CONVERSACION
Me encuentro con un compañero
en el pasillo de los juzgados. Hace muchos años
que no nos vemos y me parece un viejo, imagen agravada porque lleva un bastón por un reciente esguince. Supongo que él me verá también como un viejo. Tal vez por ello es él, el que inicia una conversación:
¡Coño!,
¿pero
qué haces aquí?.
¡No
me digas que todavía estás
en activo y tienes algún pleito!. O
sea, que todavía trabajas.
Tienes que jubilarte; yo lo hice hace cuatro años
y, oye, es estupendo. Te olvidas de todo, fuera problemas, ya está
bien de historias, además estar en
activo es muy caro no haces más que pagar
cosas, colegio, derramas, seguro,... La jubilación
es una mierda, pero al final, compensa. Y tú,
¿tenías
una hija contigo, no?. ¡Cómo!,
¿qué
son dos? No está bien eso,
tienes que irte, hay que dejar espacio, pero no solo físico,
hay que dejarles espacio en sus neuronas, que ahora no se lo dejas estando allí.
¡Marcha!.
Se está muy bien jubilado, tienes
tiempo para todo y piensas mejor, más
libre. Sí, yo estoy en el
pueblo, en la parcela tengo ovejas y gallinas sueltas. Una gozada. Además
tengo una charca. Empecé con media
docena de peces y ahora puede haber varios miles, pero eso es poco importante,
lo que es magnífico son los nenúfares.
Estos días están
en el fondo y verlos emerger en primavera y llenarlo todo de color es
impresionante. No sé, me gustaría
volver a reunirnos con algunos de aquellos arquitectos mayores. ¿Te
acuerdas de las comidas de hermandad de los años
70?. No éramos más
de quince y había gente interesante,
no genios, pero sí interesantes.
Entonces no era necesario publicar ni salir en la tele para ser o creerte algo.
Ahora, si no publicas, no eres nadie. La gente era más
normal, más profesional.
Entonces, en los concursos las cosas que hacíamos
nos las enjuiciaba gente de cincuenta años,
hoy las enjuician chicos de treinta y poco, que nunca han visto un ladrillo de
cerca. Teóricos. ¿Dices
que a aquellas comidas se invitaba al Delegado de la Vivienda? No me acordaba.
Había gente de la que aprender. Me
gustaría volver a tener charlas como aquellas, con un moderador que
diera la palabra, bueno, que a mí me la quitara y
me dijera: Deja hablar a este o a aquel, ¡para
un poco!. Es lo malo, que a mí me gusta hablar
y no paro. ¡Qué
gente aquella!. Yo al principio trabajé
con Romaní. Tenía
el estudio en la Avenida de Portugal, ¿no?.
Un intelectual con una sensibilidad como la copa de un pino. Al lado estaba
Oiza, el monstruo. Sí, eso es, también
estaban Eduardo y Carlos. ¡Joder como bebí
un día con Eduardo, que barbaridad.
Sí, a mi me gusta beber ya lo
creo, pero aquello era por demás, con la mujer
y todo. ¡Ah!, ¿lo
ha dejado?. Bien. Un gran tipo. Lo de la jubilación
está muy bien, aunque a veces te
queda como un vacío. Hay ratos un
poco depres, pero se te pasa pronto. La vida en el campo, bueno la verdad es
que estoy a menos de un cuarto de hora del centro, la vida en el campo es
agradable. La gente es lista, ¿eh?. Joder
parece que no saben, pero hay que oírlos:
¡Qué
forma de discurrir!. Otro mundo. Te das cuenta de que todo es una mierda. Un
asco. Las cosas se hacen mal. Por ejemplo el Centro Botin, sí,
ya sé que tú
estás a favor, pero es un
desastre. ¡Un disparate! Es
un monumento a los tres egos: el alcalde, ¡joder
que carrera lleva!, acabará dominando el
partido; el Jefe, el ego más grande, y
nuestro colega que también es un ego de
consideración. Hay que ver
como se justificaba el proyecto con el eje del Banco en el Paseo de Pereda,
perfectamente trazado hasta el mar, incluso quitando la grúa
de Piedra. Una pasarela trampolín para
pescadores en el eje. Todo bien justificado. Y luego, ¡hala
coño!, aparece el arquitecto con
una maquetita en la mano y, ahora, lo importante es el eje de Regma, ¡no
te jode!. Eso son principios, sí señor.
Y luego está lo del vial de
tráfico, que estoy de acuerdo en
que es una barrera, una cojo barrera, sí
señor, venga, pues a hacer un túnel.
