viernes, 25 de septiembre de 2026

CALLADO ESTÁ DICHO

 

CALLADO ESTÁ DICHO

(Declaración apócrifa del grupo Halceda)

Hace algo más de dos años emitimos y se publicó en El Diario Montañés, una nota sobre la entonces inminente obra que el Ayuntamiento iba a acometer en los Jardines de Piquio.

Decíamos entonces, tras una extensa introducción histórica:

Los Jardines de Piquío no están necesitados de nuevas ideas, se han de restaurar como si de un monumento se tratara, sin alteraciones ni sustituciones que desvirtúen el diseño original de su autor, y defender la personalidad de la época en que fue construido, en un Sardinero de finales del siglo XIX y principios del XX cuyo carácter de ciudad balneario, baños de ola y veraneo regio, representa los mayores valores paisajísticos de Santander. Ante la inminente actuación municipal es pertinente advertir y exigir el máximo rigor en respetar, no solo su diseño original, sino también los elementos muebles y detalles materiales y constructivos que lo acompañan. Mantener su característica vegetación, los cantos de piedra rodada que contornean los espacios verdes, la bola del mundo, singular instrumento astronómico denominado 'Tierra Paralela' con su pavimentación original, sin las estridentes barandillas de acero inoxidable que se pretende añadir, la pérgola con sus jardineras, o los bancos en voladizo que diseñó Ramiro Saiz Martínez adaptando ideas de vanguardia en esos años, que deben respetarse y restaurarse escrupulosamente como piezas originales y nunca sustituirse. Restauración, conservación, mantenimiento, son conceptos adecuados para tratar las obras de arte y como tal ha de entenderse una pieza tan excepcional como los Jardines de Piquío. Actuaciones como la realizada en la Plaza de Italia que, sin desmerecer la calidad de su diseño, no se corresponde en absoluto con el carácter histórico de El Sardinero, implícito en su declaración como conjunto histórico, no es un antecedente tranquilizador que haga presagiar una actuación respetuosa y sensible. Sirvan estas líneas de advertencia del cuidado excepcional que merece un patrimonio tan importante y que es imprescindible respetar. Piquío tiene sabor a Sardinero, a mar y a verano. Es necesario su mantenimiento conservando el espíritu con el que nació.

Nos movía entonces la intranquilidad por el resultado que tuvo la obra de la Plaza de Italia nada respetuosa y sensible, y más teniendo en cuenta que se hacían cargo de la obra los mismos autores, por lo que los presagios eran malos, muy malos. Nuestra responsabilidad, como activistas socio culturales, era mostrar intranquilidad ante la opinión pública y dejar constancia en los medios para alertar al Ayuntamiento. Eso hicimos. De esta manera advertíamos a la administración, no solo que estaríamos inquieta e intranquilamente vigilantes, sino a los propios técnicos intervinientes, porque nuestro Grupo sí es consciente de la importancia histórica y paisajística de los jardines de Piquío, cosa que ellos no solo no habían demostrado, sino que eran sospechosos de no tenerlo claro.

Es verdad, debemos reconocerlo, que la introducción histórica de nuestro escrito contenía errores de bulto al aplanar la historia general del Sardinero mezclando sucesos dispares y distantes. También es verdad que no consideramos la dura trasformación que en su momento supuso el actual Piquio del estado anterior, con una actuación poco “respetuosa y sensible” con aquel paraje natural.

La reflexión elogiosa para Ramiro Sainz Martínez por incorporar ideas de vanguardia en sus jardines, pero reprobable que se hiciera ahora en la Plaza de Italia, no es contradictoria porque son circunstancias históricas bien distintas.

Conocíamos el proyecto de Piquío, que estaba expuesto en el portal informático municipal y que por su contenido se veía clara la intención de realizar una restauración “como si de un monumento se tratara”, pero esto no mermaba nuestro deber socio cultural de alertar a la opinión pública y a la administración contra cualquier desmán patrimonial que pudiera producirse. Siempre estamos y estaremos vigilantes.

Como también conocíamos, en su momento, que el denostado proyecto de la Plaza de Italia incluía la Alameda de Cacho cuya respetuosa y delicada restauración no hemos citado en ningún momento porque callado está dicho, como dice el refranero popular.

El Grupo Halceda debe centrar el foco en la responsable inquietud, pues de nada valen los elogios en esta alta misión supervisadora que por nuestro mayor conocimiento y sensibilidad nos ha encomendado la sociedad.

¿Los jardines de Piquío?: Callado está dicho.

 

Firman por el Grupo Halceda: Aurel G-Rianche, Nadine Botella, Dom Lastra, Céz Pombo, Michou de la Fuente, Rosin Argos, Albi G Hoyos, Rosin Coterillo, Firmi  Moro, Mimi García-Guinea, Jo Mantilla, Célie Valbuena, Mimi Trimallez, Claudette Planás, Angie Basagoiti, Munsegat Martin-Sáez, Loulou Peña, Célie Sobrino, Méru Fernández, Anne Trimallez y Crhrystel Gutiérrez Cortines

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