viernes, 1 de febrero de 2013

CONVERSACION



CONVERSACION
 
Me encuentro con un compañero en el pasillo de los juzgados. Hace muchos años que no nos vemos y me parece un viejo, imagen agravada porque lleva un bastón por un reciente esguince. Supongo que él me verá también como un viejo. Tal vez por ello es él, el que inicia una conversación:

¡Coño!, ¿pero qué haces aquí?. ¡No me digas que todavía estás en activo y tienes algún pleito!. O sea, que todavía trabajas. Tienes que jubilarte; yo lo hice hace cuatro años y, oye, es estupendo. Te olvidas de todo, fuera problemas, ya está bien de historias, además estar en activo es muy caro no haces más que pagar cosas, colegio, derramas, seguro,... La jubilación es una mierda, pero al final, compensa. Y tú, ¿tenías una hija contigo, no?. ¡Cómo!, ¿qué son dos? No está bien eso, tienes que irte, hay que dejar espacio, pero no solo físico, hay que dejarles espacio en sus neuronas, que ahora no se lo dejas estando allí. ¡Marcha!. Se está muy bien jubilado, tienes tiempo para todo y piensas mejor, más libre. Sí, yo estoy en el pueblo, en la parcela tengo ovejas y gallinas sueltas. Una gozada. Además tengo una charca. Empecé con media docena de peces y ahora puede haber varios miles, pero eso es poco importante, lo que es magnífico son los nenúfares. Estos días están en el fondo y verlos emerger en primavera y llenarlo todo de color es impresionante. No sé, me gustaría volver a reunirnos con algunos de aquellos arquitectos mayores. ¿Te acuerdas de las comidas de hermandad de los años 70?. No éramos más de quince y había gente interesante, no genios, pero sí interesantes. Entonces no era necesario publicar ni salir en la tele para ser o creerte algo. Ahora, si no publicas, no eres nadie. La gente era más normal, más profesional. Entonces, en los concursos las cosas que hacíamos nos las enjuiciaba gente de cincuenta años, hoy las enjuician chicos de treinta y poco, que nunca han visto un ladrillo de cerca. Teóricos. ¿Dices que a aquellas comidas se invitaba al Delegado de la Vivienda? No me acordaba. Había gente de la que aprender. Me gustaría volver a tener  charlas como aquellas, con un moderador que diera la palabra, bueno, que a mí me la quitara y me dijera: Deja hablar a este o a aquel, ¡para un poco!. Es lo malo, que a mí me gusta hablar y no paro. ¡Qué gente aquella!. Yo al principio trabajé con Romaní. Tenía el estudio en la Avenida de Portugal, ¿no?. Un intelectual con una sensibilidad como la copa de un pino. Al lado estaba Oiza, el monstruo. Sí, eso es, también estaban Eduardo y Carlos. ¡Joder como bebí un día con Eduardo, que barbaridad. Sí, a mi me gusta beber ya lo creo, pero aquello era por demás, con la mujer y todo. ¡Ah!, ¿lo ha dejado?. Bien. Un gran tipo. Lo de la jubilación está muy bien, aunque a veces te queda como un vacío. Hay ratos un poco depres, pero se te pasa pronto. La vida en el campo, bueno la verdad es que estoy a menos de un cuarto de hora del centro, la vida en el campo es agradable. La gente es lista, ¿eh?. Joder parece que no saben, pero hay que oírlos: ¡Qué forma de discurrir!. Otro mundo. Te das cuenta de que todo es una mierda. Un asco. Las cosas se hacen mal. Por ejemplo el Centro Botin, sí, ya sé que tú estás a favor, pero es un desastre. ¡Un disparate! Es un monumento a los tres egos: el alcalde, ¡joder que carrera lleva!, acabará dominando el partido; el Jefe, el ego más grande, y nuestro colega que también es un ego de consideración. Hay que ver como se justificaba el proyecto con el eje del Banco en el Paseo de Pereda, perfectamente trazado hasta el mar, incluso quitando la grúa de Piedra. Una pasarela trampolín para pescadores en el eje. Todo bien justificado. Y luego, ¡hala coño!, aparece el arquitecto con una maquetita en la mano y, ahora, lo importante es el eje de Regma, ¡no te jode!. Eso son principios, sí señor. Y luego está lo del vial de tráfico, que estoy de acuerdo en que es una barrera, una cojo barrera, sí señor, venga, pues a hacer un túnel. Bien; hombre, pero si haces un