Bien; hombre, pero si haces un túnel, echa el
edificio para atrás, no jodas el
muelle, hombre, ¡sepárate!.
Y además, un edificio en el suelo,
nada de elevado. Había que obligar a
hacer una previsión por la que, si
en algún momento se considerara
oportuna la utilización del muelle, la
Fundación debía
derribarlo a su costa. Además: no va a
funcionar. ¿Sabes que el
Guggenheim es deficitario?. Este no funcionará.
Seguro que ponen en la dirección a alguien
inapropiado, qué se yo, a una
hija, incluso. Haría falta un cojo
director que supiera de esto. Es un mundo difícil;
creo que sé un poco de eso.
Para que te presten algo para una exposición
tiene que prestar tu algo, y estos no tienen nada que prestar. No podrán
hacer exposiciones de interés. En lo único
que funcionan es en lo de las becas. Sin embargo, para los
conciertos traen a gente de segunda fila. El sitio para hacer algo es el
Banco de España y Correos; son
edificios sin uso y hay espacio alrededor, con la plaza de la catedral y lo que
hay detrás del Banco de
España. Allí,
una cosa grande, algo que lo cubra todo, un artefacto de cristal y, dentro, el
centro Botin y lo que haga falta. Ese es el sitio y no el muelle. Un desastre,
pero es que esta ciudad hace las cosas mal. Por ejemplo: Reina Victoria: hay
que meter el tráfico por debajo,
subterráneo. Algo parecido a
Motecarlo, con un lateral, el de la Bahía,
abierto, con arcos, para que se viera desde el coche y tuviera luz. Como en
Montecarlo. Se recuperaba así la superficie
para los peatones y también se podía
edificar algo. Edificios que ocuparan poco y cayeran por la ladera abajo,
aislados. Una gran actuación. Ambiciosa,
pero con estos políticos no se hará
nada. La verdad es que se pierden facultades con los años.
Tienes que jubilarte, dejar espacio. Las neuronas ya no son las mismas. Fíjate:
Estoy refrescando el alemán que hace
tiempo que supe algo. Ahora, cuando encuentro una palabra que no conozco la
apunto, la leo varias veces, incluso me la llevo en el coche en una nota; oye y
nada, al poco tiempo no me acuerdo de ella; la puta palabra. Terrible. Al
conducir también noto que tengo
menos facultades; procuro conducir lo menos posible. Ese ángulo
de visión por la izquierda, cuando te
adelantan. A los jóvenes les cuesta
verlo, así que yo menos.
Adiós a las facultades. Hay que
viajar en el tren. Para ir a Madrid es lo mejor, un poco largo pero no está
tan mal. En Madrid tendría que tener un
piso, pero ya no puedo: hacen falta cuarenta millones para cuarenta metros y ya
no los tengo. Una pena, porque Madrid está
muy bien, eso, sobre todo de vacaciones. Un pisuco para poder pasar quince días.
Dame Madrid y no Barcelona. Mejor, ¿eh?.
¡Qué
buena ciudad!. Claro, allí hicimos la
carrera. Si ya sé que el edificio
de Reus lo han cambiado; normal. La familia bien, ya sabes somos tres
solamente. Oye lo de Zaera es una mierda, eh?. Qué
pinta eso ahí?. Había
que haberle dicho a Jero que siguiera con lo que hizo que está
muy bien. Lo de Zaera un desastre. Joder pásate
por casa y seguimos hablando. En la plaza del pueblo, bueno plaza, plaza no es
que sea, pero hay como un ensanche y allí
un par de bares donde se comen cosas ricas. Unas rabas cojonudas. Los domingos
se llenan de gente de Santander a por el aperitivo. Vete, coño,
ya verás que bueno. ¡Que
tienes cuatro nietos, no jodas!, tienes que jubilarte, ya no solo por tus
hijas, para dejarlas espacio vital, sino por tus nietos. Así
les dedicarás más
tiempo y esos sí que lo notarán.
Ahí sí
que son importantes tus neuronas: les traspasarás
mucho de lo tuyo. ¡Oye!, a ese
edificio que has hecho, porque es tuyo, ¿no?,
pues le falta una planta. Ya sé, ya sé
que no te dejan hacerla, a mí me da igual eso
de las ordenanzas, como lo que te decía
del Centro Botín, olvídate
de la ordenanza: a ese edificio le falta una planta, no sé
si de arcos o de cuadrados, pero le falta una planta. Está
chaparro. Lo de arriba tal cual, pero por abajo una planta más...
Y en ese
momento me avisaron para deponer ante su señoría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario