viernes, 4 de enero de 2013

VPO



VPO

Noticia sobre viviendas de protección oficial. En una promoción de  VPO, hay viviendas de un dormitorio, que además son duplex, y que no se venden. No se menciona en la noticia, aunque va en el contexto, a los arquitectos entre los responsables del desaguisado. Los arquitectos autores del proyecto y los del jurado, pues se trata de un concurso, que decidieron ese proyecto como ganador.
Cuando un promotor se enfrenta a una obra, lo que tiene en la cabeza es vender. Vender los pisos es lo primero. Y venderlos cuanto antes. Además, está aquello de ganar lo más posible, pero eso no es exclusivo de los promotores, lo tiene  todo el que se mete en un negocio.  Cuando la promoción es libre  el promotor tratará de hacer unos pisos  que gusten a la gente, que respondan a sus necesidades, que sean habitables. Todo naturalmente porque así los venderá y de otra manera  no, o le costará mucho y, ya se sabe, que el paso del tiempo es enemigo del negocio. Para hacer este tipo de promoción libre los promotores tienen que definir un programa y unas calidades que, en general conocen bien y que el arquitecto debe respetar si quiere terminar su trabajo.

Pero cuando la promoción es de Protección Oficial la cosa cambia. El promotor arranca con los pisos vendidos. Antes de empezar ya tiene, bien directamente o a través de una administración, una lista interminable de compradores que cumplen los requisitos y que le comprarán los pisos. La principal preocupación del promotor desaparece y solo le queda controlar los gastos porque, es verdad que los precios de venta son bajos y los márgenes pequeños (en relación con los de las viviendas libres). Y aquí cobra más importancia el arquitecto, que tiene más "libertad" y que considera que es el momento de desarrollar sus ideas acerca de "la máquina para vivir" que dijo Le Corbusier. Tanto el promotor como la administración, que en este tipo de viviendas muchas veces coinciden, alientan ese camino (aún más la administración que busca, hasta en esto, una imagen de modernidad icónica que nunca tiene en sus, más bien miserables, quehaceres cotidianos) y al arquitecto no le es difícil "vender un producto" que en viviendas libres no sería posible, porque ningún promotor se lo permitiría, por aquello de los riesgos. Aquí no hay riesgo. Así que: ¡adelante!

El país está lleno de viviendas de Protección que rozan lo experimental y en algunos casos lo extravagante. En VPO se consiente lo que el mercado, la demanda,  no consiente en las libres. Y así salen las cosas.

¿Qué han hecho los compradores de viviendas de protección oficial para que se les trate así? ¿Por qué hay que experimentar con ellos, precisamente los más necesitados? En el fondo se les considera unos privilegiados: van a acceder,  a "bajo precio" (?), a una vivienda con ayudas públicas así que, oye, es el momento de experimentar y lucirse un poco, ¡qué caray!

En algún caso se puede llegar al disparate como en este: los pisos construidos son tan extravagantes, tan fuera del mercado (de la demanda), que no hay comprador ni en esas condiciones.

La obra avanza. Se ve el final y hay casi un diez por ciento de pisos sin vender. En vivienda libre esto es un éxito. En VPO es un desastre, por aquello de los menores márgenes. Es un desastre para el político que se puso mil y una medallas con su brillante gestión de viviendas para los más necesitados y se ve que la gestión no ha sido buena. Pero es un desastre económico para el promotor al que ese diez por ciento le hace tambalear sus márgenes.

¿Y los periodistas? Pues hacen un reportaje en el que no figuran ni el arquitecto, ni el promotor, ni el político. Y si me apuras, parece que la culpa de que no se vendan esos pisos se reparte entre que los compradores son muy exigentes (¡Por Dios, un piso de una habitación por 90.000 euros en el centro!,  pero, ¿qué quiere esta gente?) y que el banco no da créditos. La crisis. Zapatero. Esos son los culpables. Y no otros.

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