo Alceda entra aquí en el terreno de la pura demagogia: califica el resultado de “decorado” e invoca un posible engaño a los ciudadanos. Dicho de otra manera: Propiedad, técnicos y administración municipal equivocan conceptos y confunden términos para engañar a los ciudadanos. Y lo hacen a sabiendas, pues el Grupo marca y precisa, de modo independiente claro está, qué es rehabilitar, qué es un decorado y como deben proceder las administraciones.

 

Con estos dos párrafos finaliza el escrito del Grupo Alceda.

Según el Grupo Alceda, el proyecto es en si mismo una aberración, ya que considera que el estado actual del edificio, calificado como de ruina por parte del Ayuntamiento no es argumento suficiente para proceder a su derribo y la posterior recuperación.

Como la autenticidad es fundamental para el concepto patrimonio, según el Grupo Alceda se debería por tanto rehabilitar el edificio construido en 1870 y mantenido en un estado prácticamente original hasta su cierre en 2017, bajo estos preceptos exclusivos de consolidación y refuerzo, pero no solo en su fachada sino en todos los aspectos que implican el edificio protegido, es decir todo el edifico en sí.

De esta forma, las instalaciones del edificio deberían de consolidarse, pero dejarse como están, porque son parte del patrimonio que representa el edificio protegido. La caldera situada en la planta sótano debe seguir siendo de carbón, y éste debe almacenarse en los chamizos situados en el patio trasero bajo techos de uralita consolidada. La instalación eléctrica debe quedarse con la distribución actual, sin más enchufes o puntos de luz, y por supuesto sin telecomunicaciones. No habrá televisión en las habitaciones ni en zonas comunes, ya que no se podrá instalar conexión por cable: los tabiques actuales de ladrillo son parte de la protección del edificio, y no deben por tanto rozarse, ni tampoco trasdosarse para pasar instalaciones ya que quedarían ocultos bajo un falso espesor de decorado.

No habrá sistema de seguridad alguno, ni de control de habitaciones, ni de detección de incendios, ya que la estructura actual no permite alteración alguna para el paso de todo este cableado de instalaciones. Las llaves tradicionales se seguirán dejando en recepción.

La cocina debe seguir siendo la que había, no debe tener nuevas instalaciones que obliguen a realizar huecos en los forjados actuales de madera, debe estar situada en la misma ubicación actual, en el sótano, y no podrá por tanto ser de gas ya que incumple la normativa actual.

El ascensor no será apto para sillas de ruedas, ya que el hueco por el que discurren no admite esos tamaños actuales. Se podrá adecuar la cabina, pero no agrandar el hueco. Aunque lo autentico sería desmontar ese ascensor de hace pocas décadas, cerrar el hueco en todas las plantas y mantener únicamente las escaleras originales como acceso a las plantas.

La estructura se mantendrá como está, reforzándose en el caso de que sea necesario. Esto implica que los pilares y forjados seguirán siendo de madera y que no se podrán abrir nuevos huecos en las plantas. Las escaleras deberán seguir donde están, con el mismo desarrollo de peldaños y el mismo crujir de madera. No se admitirá la colocación de ningún sistema de aislamiento contra el ruido que implique la variación de los niveles estructurales del edificio.

La fachada permanecerá inalterada, sin posibilidad alguna de retoque. No llevará ningún tipo de aislamiento, ni al exterior ni al interior, ya que altera visualmente su espesor. El desplome de 40 centímetros sobre la vertical que presentan los paños de fachada situados al sur deberá mantenerse como parte de la esencia del edificio.

También se mantendrán los desniveles en los forjados, ya que durante los 150 años de vida del inmueble se ha hundido por uno de sus lados, otorgando a las todas las plantas de un desnivel horizontal característico de los edificios antiguos, que debe conservarse y protegerse.

Las ventanas solo podrán ser consolidadas, manteniendo su despiece, material y composición originales. No habrá por tanto vidrios con cámara de aire ni control solar. Deberán seguir siendo de madera, sin rotura de puente térmico.

En caso de que se haga caso al grupo Alceda, deberán sean invitados en su totalidad a la inauguración de la rehabilitación del futuro Hotel Paris realizado según sus criterios. Que lleguen vestidos con trajes de época, en carruaje tirado por caballos y que lo aparquen fuera, en este hotel no se pueden hacer sótanos.

Un último reproche al Grupo Alceda: Dejando a un lado sus conceptos y términos sobre la conservación del patrimonio, debería tener un reconocimiento, incluso agradecimiento, a la propiedad del Hotel que está dispuesta a mantener el uso hotelero del “bien original” durante todo el año. Desde el punto de vista empresarial es una actitud excepcional en los tiempos que corren, pero continuadora de una trayectoria familiar que ha dejado ese ejemplo en otras actuaciones en la Ciudad. No reconocérselo es reprochable al Grupo Alceda