lunes, 5 de agosto de 2013

DIARIO 2003.19



lunes, 29 de septiembre de 2003 7:23
Comienzo de semana con el estudio partido en dos.
En el paseo dominical pudimos leer otro de los paneles informativos de contenido histórico-arquitectónico que han puesto por la Ciudad. En este del Paseo de Pereda, se extiende el autor en consideraciones, algunas de ellas críticas, en relación con la estructura urbana, las alturas de los edificios, los característicos miradores y la armonía del conjunto. Todo ello con muchos nombres: Llovet, González Ríancho, Pereda, Pombo, ...
Se les ha olvidado lo más importante a mi parecer: Este paseo se llamó siempre "El Muelle", porque eso era: un muelle, cuando los jardines eran dársena y su relación con el mar era su razón de ser y de ahí sale todo: Orientación, fondo, altura, tipologías, plantas bajas, etc..
Esto da para más, pero mi tiempo no.
delmuelledetodalavida

martes, 30 de septiembre de 2003 7:26
Amanece de sur. Primeras luces del alba. Las nubes tienen un delicado color rosa que se aviva hacia el horizonte. No llego a ver el mar, pero se le adivina calmo, sereno, denso, con esa tersura que invita a caminar sobre él. El cielo cambia desde un intenso azulón, al resplandeciente purísima. No se mueve una hoja. Todo es silencio.
De pronto, han dado golpes en los cristales, al tiempo que se ponía en marcha la pala excavadora aparcada enfrente. Los fontaneros y albañiles han entrado en el estudio de un simple salto por la ventana.
Se acabó. Ruido y polvo para todo el día.
Así se hace la arquitectura. Y este contraste brutal es apasionante.
contrastado

miércoles, 01 de octubre de 2003 6:56
Aniversario. Treinta años conviviendo con un arquitecto es una condena de grave delito. Mi mujer sabrá si se lo ha merecido. Creo que la profesión nos ha marcado y mucho, quizá en exceso, hasta el extremo de tener dos hijas arquitectas y un gato con nombre de maestro, Gropius. Es demasiado. ¿Qué hubiera sido si, además, mi mujer fuera arquitecta?. La Celia y el Agusti (arquitecto ella, arquitecto él), o más cerca, Ana y Víctor (arquitecto ella, arquitecto él), pueden llegar a extremos patológicos. Pero bueno, ni tan mal, a mi estos treinta años de arquitectura conyugal y filial, me han gustado mucho y me gustaría repetir  (continuar) otros tantos.
enamorado


jueves, 02 de octubre de 2003 8:03
Si amaneces con retraso, la vorágine del trabajo te agobiará todo el día.
Algo así me ha pasado hoy.
Las salas de espera de las consultas de los médicos recuerdan a aquel artículo de Millás en el que describía la segunda residencia de la playa, en la que sus amigos iban reciclando lo usado décadas atrás: televisión en blanco y negro, sofás de escai (¿se escribe así?), sillas de enea, tapicerías de cretonas floreadas, etc.. Todo ello le sugería a Millás un salto atrás en el tiempo de casi una generación. Las salas de espera de los médicos santanderinos tienen esta imagen en algunos casos o, también, la pretenciosa, tras una obra ausente de criterio. La de ayer exhibía más de diez materiales de acabados, que iban desde el gres veteado al acero inoxidable, pasando por el mármol blanco y la madera de roble o el gresite con aguas. Las paredes que, en un toque de elegancia, se habían pintado en delicado tono salmón, con un acabado liso de cierta calidad, se empezaban a abigarrar de cuadros de fuertes texturas e incluso se habían practicado una o varias hornacinas para recargados motivos florales Dos o tres modelos de sillas. Mecanismos eléctricos de aluminio y luminarias doradas.
Todo en uno.
Todo en una sala.
Casi se me saltan los puntos.
faltonazo

viernes, 03 de octubre de 2003 7:04
En la comida de ayer, Juanse volvió, erre que erre, al modelo de ordenación del territorio de Baden-Württemberg del que es un apasionado defensor. Querría que Cantabria tuviera una ley de Ordenación del Territorio similar a la del Land. No estaría mal, pero para eso haría falta que habláramos alemán y dejáramos pasar unas cuantas generaciones para acostumbrarnos.
¿Hay que ordenar el territorio?. Quizá sea demasiado ambicioso el objetivo.
Hay que regular los usos que se dan al territorio.
Este es un jardín (nunca mejor dicho) en el que me da miedo meterme.
algunavezfueurbanista

