DIARIO 2002.7
miércoles, 18 de diciembre de 2002 758
Tenemos visita a San
Vicente y Comillas. Toda la mañana y si se complica un poco, acabaremos de comida.
Las comidas de obra
son una parte importante de la arquitectura. Para muchos, incluso la más importante.
Probablemente para nuestros maestros y teóricos, cernedores de las mafias
controladoras de grandes encargos y de las publicaciones, esto que digo es
blasfemo. Posiblemente. ¿Qué tiene que ver la Arquitectura, con mayúscula como
a ellos les gusta denominar lo que hacen o controlan, con los chuletones de
buey o los cocidos que tanto le gustan, por ejemplo, a J L y no digamos nada a
los aparejadores?. Pues a mí me parece que mucho. Esos chuletones ponen en
común a los tres grandes agentes de la arquitectura: Propiedad, constructor y arquitecto,
con papeles y responsabilidades cada vez mas repartidos, de aquello de útil,
firme y bella, respectivamente. Así que la buena Arquitectura, la que parte del
la cohesión de los tres condicionantes vitrubianos, se asienta tanto en los
cimientos, como en los chuletones regados con buen vino. Allí se conocen, se
liman diferencias, se discute, se cuentan historias imposibles y salvan el edificio,
o también se alejan, recelan y rompen tratos haciendo fracasar la arquitectura.
Debería estudiarse en la carrera:
Introducción al Menú, Chuletones I, Postres II...
nosabeloquedice
viernes, 20 de diciembre de 2002 8:24
Se acabó el año de
trabajo. Quedan flequillos, pero nada más. Todo el género está vendido, que decían
no sé cuándo. Pero quedan cosas, ya lo creo, por hacer y que nos las encontraremos
a la vuelta, a primeros del 2003 ¿Se acaba alguna vez el trabajo?. Como bien
decía mi amigo Goyo el canario: ¿para qué trabajar con prisas, si el trabajo no
se acaba nunca?. A pesar de reconocer la verdad de este pensamiento, no consigo
aplicarlo a mi quehacer diario y las prisas condicionan el trabajo.
Asquillo.
Las buenas obras de
arquitectura se han construido sin prisas. Este puede ser un buen propósito
para el año que viene. Difícil de cumplir. En todo el proceso de una obra, el
tiempo que se dedica a pensar, a hacer el proyecto, es el menor. Ridículamente
pequeño en comparación al resto. La mayor presión de prisas en todo el proceso la
soporta el arquitecto, después, claro está, de los pobres destajistas de la
obra.
Las prisas son dinero para el que lo
gana: el promotor.
Otro día escribo del dinero en la
arquitectura.
prisas
sábado, 21 de diciembre de 2002 8:24
El día después del encuentro
gastronómico organizado por B. Un éxito. Cosillas a mejorar y a esperar el II
Encuentro. Quedó claro que la arquitectura es una labor de equipo, en este caso
modesto, pero equipo. Hemos escogido una organización disgregada con
colaboradores en otros estudios, en lugar de un estudio compacto. No es seguro
que sea un acierto. Desde luego no es lo que hacen los que más trabajo llevan.
Claro que ya está bien de trabajo con el que hay.
semiorganizado
domingo, 22 de diciembre de 2002 9%
Domingo de lotería.
Premios para los pobres que lo necesitan. Así suele ser esta lotería. Y también
gana dinero el estado, que cada vez es más pobre, con los billetes que no vende
y tocan.
También hoy es el
primer día en que crece, valga la redundancia, el día. Se notará poco en este
primer mes, pero ya vamos a más luz.
La arquitectura no
entiende mucho de estaciones y yo creo que
eso es un fallo. Si las personas se adaptan o toman medidas para afrontar estos
cambios, la arquitectura, en cambio, confía en las instalaciones; al final, en
el derroche de energía. para "adaptarse" a las estaciones. Los
edificios deberían de cambiar de color, oscuros en invierno y claros en verano;
de tamaño de ventanas, grandes en invierno y pequeñas en verano, etcétera, etcétera
...
Queda mucho camino que recorrer en
este sentido.
Ya veremos si lo vemos.
empiezaacrecer
martes, 31 de diciembre de 2002 13:02
Último día del año
Se acabó el año 2002. Capicúa. Mal
año.
La arquitectura
camina sin rumbo a la par que el urbanismo. Victimas del populismo, la
frivolidad y el capitalismo desaforado. Así de realista lo veo. Pero soy
optimista para los años que vienen. El rigor, la austeridad y la funcionalidad
volverán a ser la base de la belleza en la arquitectura. Todavía hay
esperanzas.
Y lo veremos.
El año que viene.
esperanzado
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