viernes, 18 de julio de 2003 7:55
Concentración
arquitectónica en el estudio. Decía Carvajal, a finales de los 60, que la
experiencia de la Escuela de Arquitectura de Madrid era irrepetible: en ningún
lugar del mundo existía una concentración semejante de arquitectos o
estudiantes de arquitectura. Éramos, por entonces, unos 1.500 seres en aquella
escuela proyectada para 300 alumnos. Las advertencias de Carvajal pronto se
quedaron cortas y la Escuela llegó a tener casi 7.000 alumnos. Carvajal decía
que aunque solo por un fenómeno de acumulación cuantitativa, los frutos de la
Escuela merecerían ser espectaculares. No fue así. La escuela de Madrid no dió
lo que esperaba Carvajal. Era imposible que un monstruo así diera frutos
proporcionales. Su sola existencia es hoy un milagro.
Nuestra concentración
arquitectónica es más modesta y espero que de mejores frutos.
concentrado
sábado. 19 de julio de 2003 7:47
Zaera
ha dicho: "La frontera actual entre los arquitectos estrella y los más
modestos está poco definida"
No es lo malo que
tenga razón, que en algunos aspectos, la tiene. Lo malo es que eso solo lo puede
decir, o un crítico. o un arquitecto estrella Como él se supone que es. Pero no
es verdad y además no debe serlo Creo que la frontera entre la arquitectura maestra
y la modesta debe ser grande y muy definida. No tiene nada que ver un planteamiento
arquitectónico ambicioso y con pretensión de gran arquitectura, con uno modesto
que generalmente se plantea utilidad y economía como fines primarios. La buena
arquitectura hecha, a veces, por arquitectos estrella, no tiene ninguna
frontera con la buena
arquitectura hecha, a veces, por arquitectos modestos.
Creo que Zaera
incluye a los arquitectos en ese proceso de vulgarización y confusión generalizada
que va desde el futbol (equipos estrellas vencidos por equipos modestos), hasta
la canción (cantantes modestos que venden más que cantantes estrella). Y ahí tiene
razón. En este campo no todas las estrellas brillan con luz propia y nada está
definido. Todo está intencionadamente confuso. Porque hay estrellas que no deberían
estar en el firmamento y otras a las que no se les deja hueco.
arquitectomuymodesto
domingo, 20 de julio de 2003 7:48
La arquitectura de rehabilitación
es cada vez peor, quizá porque está muriendo de su propio éxito. Se aplica a
edificios o situaciones sin mayor valor. En la mayor parte de los casos el
resultado final hubiera sido mejor empezando de cero, es decir demoliendo el supuesto
bien cultural v haciendo arquitectura de nueva planta. El tal bien cultural. a veces
declarado como tal y otras simplemente valorado así por la normativa. ha llegado
a serlo, en muchos casos, por miedo "a lo que puedan hacer". Nada hay peor que actuar con miedo, los resultados son
terribles.
No creo en la rehabilitación
como especialización-obsesión. A menudo, no hay que salvar las piedras sino su
espíritu, lo que se consigue, con seguridad, con un edificio nuevo de buena
arquitectura. Sólo unos pocos edificios merecen la rehabilitación y extender
este concepto por doquier trae resultados horrendos
nuevaplanta
lunes. 21 de iulio de 2003 7:22
Semana Grande de Santander. Lluvias.
La muestra de la
Bienal de Arquitectura de Comillas no tiene calificativos. La arquitectura se
me escapa del cerebro, de este pobre cerebro, incapaz de ver mas allá de unos
raquíticos monitores, colgados de tendales de ropa, proyectar malas imágenes de
las obras premiadas. Exponer arquitectura es tan difícil como exponer música
sin audición. Difícil, pero no imposible. ¿A quién va dirigida esta
exposición?. ¿Tiene algún objetivo divulgativo?. ¿Pretende que la sociedad se
entere de cuáles son los mejores edificios de la arquitectura española en los últimos
dos años?. ¿Quiere que la arquitectura se reconozca como un valor cultural en
la actividad constructora?. ¿Qué coño quiere?.
No existe humildad en
los arquitectos estrella. Esa es la diferencia que Zaera no encuentra entre ellos y los modestos.
La humildad.
descerebrado
sábado, 27 de septiembre de 2003 7:59
Volvemos
a las andadas Los delincuentes sexuales son, al parecer, reincidentes. Los que nos dedicamos a la arquitectura
(?), también.
Aquí estoy dispuesto
a dar la vara cada día con mis reflexiones sobre la profesión-arte-negocio, que
de todo tiene esta actividad.
Desde finales de
julio hasta aquí, han pasado casi dos meses con intensas experiencias
arquitectónicas. Algunas, como la de la obra del estudio, sufridas en las propias
carnes. Y otras, como los paseos por Santiago, disfrutadas con la relajación de
las vacaciones.
Vuelvo.
reincidente
domingo, 28 de septiembre de 2003 7:45
No sé si las fuerzas me flaquean nada
mas re empezar:
¿La arquitectura da para tanto?. ¿Doy yo para
tanto?.
Lo veremos.
Tenía gracia oír a
Boadella, después del fracaso de su película, cómo descubrió lo que es trabajar para un cliente y la poca inmediatez
del arte del cine. Así es la arquitectura. Un trabajo asalariado para un empresario.
En esas condiciones de trabajo, ¿se puede hacer algo de interés cultural?. (No
digamos la palabra artístico, que suena fatal). Pues todo depende del empresario.
Así, la arquitectura
es un arte de empresarios y políticos. Los arquitectos son intermediarios entre
el plano superior artístico y el plano inferior económico. Algo así como los
curas son intermediarios entre Dios y las personas. Pero la gente no quiere intermediarios
para hablar con Dios y, de igual modo, los promotores tampoco quieren intermediarios
"cultos" para hacer negocios.
Y así salen las cosas.
intermediario
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