jueves, 25 de julio de 2013

DIARIO 2003.18






viernes, 18 de julio de 2003 7:55
Concentración arquitectónica en el estudio. Decía Carvajal, a finales de los 60, que la experiencia de la Escuela de Arquitectura de Madrid era irrepetible: en ningún lugar del mundo existía una concentración semejante de arquitectos o estudiantes de arquitectura. Éramos, por entonces, unos 1.500 seres en aquella escuela proyectada para 300 alumnos. Las advertencias de Carvajal pronto se quedaron cortas y la Escuela llegó a tener casi 7.000 alumnos. Carvajal decía que aunque solo por un fenómeno de acumulación cuantitativa, los frutos de la Escuela merecerían ser espectaculares. No fue así. La escuela de Madrid no dió lo que esperaba Carvajal. Era imposible que un monstruo así diera frutos proporcionales. Su sola existencia es hoy un milagro.
Nuestra concentración arquitectónica es más modesta y espero que de mejores frutos.
concentrado

sábado. 19 de julio de 2003 7:47
Zaera ha dicho: "La frontera actual entre los arquitectos estrella y los más modestos está poco definida"
No es lo malo que tenga razón, que en algunos aspectos, la tiene. Lo malo es que eso solo lo puede decir, o un crítico. o un arquitecto estrella Como él se supone que es. Pero no es verdad y además no debe serlo Creo que la frontera entre la arquitectura maestra y la modesta debe ser grande y muy definida. No tiene nada que ver un planteamiento arquitectónico ambicioso y con pretensión de gran arquitectura, con uno modesto que generalmente se plantea utilidad y economía como fines primarios. La buena arquitectura hecha, a veces, por arquitectos estrella, no tiene ninguna frontera con la buena arquitectura hecha, a veces, por arquitectos modestos.
Creo que Zaera incluye a los arquitectos en ese proceso de vulgarización y confusión generalizada que va desde el futbol (equipos estrellas vencidos por equipos modestos), hasta la canción (cantantes modestos que venden más que cantantes estrella). Y ahí tiene razón. En este campo no todas las estrellas brillan con luz propia y nada está definido. Todo está intencionadamente confuso. Porque hay estrellas que no deberían estar en el firmamento y otras a las que no se les deja hueco.
arquitectomuymodesto

domingo, 20 de julio de 2003 7:48
La arquitectura de rehabilitación es cada vez peor, quizá porque está muriendo de su propio éxito. Se aplica a edificios o situaciones sin mayor valor. En la mayor parte de los casos el resultado final hubiera sido mejor empezando de cero, es decir demoliendo el supuesto bien cultural v haciendo arquitectura de nueva planta. El tal bien cultural. a veces declarado como tal y otras simplemente valorado así por la normativa. ha llegado a serlo, en muchos casos, por miedo "a lo que puedan hacer".  Nada hay peor que actuar con miedo, los resultados son terribles.
No creo en la rehabilitación como especialización-obsesión. A menudo, no hay que salvar las piedras sino su espíritu, lo que se consigue, con seguridad, con un edificio nuevo de buena arquitectura. Sólo unos pocos edificios merecen la rehabilitación y extender este concepto por doquier trae resultados horrendos
nuevaplanta

lunes. 21 de iulio de 2003 7:22
Semana Grande de Santander. Lluvias.
La muestra de la Bienal de Arquitectura de Comillas no tiene calificativos. La arquitectura se me escapa del cerebro, de este pobre cerebro, incapaz de ver mas allá de unos raquíticos monitores, colgados de tendales de ropa, proyectar malas imágenes de las obras premiadas. Exponer arquitectura es tan difícil como exponer música sin audición. Difícil, pero no imposible. ¿A quién va dirigida esta exposición?. ¿Tiene algún objetivo divulgativo?. ¿Pretende que la sociedad se entere de cuáles son los mejores edificios de la arquitectura española en los últimos dos años?. ¿Quiere que la arquitectura se reconozca como un valor cultural en la actividad constructora?. ¿Qué coño quiere?.
No existe humildad en los arquitectos estrella. Esa es la diferencia que Zaera no encuentra entre ellos y los modestos. La humildad.
descerebrado

