viernes, 8 de febrero de 2013

DIARIO 2003.2



DIARIO 2003.2 




miércoles, 15 de enero de 2003 8:53
El frio no cede. Pero no llueve.
Ayer fue un día duro de arquitectura en el estudio. La experiencia de Solares puede ser inolvidable, si se llega al final. O simplemente si se empieza.
Por otro lado los que hacen las infografías de C y los que le venden sus pisos, opinan que la imagen del proyecto de Bezana no es buena y que no gustará. Así que debemos cambiarla. Y en eso estamos.
La Arquitectura, o mejor, la arquitectura camina hacia la vulgaridad. Al dictado de gente sin la menor preparación, pero que se cree con buen gusto o conocedora del gusto de los demás. Terrible. Peor aún, tener la conciencia de colaborar a ello y acallar la conciencia profesional, considerando que luchamos hasta conseguir el mejor de los resultados posible. Terrible y muy cansado.
colaboracionista

jueves, 16 de enero de 2003 8:40
Estoy con una coca cola, que bebo a sorbos pequeños para evitar el efecto Penelope Cruz. De esta manera consigo repartir los eructos en pequeñas dosis. Algo parecido a estos escritos matutinos sobre arquitectura.
El placer de la arquitectura viene del espacio y no de los adornos. Bueno ya lo dijo Adolf, que en alguna medida era tan radical como su tocayo, aunque nada agresivo. Pero aún hoy, hay mucha gente que considera que cuanto más ornato, más lujosa, meritoria y mejor es la arquitectura. La riqueza del espacio se mide por sus proporciones. Lo cual no quiere decir que sólo la proporción es suficiente. La textura también lo es, siempre y cuando colabore a remarcar los valores espaciales y facilite su comprensión y disfrute. La textura es una forma de ornato.
En la era de la máquina, cuando la vivienda es una "máquina para vivir" (LC hace 60 años), no podemos andar con nostalgias de peores tiempos pasados.
Bueno, pues a pesar de todo, aquí ando poniendo moldurillas a A. Yo las llamo texturas superficiales ...
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
inconsecuente

viernes, 17 de enero de 2003 7:39
Se va a acabar la semana de curso madrileño de B. Volverá el torbellino pasado mañana.
Ayer concierto en el conservatorio. Aquí la sala no produce síndrome específico alguno, como en el caso del Palacio de Festivales. Simplemente da enfriamiento, gripes y neumonías en casos agudos. Enfermedades simples y ya conocidas, quizá como corresponde a un vulgar conservatorio. Bueno hay que reconocer que este, arquitectónicamente, no es vulgar, pero en esto de las instalaciones no cumple. La regulación del frio, y el calor (recuerdo aquel acto de arquitectos lleno de “humanidad” en el Palacio del Marqués de Comillas) son parte de la arquitectura y de hecho inciden en el bienestar de forma tan directa que a veces se sobreponen a cualquier otra percepción. Es difícil oír, y más aún disfrutar de un concierto en esas condiciones. En fin, a esto habría que añadir los chirridos del escabel del pianista. Y también la falta de sonoridad de la sala, con un exceso de absorción acústica, lo que origina un sonido unidireccional v no mínimamente envolvente. Seca y poco brillante, la definirían los expertos acústicos.
Con todo fue un concierto precioso.
criticón