sábado, 04 de octubre de 2003 7:26
Polvo de obra por todas partes.
El recorrido por la exposición de la colección Aena en los sótanos del Mercado del Este me resulta orientador. Me sitúa en mi tiempo: Una obra de los 80 tiene más probabilidades de gustarme que una de los 90 y más aún que una de los 2000. Compruebo que me sucede a menudo. Me preocupa por lo que, aparentemente, tiene de desconexión de lo actual, pero me tranquiliza porque me sitúa en una época, mi época. No significa que todo lo actual no me guste o que no lo comprenda, (cada vez hay más), sino que la probabilidad de que me guste es mayor en las obras de aquellos años. Síntomas de vejez, supongo. También puede ser que el filtro del tiempo haya hecho una selección en las obras que no se ha realizado todavía en las más recientes. Puede ser.
De todas maneras cada vez más a menudo siento desazón al situarme delante de una obra reconocida por la crítica y no sentir la mínima emoción, ni siquiera la necesidad de quedarte un ratito más mirando. Es como si en las salas hubiera unos delicados flujos de atracción y repulsión instalados junto con las obras, que condicionan tus movimientos: te frenan, te aceleran, te atraen, te repelen ...
Campos electro-plásticos, flujos magneto-pictóricos, emisiones karma-artísticas, ... ¡yo que sé!.
Pero hay algo.
situado


domingo, 05 de octubre de 2003 8:13
Se anuncia ya el comienzo de la obra del Balneario. Obra de propietario invasor con arquitecto exiliado, que nos dará disgustos a todos. Grandes peleas para defender el proyecto, el edificio, la arquitectura. Muchas veces he hablado que una obra es una guerra, pero claro está, hay guerras y guerras, y esta se prevé casi mundial y atómica.
Para empezar tenemos el estudio de las ofertas. Puede que esta labor parezca poco arquitectónica, pero creo que no es así. La arquitectura se ha descrito en unos documentos: planos, memorias, mediciones y presupuesto. La definición de cada una de las unidades da interpretaciones diferentes a cada contratista y si el arquitecto no precisa el alcance de cada definición y consiguiente oferta, surgirán problemas en la obra. Son los primeros ensayos del concierto. Los ensayos para afinar la orquesta.
Pura labor arquitectónica, aunque no lo parezca y no nos lo hayan enseñado en la Escuela.
director

lunes, 06 de octubre de 2003 8:19
Pasear es un vicio. Mis paseos suelen ser más urbanos que rurales, en los que la arquitectura sale al encuentro en cada esquina. La buena y la mala. A veces, en vez de  la arquitectura lo que nos sale al encuentro es un arquitecto, un compañero, que se decía hace años, sin el tufillo pecero o sindicalista que también tenía a expresión. Los encuentros con arquitectos son variados. C. del B.,  joven profesional, se arranca hablando de la baja de honorarios actuales y con envidia de los poco que trabajaban y lo mucho que ganaban los arquitectos de los 70-80. C. L. siempre tiene oportunidad de dictar una clase magistral con algún silencio expectante al aplauso. J. L. M., copa en mano, saluda con la ceja muy levantada y la cabeza agachada, en lo que podía ser un pliegue de la nueva arquitectura. L.T. me abraza y me llama Luisillo de una forma que me enternece.
Hay más. Y muy variados.
compañero

martes, 07 de octubre de 2003 6:53
Ayer fue el día mundial de la arquitectura. Se me pasó. La verdad es que tenía que haber escrito un texto panegiricando la profesión. Probablemente la culpa fue del decano que este año no avisó con tiempo a los colegiados y a la prensa, del acontecimiento. "El día de" está sustituyendo a los santos patrones, en una sociedad cada vez mas laica, pese a la iglesia y al PP. También se puede decir que el día del patrón es para los profesionales y "el día de" es para la profesión. Puede ser, pero supongo que este acabará comiéndose al primero. La arquitectura tiene su día, que es el primer lunes de Octubre, y ese día deberíamos, todos los profesionales, hacer sólo buenos proyectos y buenas obras con el fin de levantar el nivel. El resto de los días podemos dedicamos a especular, cobrar minutas, sestear, jugar al golf y beber copas, que es como todavía nos sigue viendo la mayoría de la sociedad.
arquitecto




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