EL PENDO
Tenía ganas y, por fin, pude ver la
cueva del Pendo.
Si se busca información sobre ella se puede
resultar abrumado por esos datos y palabras técnicas con que los arqueólogos
suelen llenar sus referencias: secuencia estratigráfica, musteriense de
denticulados, musteriense típico, nivel XVI, nivel VIIIb, magdaleniense,
solutrense, gravetiense,… Aunque sí
quedará claro que es un yacimiento arqueológico importantísimo, de numerosas
capas, con muchas zonas aún no excavadas, del que han surgido numerosas piezas
de valor que, claro está, han sido llevadas al museo y por lo tanto allí no se
ven. Un lugar con gran actividad social.
Es una cueva majestuosa de forma y tamaño muy simple, y resulta
impactante que haya sido un refugio habitable desde hace ochenta mil años hasta
hace poco. Desde los neandertales, hasta los maquis y los turistas actuales,
siempre ha habido vida inteligente allí dentro. Desde los gruñidos iniciales,
pasando por el establecimiento del sapiens, las guerras cántabras, las
continuas guerras desde la edad media hasta hace bien poco, sus
correspondientes posguerras y su uso como refugió de perdedores. Y más tarde
los descubrimientos de los intrépidos arqueólogos, hasta llegar a la exhibición
turística actual. ¡Qué cantidad de acontecimientos han ocurrido en esa cueva!. Me
acordé de la novela "Un puente sobre el Drina" del premio Nobel Ivo
Andric, que he leído este invierno. Estaría bien una novela que relatara los
episodios característicos de la vida en la cueva a lo largo de todos esos miles
de años. Podría ser un libro bien hermoso. Alguien, del nivel de Ivo Andric,
debería escribirlo.
Las buenas explicaciones que el guía
da, la poca gente de los grupos (en mi caso dos personas) y la singularidad de
las pinturas hacen que la vista sea muy atractiva.
Pero lo que a mí lo que más me gustó
fue el espacio, único, muy grande, con una gran bóveda de hermosas
proporciones. Era fácil imaginarse la vida de los primitivos allí dentro.
Es la cueva más arquitectónica de las que conozco. Tiene
forma de cueva sí, pero es también un gran salón con una enorme terraza
cubierta a la entrada, con cómodo acceso.
Tiene, o tuvo, agua, cuando un riachuelo discurría por su interior y en un
lateral. Tenía por lo tanto agua
corriente y saneamiento. Tiene
una iluminación natural que penetra hasta
lo más profundo de su espacio. Es lo suficientemente amplia como para
hacer fuego sin ahumar el ambiente. Incluso no es difícil imaginar que en algún
momento sus habitantes pusieran antorchas en algunos puntos de las paredes, con
lo que se puede decir que tendría alumbrado
público. Y tiene, hoy es lo que más se admira, paredes verticales que poder
decorar con bellas pinturas, sin usar el techo cosa que es de una gran
incomodidad tanto para pintar como para ver. Ya sé que no es la decoración,
como hoy la entendemos, lo que pretendían hacer aquellos pintores, pero su
objetivo religioso o meramente artístico, se consigue más fácilmente en paredes
que en techos. La situación de las pinturas parece haber requerido de escaleras
o un andamiaje para su ejecución.
Ahora, en la limpieza de mi mesa, he
visto el plano que imprimí para poder llegar y no perderme, como ya sucedió una
vez. Y viéndolo me he dado cuenta de que en el entorno hay situaciones
ortográficas muy parecidas a las de la Cueva del Pendo, que he marcado con
trazo grueso. Al oeste de la cueva que vimos hay por lo menos otras dos
situaciones similares, que serán bocas de otras dos cuevas, que posiblemente se
comuniquen por el interior. Las tres bocas están orientadas al sur, bien
protegidas del duro norte y hay arroyos que entran en ellas. Más alejados, al
este y al norte se ven más hundimientos con parecidas características. La
topografía lo deja ver muy claro con las curvas de nivel muy juntas en esas
zonas o líneas de puntos cuando se trata de hundimientos.
Me quiero imaginar, que estas cuevas
pudieran estar habitadas simultáneamente, no solo la cueva del Pendo que vimos,
sino todo ese conjunto, formando un pueblo o un embrión de ciudad. Así, con una
aglomeración humana considerable, se puede entender mejor toda la vida del
paleolítico y el fenómeno artístico. Todas esas pinturas, esculturas y grabados
no son fáciles de explicar en una simple tribu pendiente de sobrevivir. Me
parece que es necesaria una organización social más compleja y sobre todo
numerosa, para que se puedan dar esas manifestaciones artísticas. Con eso me he
imaginado ese valle boscoso con los arroyos de agua corriente entrando en los
"adosados" abrigos-cuevas y con mucha actividad humana, de relación,
entre ellos y el medio natural. Jerarquizada, con reparto de trabajo y organización
cívica. Con el mar relativamente próximo y con una naturaleza de muchos
recursos, capaz de soportar una considerable población humana. Eso: una pequeña
"ciudad" prehistórica.
Sin arquitectura.
Me ha gustado echar a volar la
imaginación, a partir de las curvas de nivel de un plano y llegar a esa
conclusión, que seguro que es evidente para cualquier prehistoriador, pero que
yo no he visto explicada en ningún sitio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario