lunes, 07 de julio de 2003 7:03
Mi mujer está fuera.
La arquitectura solitaria,
aislada, ensimismada, da pena. La soledad no es buena ni para la arquitectura.
El dialogo y la relación establecen el sentido de la vida. De la vida de la arquitectura,
también. Las bases de ese dialogo, probablemente a falta de mayor conciencia de
los arquitectos, las establece el urbanismo.
Ahí es nada la trascendencia de esas
bases.
bases
martes, 08 de julio de 2003 6:50
Segunda noche sin mi
mujer.
La soledad se mitiga con las comunicaciones. Las
telecomunicaciones. Asunto este que en
la construcción de la arquitectura ha cobrado una importancia tremenda. En todos
los proyectos de vivienda, que no sea aislada, es necesario redactar un
proyecto especifico de telecomunicaciones, consistente en la previsión de las
canalizaciones (tubos de plástico rizado y cajas) por el edificio, con cuartos
de dos por dos metros para los cuadros de telecomunicaciones (cuadros que
ocupan lo que un pequeño cuadro de un paisaje) situados en sótano y última planta.
Para semejante empresa, la ley ha decidido que es necesario un proyecto independiente,
redactado por Ingeniero de Telecomunicaciones. No se podrá admitir el proyecto
del arquitecto en el Ayuntamiento sin el resguardo de haber presentado el del
ingeniero en la correspondiente Dirección de Telecomunicaciones. El proyecto de
telecomunicaciones deberá tener su propio Proyecto de Seguridad y Salud, este redactado
por "técnico competente"(como si el resto no lo fueran).
Los Ingenieros
Industriales han dicho que si para poner cuatro tubos y cajas por el edificio
son necesarios ingenieros de Telecomunicaciones, ni te digo para poner parecidos
tubos para cables eléctricos, o para agua, o para gas. Cada uno un proyecto. Cada
uno acompañado de su correspondiente Proyecto de Seguridad y Salud. Además cada
proyecto requiere su dirección de obra con sus correspondientes certificados y honorarios.
¿Quién habló de soledad en la
arquitectura?
Nunca la arquitectura estuvo tan
acompañada.
Pero yo sigo solo.
yaquedamenos
miércoles, 09 de
julio de 2003 7:02
Tercera noche de
soledad
La soledad es mala
consejera. El dicho popular tiene fundamento.
Los consejos siempre
son plurales; tiene que haber dos para que existan Uno los da y otro los
recibe, aunque lo corriente es que sean multitud los que los dan y siempre uno,
yo mismo, el que los recibe. Con todo, bienvenidos sean los consejos. De todas
maneras no hay que confundir consejos con opiniones. El consejo es una opinión
recomendada. Contiene un deseo de influirte en una decisión.
En un estudio de
arquitectura los consejos son tan fundamentales como las opiniones. Por eso no
entiendo al arquitecto encerrado en su despacho y el resto del estudio en otra
sala.
La soledad es mala
consejera.
Ya queda menos de mi
soledad.
abandonado
jueves, 10 de julio de 2003 7:03
El calor excesivo
deshumaniza las ciudades. Esta demostración de potencia por parte del sol
resulta apabullante y excesiva Las ciudades no siempre están preparadas para esto
y en consecuencia hay que reducir la actividad al mínimo. No nacer nada; no moverse.
¡Quieto todo el mundo!, y a esperar que pase.
Pero siempre hay alguna
cosa que no podemos dejar de hacer y ahí nos perdemos.
Consuelo: Peor es trabajar en la
cubierta de un edificio en construcción. Chicharrera.
tengocalor
sábado, 12 de julio de 2003 8:51
Concierto y cena con
los Rueda, después de una mala tarde. Resultado: muy bueno.
La
casa de enfrente de mi ventana la están revistiendo con "paneles
prefabricados aislantes "VETISOL". Pura cosmética. Operación de cirugía
plástica. La casa de enfrente es (mejor: era) una obra característica de Ángel
Hernández Morales de finales de los años 60 o principios de los 70. Con un
lenguaje muy actual, utiliza
correctamente la balconada corrida, los aleros inclinados, bajantes exteriores,
los materiales de fachada modernos y prácticos y sobre todo es de una sencillez
constructiva muy característica de Don Ángel. La planta, creo que son tres viviendas
por rellano, está correctamente resuelta y prima la búsqueda de la orientación
y soleamiento. La escalera provoca la ruptura en pequeños volúmenes que pretenden
acomodarse a la escala de lo preexistente en el entorno. Bueno, no es una arquitectura
para espatarrarse, pero es mucho mejor que la media y en su época podía ser
hasta un ejemplo.
