DIARIO 2002.5
sábado, 02 de noviembre de 2002
8:31
Noche de cine.
"El mismo amor la misma lluvia". Gran película. Con héroes antihéroes
y fondo de país en estado de descomposición.
Película sin
arquitectura. Los primeros planos son tantos que no dejan ver el fondo. No se
ven los escenarios. Ni las casas. La oficina, malamente. Las calles muy poco.
La arquitectura está de sobra. No sirve para nada en la película. Me gusta.
Quizá por eso me gusta más. Los sentimientos de los personajes, especialmente los
miedos del protagonista, son suficientes para llenar la historia sin ningún
entorno. Arquitectura, innecesaria. Muy bien.
arquitecturanoseve
domingo, 03 de noviembre de 2002 8:49
Ayer concierto en la
Sala Pereda del Palacio de Festivales de Cantabria.
Ultimo concierto del ciclo Las Edades
de la Música. Torres Pardo, pianista, con obras de Mompou y Albéniz.
Un
concierto en estas condiciones produce el "síndrome de la sala Pereda".
Este síndrome,
consecuencia directa de la arquitectura, se describe en la literatura
científica con sintomatologías variadas que abarcan dolores, rozaduras y, en
casos graves, heridas en las rodillas; dolores lumbares; se han llegado a
describir desviaciones de columna, muy similares a la sintomatología del sindromede-plazadetoros,
o el parecido sindrome-teatrochinode-manolitachen; secuelas respiratorias
como consecuencia del aire acondicionado, que al no funcionar correctamente,
obliga a un numero aleatorio de espectadores a abanicarse con el programa;
afecciones al oído con resonancias perdurables; los excesos reverberantes
pueden producir casos de aturdimiento; trastornos psicomusicales con fobias al intérprete
y autores, que pueden durar meses y llegar a ser de imposible erradicación.
Entre las frustraciones cabe destacar: frustración accesual o de entrada,
producida porque al espectador se le obliga a acceder al edificio de forma
tangencial, o alternativamente por un aparcamiento, como si de un empleado se
tratara; frustración vestibular al carecer la sala de este imprescindible
elemento arquitectónico de modo que los pasillos y escaleras sirven para aquel fin;
frustración visual, quizá la más grave, consecuencia de ser consciente el espectador
de estar situado frente a la Bahía de Santander, uno de los paisajes de mayor
riqueza del país, y no verlo bajo ninguna condición.
En general, el síndrome
es muy bien tolerado por los espectadores santanderinos, que aunque lo padecen
incluso en mayor medida que cualquier otro, les produce un efecto de rechazo a
la mínima aceptación de su padecimiento, convencidos de tener uno de los
mejores Palacios de Festivales de Santander y Cantabria de toda Europa.
Faltaba más.
sindromizado
lunes, 04 de noviembre de 2002 8:07
Me vuelvo a Madrid.
Al Jardín como forma
construida. Vuelve la vergüenza. Pero dejo trabajo ordenado. A ver si empiezo a
aprender a mandar, que por lo visto no sé.
La arquitectura, ¿se
puede dirigir a distancia?. Recuerdo que Antonio Lamela, cuando el conflicto de las direcciones compartidas, que
gravaba a los arquitectos madrileños que trabajaban fuera, decía que la
dirección de una obra se podía llevar incluso por teléfono ...
Eran los años 70. Todavía no se sabía
que fuera a existir internet.
El promotor, va a
poner una web-cámara permanente en la grúa de la obra de San Vicente para que
los compradores, y los arquitectos, podamos ver la marcha desde cualquier sitio
a través de internet.
A lo mejor algún día se hace realidad
el sueño de Lamela.
futuristaincrédulo
sábado, 09 de noviembre de 2002 9:07
Sigo
en Madrid, aunque escribo desde Santander.
Francesc Navés es un
arquitecto que ha escrito un libro sobre arboles para arquitectos. Catalán con
muletillas en el hablar del tipo: "un poco", "me interesa",
... Tiene gancho y explica la evolución y tipos de los arboles sin alardes
botánicos. Todo sirve para concienciarme de la importancia del tema. De todas
formas creo que estas latitudes húmedas, los profesionales lo llaman biogeografía
atlántica, tienen una naturaleza más generosa y no ven en el jardín-parque-zona
verde el carácter revitalizador que tiene en el secano o biogeografía mediterránea.
Algo nos falta aquí para mejorar la sensibilidad al árbol.
otravezmadrileño
sábado, 09 de noviembre de 2002 9:08
Vuelvo a Santander.
Durante el viaje
madrugador recuerdo la conferencia de Batlle, arquitecto, hijo de jardinero,
especialista en el jardín de la
metrópoli. Llegar a este concepto le supuso, al parecer, una cierta
desazón: jardín es una palabra que evoca una idea de espacio libre privado,
pequeño y muy pormenorizado. Unir la palabra jardín a metrópoli fue un acierto
de Batlle que le supuso, además de tranquilidad de ánimo, saber sobre lo que
quería trabajar.
Lo pasé muy bien.
Volviendo en el coche
comprobé que la naturaleza y en concreto la agricultura, se pueden ver con ojos
muy distintos si buscas en ellas patrones, pautas, modelos, imágenes ....
perfectamente recuperables para usar como pretexto en un jardín de la
metrópoli.
enganchado
viernes, 22 de noviembre de
2002 8:02
Días de averías en cuerpo, alma y diario.
Mientras, la
arquitectura ha seguido su curso y en Cantabria de modo espectacular, con la
presentación de los cinco proyectos para el nuevo museo de las Llamas.
Cantabria tiene que ser singular y el museo este no puede escaparse a ello: Un
único museo, de prehistoria y artes plásticas. Ya tenemos el uso singular y
ahora vamos por el edificio, entre cinco de muy desiguales concepciones. Las
propuestas serán sometidas a votación popular. Me temo que haya un conflicto
entre el gusto (?) del público y el del jurado y se monte otro tinglado estilo
Sede del Gobierno. O incluso se mezclen las dos cosas para mayor fragor. ¿Es
esto arquitectura o es mercadotecnia política?.
dudas
sábado, 23 de noviembre de 2002 8.42
La vorágine del
trabajo ha apagado la multitud de ideas e inquietudes que emergieron aquellos
días del curso. La recuperación de la sensibilidad por el vacio de la
arquitectura construida, parte inseparable de ella misma. Paradoja casi
plástica, que reserva la, muy de moda, arquitectura ensimismada, para lugares
muy concretos. Los huecos de la parte de arquitectura edificada, no son un
residuo y no deben tratarse como tales, sino formar parte del diseño integral y
en muchos casos condicionarlo. Lo vacio puede llegar a ser más importante que
lo lleno ...
Me estoy pasando. Creo.
Creo en todo lo que he escrito.
vacio
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