sábado, 27 de septiembre de 2003 7:59
Volvemos a las andadas Los delincuentes sexuales son, al parecer, reincidentes. Los que nos dedicamos a la arquitectura (?), también.
Aquí estoy dispuesto a dar la vara cada día con mis reflexiones sobre la profesión-arte-negocio, que de todo tiene esta actividad.
Desde finales de julio hasta aquí, han pasado casi dos meses con intensas experiencias arquitectónicas. Algunas, como la de la obra del estudio, sufridas en las propias carnes. Y otras, como los paseos por Santiago, disfrutadas con la relajación de las vacaciones.
Vuelvo.
reincidente

domingo, 28 de septiembre de 2003 7:45
No sé si las fuerzas me flaquean nada mas re empezar:
 ¿La arquitectura da para tanto?. ¿Doy yo para tanto?.
Lo veremos.
Tenía gracia oír a Boadella, después del fracaso de su película, cómo descubrió  lo que es trabajar para un cliente y la poca inmediatez del arte del cine. Así es la arquitectura. Un trabajo asalariado para un empresario. En esas condiciones de trabajo, ¿se puede hacer algo de interés cultural?. (No digamos la palabra artístico, que suena fatal). Pues todo depende del empresario.
Así, la arquitectura es un arte de empresarios y políticos. Los arquitectos son intermediarios entre el plano superior artístico y el plano inferior económico. Algo así como los curas son intermediarios entre Dios y las personas. Pero la gente no quiere intermediarios para hablar con Dios y, de igual modo, los promotores tampoco quieren intermediarios "cultos" para hacer negocios.
Y así salen las cosas.
intermediario