sábado, 18 de enero de 2003 8:46
Se ha marchado el primer mes de invierno. No está mal. Ya llegan los días más largos y eso anima.
Dicen que la juventud reclama un pacto por la vivienda. Lo dice La Razón, el periódico de Ansón. Naturalmente reclama más suelo. No sé casi nada de economía, como la mayor parte de los que se dedican a ella, pero esta es una "equivocación" tan repetida que irrita.
Una vez más el estado desaparece (o casi) en favor del Mercado, nuevo dios omnipotente de la sociedad, para favorecer la competencia y, teóricamente, rebajar los precios. Pero la vivienda, y sobre todo determinada vivienda, no puede estar sujeta a un mercado libre, en el que factores externos, especulativos y circunstanciales pueden introducir alteraciones de importancia. Claro que Cascos tiene razón cuando dice que las viviendas suben de precio porque la gente lo paga y eso es señal de bienestar económico. Pero ¿por qué se compran esas viviendas? Pues en un porcentaje importante por inversión, más rentable que los rendimientos del capital sujetos a un precio del dinero en este momento muy bajo. Aparece así una gran masa de inversores, en ese mercado libre e ideal de la vivienda y su demanda hace crecer los precios. A los inversores no les importa, es más les viene de perlas, el crecimiento de precios, pues ese es su objetivo. Pero a los jóvenes y a los no tan jóvenes los ahoga en unos precios inalcanzables con su sueldo, de salario temporal, el de su cónyuge también en la cuerda floja y los ahorros de los padres del uno y del otro.
Si se califica más suelo se favorecerá este tipo de mercado y los beneficios de esa actuación recaerán fundamentalmente en los inversores.
Pero el problema de la vivienda no es el problema de los inversores, sino el de los que la necesitan para vivir.
La única solución es que el Estado construya viviendas, intervenga en el Mercado. Es decir en el producto final: En la vivienda. Y las haga, o se las hagan, más baratas y las adjudique, a ser posible en alquiler, a precios razonables a los jóvenes que las necesitan. Dividir el mercado. Y vencer.
¡Atención!: dividir el mercado no es dividir el territorio y poner a un lado los pobres y a otro los ricos.
Ya está bien de chapa.
noeseconornistanifaltaquelehace

domingo. 19 de enero de 2003 836
Ayer gran pateo por Bilbao y después pateo por Santander con R.
Bilbao es una gran ciudad que ha hecho el tránsito de fea, oscura, insana y desagradable de los años 70, a la que conocemos hoy. Sin grandes cambios en lo ya edificado, ha pasado a mejoras puntuales, valorar el plano horizontal y a recuperar espacios degradados. Con ambición. Y eso ha mostrado una imagen nueva resurgiendo de las cenizas del declive industrial.
Santander cuenta con mejores circunstancias (entorno, espacios, escala,..) como para, siguiendo esas tres recetas, progresar hacia una ciudad mejor. Pero desgraciadamente los administradores no tienen ambición para la cosa pública (creo que sólo la tienen para la cosa privada) y sus soluciones son cicateras, pueblerinas, escasas, ... Y la Ciudad no avanza. Los administradores, que elegimos, son así. Y el pueblo, nosotros, nos conformamos y seguimos pensando que con la Bahía ya somos la ciudad más bonita del mundo.
Llegará algún día en que la cosa cambie.
nopierdelaesperanza

lunes 20 de enero de 2003 9:04
Volvió B con la costilla rota y volvemos al trabajo.
La pastilla recetada por P me ha controlado la tensión y además me deja puf. Sin presión. Decía P que es lo contrario de la adrenalina. Perfecto.
Probablemente redunde en hacer una mejor arquitectura. La arquitectura tensionada suele ser equivoca y confusa, producto de una ebullición no reposada de ideas. Estar puf, significará valorar en su medida los condicionantes del proyecto.
Eso creo yo.
¡Viva P!
betabloqueado

martes 21 de enero de 2003 8:03
Parece que el viento ha calmado algo.
La profesión de  la arquitectura tiene muchos niveles. En algunos casos se muestra en los teléfonos de los estudios.
El estudio L. tiene además de una centralita automática, telefonista de carne y hueso y secretaria de Don Antonio. Ayer hablé con Antonio L. un buen rato. Sigue siendo un pesimista acerca de la profesión, lo cual quiere decir que si L. lo es y está donde está, ¿cómo tendríamos que ser los demás...?. Conté lo de la plaga de arquitectos que nos rodea y cómo A. y V. no quieren ser arquitectos provincianos como servidor. "Han salido hace medio año de la escuela y están tan despistados e ignorantes como cuando Antonio (mucho antes) o Amador. y yo terminamos. Están en el mejor momento de ser explotados, para que aprendan e inicien un camino profesional".
Antonio no tiene plazas o espacios en este momento, para lo que tiene listas interminables, pero sí quiere conocerlos, hablar con ellos. Tienen que llamarlo la semana que viene para quedar. Total: muy bien. Muy cariñoso y simpático. Y además los recibirá, conocerá y hablará, lo que es importante. Y después ya se verá.
Hablamos de Am., que "asqueado de la sociedad civil y de la administración" se ha retirado a administrar su patrimonio y a hacer alguna obrita a su gusto, de vez en cuando. Me da envidia le dije a Antonio y reconoció que hace tres años cuando se marchó Am. creyó que se equivocaba y, sin embargo, ahora piensa que acertó. Otra vez el pesimismo.
lameliense

No hay comentarios:

Publicar un comentario