CODERCH vs RUIZ DE LA PRADA
Madrugo, es domingo y a las 8 estoy por la calle
Serrano. Sólo, completamente solo. Consigo encontrar un sitio para tomarme un
café con pan tostado, aceite y tomate, que es una influencia catalana bien
reconocible. En este caso el tomate, en forma de puré, se sirve en un pequeño
cuenco con una cucharilla para extenderlo sobre el pan aceitado. En algunos
lugares el tomate es de "bote" y resulta muy malo.
Paseo por el
barrio y veo de nuevo el edificio girasol de Coderch y el que frente a él proyectó
Ruiz de la Prada, con un estilo con el que se copió a sí mismo en varios
edificios más por el resto del barrio. La propuesta de Coderch es dura.
Recuerdo habérsela visto defender en una de las jornadas críticas de
arquitectura que organizaba "in situ", Carlos de Miguel. Decía José
Antonio Coderch que el barrio de Salamanca se había conformado como calles
trinchera en las que era imposible buscar una orientación favorable. Sí te
tocaba una fachada al oeste, pues ya sabías que, en Madrid, pasarás calor. Coderch,
propuso aquí un giro en las fachadas y unos patios abiertos y profundos que
llevan luz del suroeste al interior del solar y se protege del terrible calor
del oeste. La solución es imaginativa aunque desde luego discutible por lo que
tiene de poco integrada. Hoy, a primera hora de la mañana, en algunos ángulos
me parece brutal, eso sí, diseñada por un arquitecto con gran sensibilidad.
Enfrente, Ruiz de la Prada protegía el edificio de las malas orientaciones y de
la "agresiva calle", mediante terrazas corridas que en algunos puntos
tenían gran profundidad. Toda la fachada de ladrillo cara vista oscuro con
formas limpias horizontales, que se acentúan con grandes chimeneas verticales.
Me parece elegante. El barrio Salamanca es muy variado de arquitectura quizá
por eso, hoy por la mañana, me parece aún más absurdo lo del Zara de la calle Serrano.
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