martes, 9 de julio de 2013

Un museo en un sótano




Está claro que todo es posible en arquitectura. Hasta poner un museo en el sótano de un mercado. Y no un museo cualquiera, uno de prestigio como el de Prehistoria de Cantabria.
No hace demasiado tiempo, creo que en el año 2000, vino a Santander con motivo de una reunión de alto nivel, el entonces Presidente de la República Francesa Jacques Chirac. No es cualquier cosa un presidente de Francia. Se puede decir que era el cuarto hombre más poderoso del mundo, después de los presidentes de USA, Rusia y Gran Bretaña. Hoy la cosa sería más discutible, pero hace esos pocos años, no lo era. Da igual, un presidente de Francia  (incluso Chirac) es, qué duda cabe, una persona importante. Tenía que venir a Santander y, poco antes de venir, dijo que quería ver el Museo de Prehistoria. Francia compite (?) con España en esto de la prehistoria y sus manifestaciones "artísticas", a las que siempre ha prestado mucha atención para su difusión y, también naturalmente, para su explotación turístico-comercial. El Museo de Prehistoria de Cantabria, creado en 1926, era una de las entidades culturales de mayor prestigio de España, pues había sabido  adquirir, conservar y estudiar una valiosísima colección de objetos prehistóricos. Además había desplegado una gran actividad arqueológica y convocado numerosas reuniones de estudio tanto nacionales como internacionales. No era extraño pues, que el señor Chirac quisiera ver ese Museo de fama internacional. Cuando las autoridades se enteraron del deseo del Presidente Francés creyeron que estaba de broma. ¿Qué viene a Santander y quiere ver el Museo de Prehistoria?. Este francés está loco. ¿A quién se le ocurre?. Será mejor llevarle a Altamira o a Santillana del Mar, ¡pero ese Museo que está en el sótano de la Diputación, por favor, eso es una bobada!.
Pero no lo era. Chirac quería ver ese Museo y lo vio, qué caray, que para eso era el cuarto hombre más importante del mundo. Las autoridades regionales arreglaron a toda prisa aquel sótano, abandonado desde que García Guinea se había jubilado. Porque García Guinea había sido el alma del museo según ha reconocido todo el mundo, tanto profesional de la arqueología como simple aficionado. Guinea no pudo hacer, a pesar de su capacidad de arrastre, el buen museo que merecía su trabajo, pero mantuvo durante muchos años un grupo de gente joven e inquieta a su alrededor que daban vida al museo y sus actividades. Luego cambió, pero eso es de otra historia.
Después de aquella visita de Chirac el Gobierno de Cantabria arregló el museo e hizo una instalación discreta que recuerdo haber recorrido con visita guiada de una joven que sabía muy bien su cometido. Era un museo pequeño, pero correcto.
Con el derribo del "Palacio de Puerto Chico" desapareció el museo, que ahora aparece en  el sótano del Mercado del Este.
Nos hablan del anillo cultural de Santander y cosas así para ilusionarnos, pero estos nombres que se ponen antes de que el fenómeno aparezca, creo que no son buenos. Primero hay que hacer, con contenido, un conjunto de instalaciones más o menos culturales en un entorno adecuado. Después ya se pondrá el nombre. Anillo, anillo,  hay poca cosa todavía para llamarlo así.
El Flamante Museo de Prehistoria del sótano del Mercado del Este es una instalación con muchos medios y muchos defectos. Algunos de esos defectos vienen del local que, se mire como se mire, es completamente inadecuado para este fin. El acceso a través de una larga escalera que salva el desnivel de la calle y el sótano es duro de bajar y más duro de subir. Hay un ascensor, pero no está en el itinerario de entrada y por lo tanto es un sistema secundario de acceso. El acceso es uno de los condicionantes esenciales de un museo. Una vez dentro del recinto, nos encontramos con una instalación llena de diagramas, infografías, hologramas…, todo interactivo y monitorizado. Hay monitores por el suelo, además de por las paredes, hay salas con proyecciones simultáneas de siete vídeos de alta definición, hay reconstrucciones de cuevas a escala, hay iluminaciones leds para casi todo. Muchas pantallas interactivas para que, por ejemplo, al pasar la mano, "excaves" un yacimiento. Muchas referencias a Cantabria como lugar privilegiado para los restos prehistóricos…, mucho nacionalismo encubierto…
En general las letras de los textos son diminutas de modo que para leerlos hay que situarse muy cerca con lo que solo lo puede leer una persona, mientras los demás tienen que esperar su turno o pasar de leer. Están colocados a una altura inaccesible para gente joven (niños) y en alguna sala, las vitrinas, colocadas a la altura de los ojos de un adulto, a modo de ranura en el muro, son también imposibles de ver para los jóvenes. El "área de descanso" central es residual y consiste en un espacio no muy grande, con un ondulante banco central sin respaldo. Estar en un sótano tiene estas consecuencias. Hay un gran esfuerzo en hacer "didáctico" el museo, pero yo dudo que finalmente lo sea. Me recuerda a los modernos libros de texto llenos de imágenes y fotografías, que las más de las veces no aportan nada y simplemente distraen de lo esencial. Ojala que el público salga enterado de los esfuerzos de aquellos hombres primitivos por sobrevivir y por ejecutar algunas manifestaciones plásticas que todavía nos sorprenden. Pero me temo que todo resulta muy visual y superficial. Hay expuestas piezas de importancia, muchas enigmáticas y algunas claramente hermosas, pero pronto se olvida todo por los "fuegos artificiales" que las rodean.
Falta una tienda y no digo que una cafetería porque con la que hay arriba ya estamos bien servidos. A diez días de la inauguración la pagina web te dirige, con horarios muy precisos, a la Avenida de los Castros(?).
Creo que ni la buena arquitectura puede conseguir que un museo esté en un sótano, excuso decir si no es buena.
Además el museo incumple claramente el artículo 4.3.3 del flamante nuevo Plan General.
El presidente francés, si viene a Santander, no querrá ver ese museo.