túnel, echa el edificio para atrás, no jodas el muelle, hombre, ¡sepárate!. Y además, un edificio en el suelo, nada de elevado. Había que obligar a hacer una previsión por la que, si en algún momento se considerara oportuna la utilización del muelle, la Fundación debía derribarlo a su costa. Además: no va a funcionar. ¿Sabes que el Guggenheim es deficitario?. Este no funcionará. Seguro que ponen en la dirección a alguien inapropiado, qué se yo, a una hija, incluso. Haría falta un cojo director que supiera de esto. Es un mundo difícil; creo que sé un poco de eso. Para que te presten algo para una exposición tiene que prestar tu algo, y estos no tienen nada que prestar. No podrán hacer exposiciones de interés. En lo único que funcionan es en lo de las becas. Sin embargo,  para los  conciertos traen a gente de segunda fila. El sitio para hacer algo es el Banco de España y Correos; son edificios sin uso y hay espacio alrededor, con la plaza de la catedral y lo que hay detrás del Banco de España. Allí, una cosa grande, algo que lo cubra todo, un artefacto de cristal y, dentro, el centro Botin y lo que haga falta. Ese es el sitio y no el muelle. Un desastre, pero es que esta ciudad hace las cosas mal. Por ejemplo: Reina Victoria: hay que meter el tráfico por debajo, subterráneo. Algo parecido a Motecarlo, con un lateral, el de la Bahía, abierto, con arcos, para que se viera desde el coche y tuviera luz. Como en Montecarlo. Se recuperaba así la superficie para los peatones y también se podía edificar algo. Edificios que ocuparan poco y cayeran por la ladera abajo, aislados. Una gran actuación. Ambiciosa, pero con estos políticos no se hará nada. La verdad es que se pierden facultades con los años. Tienes que jubilarte, dejar espacio. Las neuronas ya no son las mismas. Fíjate: Estoy refrescando el alemán que hace tiempo que supe algo. Ahora, cuando encuentro una palabra que no conozco la apunto, la leo varias veces, incluso me la llevo en el coche en una nota; oye y nada, al poco tiempo no me acuerdo de ella; la puta palabra. Terrible. Al conducir también noto que tengo menos facultades; procuro conducir lo menos posible. Ese ángulo de visión por la izquierda, cuando te adelantan. A los jóvenes les cuesta verlo, así que yo menos. Adiós a las facultades. Hay que viajar en el tren. Para ir a Madrid es lo mejor, un poco largo pero no está tan mal. En Madrid tendría que tener un piso, pero ya no puedo: hacen falta cuarenta millones para cuarenta metros y ya no los tengo. Una pena, porque Madrid está muy bien, eso, sobre todo de vacaciones. Un pisuco  para poder pasar quince días. Dame Madrid y no Barcelona. Mejor, ¿eh?. ¡Qué buena ciudad!. Claro, allí hicimos la carrera. Si ya sé que el edificio de Reus lo han cambiado; normal. La familia bien, ya sabes somos tres solamente. Oye lo de Zaera es una mierda, eh?. Qué pinta eso ahí?. Había que haberle dicho a Jero que siguiera con lo que hizo que está muy bien. Lo de Zaera un desastre. Joder pásate por casa y seguimos hablando. En la plaza del pueblo, bueno plaza, plaza no es que sea, pero hay como un ensanche y allí un par de bares donde se comen cosas ricas. Unas rabas cojonudas. Los domingos se llenan de gente de Santander a por el aperitivo. Vete, coño, ya verás que bueno. ¡Que tienes cuatro nietos, no jodas!, tienes que jubilarte, ya no solo por tus hijas, para dejarlas espacio vital, sino por tus nietos. Así les dedicarás más tiempo y esos sí que lo notarán. Ahí sí que son importantes tus neuronas: les traspasarás mucho de lo tuyo. ¡Oye!, a ese edificio que has hecho, porque es tuyo, ¿no?, pues le falta una planta. Ya sé, ya sé que no te dejan hacerla, a mí me da igual eso de las ordenanzas, como lo que te decía del Centro Botín, olvídate de la ordenanza: a ese edificio le falta una planta, no sé si de arcos o de cuadrados, pero le falta una planta. Está chaparro. Lo de arriba tal cual, pero por abajo una planta más...

Y en ese momento me avisaron para deponer ante su señoría.

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