Con los años, la
comunidad ha ido destrozando lo que ha podido, cerrando balconadas aquí y allá,
instalando tendales, antenas, etc. Ninguna
labor de conservación de la fachada original que mostraba desprendimientos de
piezas de gresite con la que estaba recubierta.
Ahora la comunidad ha
decidido "rejuvenecer" el edificio con una nueva piel. Y lo están
haciendo. Despiece de piedra blanca a matajunta, imitando sillares y
esquinales. Se acabó. Muerte a la arquitectura. Pobre Don Ángel. Se verá el
resultado cuando quiten el andamio.
llantoporunedificio.
domingo, 13 de julio de 2003 8:10
Vuelve la niebla y se
agradece porque refresca y se recupera el aliento perdido con tanto calor bochornoso.
El estudio de la
historia del confort, que es algo así como la eliminación progresiva de agentes
externos agresores al bienestar, debería servir de antídoto contra la nostalgia
de tiempos pasados.
La arquitectura es
vehículo del confort y materializa, o así debería de ser, el avance de las
comodidades.
Hay que hacer algo de
ese estudio.
En cualquier tiempo
pasado se estaba peor.
confortiano
lunes, 14 de julio de 2003 8:O3
Incluso llueve, ese
fenómeno meteorológico que era característico de esta tierra y que llevábamos
camino de olvidar. Llueve, y da gusto.
Empieza la semana y
supongo que será ardua de trabajos y prisas de cara al verano y los consiguientes cierres por vacaciones.
El periódico publica
la "legalización de los chalets de Tudor" de Comillas. Parece algo así
como el indulto de los "ninots"
de las fallas Es una
satisfacción que debería haberse producido en su momento, pero nunca es tarde
Ya solo me queda un edificio condenado a la demolición: el H. Todo llegará
indultado.
martes, 15 de julio de 2003 6:45
Todos los caminos
tienen tropiezos. Incluso los que inicias con intención de no tropezar por
encima de todo. Pero hay que seguir. Evitando tropezar. Otra vez.
El
hotel de Solares es inacabable. La arquitectura llega un momento en que puede llegar
a odiarse. Odio mutuo de enemigos irreconciliables. Se convierte en una
glicinia con bellas flores lilas por todos lados, pero también con infinitos,
enormes y fuertes brazos que te rodean y aprisionan lentamente. Lo ves. Ves
como sus ramas, eso sí llenas de hermosas flores arrazimadas colgantes, te
rodean con una y mil vueltas dejando cada vez menos espacio y aumentando la presión cada vuelta. Se enroscan en los pies,
piernas, brazos, cuello y cabeza. Alguna ramilla entra por un oído, al tiempo que
otra lo hace por la nariz. Llegan al cerebro y allí lo rodean y aprietan, hasta
sacar un jugillo que gotea sobre los últimos planos del proyecto dejando unas
leves marcas como salpicaduras. Es el fin. La firma.
constreñido
miércoles, 16 de julio de 2003 6:54
Temporal. Del verano
al otoño en un día.
El calor, el frio, la
tensión, las situaciones extremas no se pueden mantener mucho tiempo. Cuando se
relajan se agradece.
Esta relación tensión-relajación
se ha perdido en la arquitectura actual. Se valora solo la tensión, el
dinamismo, la tersura, ... La contraposición de composiciones o texturas tensas
con espacios o superficies laxas, que en épocas no muy lejanas eran definitorias
de la arquitectura equilibrada, se han ido perdiendo. Probablemente la violencia,
el mecanicismo, la ansiedad, se reflejan
en la arquitectura actual y no dejan casi espacio a la calma. Las soluciones
potentes no dejan lugar a las sutilezas, más allá de pequeños gestos
formales El minimalismo es casi brutalista.
teoricoafondo



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