domingo, 7 de julio de 2013

DIARIO 2003.17



lunes, 07 de julio de 2003 7:03
Mi mujer está fuera.
La arquitectura solitaria, aislada, ensimismada, da pena. La soledad no es buena ni para la arquitectura. El dialogo y la relación establecen el sentido de la vida. De la vida de la arquitectura, también. Las bases de ese dialogo, probablemente a falta de mayor conciencia de los arquitectos, las establece el urbanismo.
Ahí es nada la trascendencia de esas bases.
bases

martes, 08 de julio de 2003 6:50
Segunda noche sin mi mujer.
La  soledad se mitiga con las comunicaciones. Las telecomunicaciones.  Asunto este que en la construcción de la arquitectura ha cobrado una importancia tremenda. En todos los proyectos de vivienda, que no sea aislada, es necesario redactar un proyecto especifico de telecomunicaciones, consistente en la previsión de las canalizaciones (tubos de plástico rizado y cajas) por el edificio, con cuartos de dos por dos metros para los cuadros de telecomunicaciones (cuadros que ocupan lo que un pequeño cuadro de un paisaje) situados en sótano y última planta. Para semejante empresa, la ley ha decidido que es necesario un proyecto independiente, redactado por Ingeniero de Telecomunicaciones. No se podrá admitir el proyecto del arquitecto en el Ayuntamiento sin el resguardo de haber presentado el del ingeniero en la correspondiente Dirección de Telecomunicaciones. El proyecto de telecomunicaciones deberá tener su propio Proyecto de Seguridad y Salud, este redactado por "técnico competente"(como si el resto no lo fueran).
Los Ingenieros Industriales han dicho que si para poner cuatro tubos y cajas por el edificio son necesarios ingenieros de Telecomunicaciones, ni te digo para poner parecidos tubos para cables eléctricos, o para agua, o para gas. Cada uno un proyecto. Cada uno acompañado de su correspondiente Proyecto de Seguridad y Salud. Además cada proyecto requiere su dirección de obra con sus  correspondientes certificados y honorarios.
¿Quién habló de soledad en la arquitectura?
Nunca la arquitectura estuvo tan acompañada.
Pero yo sigo solo.
yaquedamenos

miércoles, 09 de julio de 2003 7:02
Tercera noche de soledad
La soledad es mala consejera. El dicho popular tiene fundamento.
Los consejos siempre son plurales; tiene que haber dos para que existan Uno los da y otro los recibe, aunque lo corriente es que sean multitud los que los dan y siempre uno, yo mismo, el que los recibe. Con todo, bienvenidos sean los consejos. De todas maneras no hay que confundir consejos con opiniones. El consejo es una opinión recomendada. Contiene un deseo de influirte en una decisión.
En un estudio de arquitectura los consejos son tan fundamentales como las opiniones. Por eso no entiendo al arquitecto encerrado en su despacho y el resto del estudio en otra sala.
La soledad es mala consejera.
Ya queda menos de mi soledad.
abandonado

jueves, 10 de julio de 2003 7:03
Los calores de Madrid cambiaron los planes de "descanso" que llevaba mi mujer.
El calor excesivo deshumaniza las ciudades. Esta demostración de potencia por parte del sol resulta apabullante y excesiva Las ciudades no siempre están preparadas para esto y en consecuencia hay que reducir la actividad al mínimo. No nacer nada; no moverse. ¡Quieto todo el mundo!, y a esperar que pase.
Pero siempre hay alguna cosa que no podemos dejar de hacer y ahí nos perdemos.
Consuelo: Peor es trabajar en la cubierta de un edificio en construcción. Chicharrera.
tengocalor



