jueves, 24 de octubre de 2013

¿REHABILITACIÓN?




¿REHABILITACIÓN?

Pasear Madrid me enriquece. Quizá por estar de vacaciones o alejado del trabajo cotidiano, el hecho es que todo lo veo lleno de sugerencias. No siempre buenas. Por ejemplo: un nuevo edificio en obras en Serrano para Zara. Un edificio en esquina con un gran andamiaje que sostiene una fachada vulgar de edificio residencial con ladrillo cara vista y recercados de huecos de piedra beige, con balconcillos de forja. Un edificio residencial burgués bastante ramplón. Pero está visto que alguien consideró valiosa su fachada y ha obligado a conservarla aunque por dentro se "vacíe". La obra no puede ser más aparatosa con robustísimos andamios lastrados en la base y con todos sus huecos apuntalados con gran cantidad de tablones en cruz de San Andrés. La acera se ha forrado con tableros para hacer un pasadizo peatonal bajo el imponente andamio, que con la lluvia resulta acogedor...

Serrano es una calle arquitectónicamente variada con edificios vulgares de hace cien años y vulgares actuales. Algunas casas sí son "señoriales" y conservan portales y accesos de carruajes con cierto empaque, pero junto a ellas puede haber un desdichado edificio de los 60 con un mal muro cortina y, más allá otro que sobrepasa la altura del colindante en dos o más plantas. También hay algún torreón eclecticista con cúpula de escamas de zinc. Todo ello en un no muy largo tramo de calle. La calle Serrano no es valiosa por su arquitectura, ni por su homogeneidad. Con la última reforma ha ganado en valor urbanístico al ensanchar las aceras, soporte esencial de su interés como calle comercial. Incluso se incluyó un carril bici que no puede faltar en cualquier obra de reforma urbanística actual. Eso si en este caso el carril bici tiene el pavimento de ¡losas de granito!. ¡Qué menos para la calle Serrano!.

¿Cuál puede ser la razón de que obliguen a conservar la fachada, y sólo la fachada, de este edificio para Zara?. ¿Qué valores culturales se esgrimen para conservar esa vulgar fachada, que en poco tiempo ocultará un edificio enteramente comercial tras sus "balconcillos"?. ¿Cuál es la coherencia final de esa arquitectura decimonónica por fuera y rabiosamente minimalista por dentro?. ¿Qué sentido tiene ese edificio enteramente comercial, con dobles alturas interiores y sus ahora ridículas ventanas balconeras madrileñas?. ¿En nombre de qué conceptos culturales y arquitectónicos, no solo se autoriza sino que se impone una realización como esta?. Dentro de poco cuando el edificio este terminado y en uso, gozará de una protección como la que tenía antes de la obra y será absurda para un edificio monstruoso con cara de viviendas y entrañas de centro comercial. Todo esto ¿por qué?. ¿Por qué, bajo la muy noble idea de defensa del patrimonio, se llega a este ridículo? El patrimonio construido que ha sido objeto de ataques injustificados y destrucciones masivas hace años, ha pasado a ser una entelequia manejada por técnicos integristas y políticos temerosos. Se da valor a cosas que no lo tienen tanto y se admiten actuaciones destructivas para conservar un exterior vulgar en un entorno no valioso. Miedo. Todo por miedo a que los arquitectos puedan hacer algo peor de lo que ya existe. Miedo perfectamente fundamentado si no se toman las debidas garantías, pues ya se ve en la calle Serrano y en el resto del Barrio de Salamanca penosos ejemplos de arquitectura actual. Sin embargo el miedo es mal consejero y lo mismo que la administración actúa negativamente con esa política de protección (?) del patrimonio, podría actuar positivamente con controles y filtros que garanticen una nueva arquitectura de calidad.

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