sábado, 12 de julio de 2003 8:51
Concierto y cena con los Rueda, después de una mala tarde. Resultado: muy bueno.
La casa de enfrente de mi ventana la están revistiendo con "paneles prefabricados aislantes "VETISOL". Pura cosmética. Operación de cirugía plástica. La casa de enfrente es (mejor: era) una obra característica de Ángel Hernández Morales de finales de los años 60 o principios de los 70. Con un lenguaje  muy actual, utiliza correctamente la balconada corrida, los aleros inclinados, bajantes exteriores, los materiales de fachada modernos y prácticos y sobre todo es de una sencillez constructiva muy característica de Don Ángel. La planta, creo que son tres viviendas por rellano, está correctamente resuelta y prima la búsqueda de la orientación y soleamiento. La escalera provoca la ruptura en pequeños volúmenes que pretenden acomodarse a la escala de lo preexistente en el entorno. Bueno, no es una arquitectura para espatarrarse, pero es mucho mejor que la media y en su época podía ser hasta un ejemplo.
Con los años, la comunidad ha ido destrozando lo que ha podido, cerrando balconadas aquí y allá, instalando tendales, antenas, etc.  Ninguna labor de conservación de la fachada original que mostraba desprendimientos de piezas de gresite con la que estaba recubierta.
Ahora la comunidad ha decidido "rejuvenecer" el edificio con una nueva piel. Y lo están haciendo. Despiece de piedra blanca a matajunta, imitando sillares y esquinales. Se acabó. Muerte a la arquitectura. Pobre Don Ángel. Se verá el resultado cuando quiten el andamio.
llantoporunedificio.

domingo, 13 de julio de 2003 8:10
Vuelve la niebla y se agradece porque refresca y se recupera el aliento perdido con tanto calor bochornoso.
El estudio de la historia del confort, que es algo así como la eliminación progresiva de agentes externos agresores al bienestar, debería servir de antídoto contra la nostalgia de tiempos pasados.
La arquitectura es vehículo del confort y materializa, o así debería de ser, el avance de las comodidades.
Hay que hacer algo de ese estudio.
En cualquier tiempo pasado se estaba peor.
confortiano

lunes, 14 de julio de 2003 8:O3
Incluso llueve, ese fenómeno meteorológico que era característico de esta tierra y que llevábamos camino de olvidar. Llueve, y da gusto.
Empieza la semana y supongo que será ardua de trabajos y prisas de cara al verano y los consiguientes cierres por vacaciones.
El periódico publica la "legalización de los chalets de Tudor" de Comillas. Parece algo así como el indulto  de los "ninots" de las fallas Es una satisfacción que debería haberse producido en su momento, pero nunca es tarde Ya solo me queda un edificio condenado a la demolición: el H. Todo llegará
indultado.

martes, 15 de julio de 2003 6:45
Todos los caminos tienen tropiezos. Incluso los que inicias con intención de no tropezar por encima de todo. Pero hay que seguir. Evitando tropezar. Otra vez.

El hotel de Solares es inacabable. La arquitectura llega un momento en que puede llegar a odiarse. Odio mutuo de enemigos irreconciliables. Se convierte en una glicinia con bellas flores lilas por todos lados, pero también con infinitos, enormes y fuertes brazos que te rodean y aprisionan lentamente. Lo ves. Ves como sus ramas, eso sí llenas de hermosas flores arrazimadas colgantes, te rodean con una y mil vueltas dejando cada vez menos espacio y aumentando la presión cada vuelta. Se enroscan en los pies, piernas, brazos, cuello y cabeza. Alguna ramilla entra por un oído, al tiempo que otra lo hace por la nariz. Llegan al cerebro y allí lo rodean y aprietan, hasta sacar un jugillo que gotea sobre los últimos planos del proyecto dejando unas leves marcas como salpicaduras. Es el fin. La firma.
constreñido

miércoles, 16 de julio de 2003 6:54
Temporal. Del verano al otoño en un día. 
El calor, el frio, la tensión, las situaciones extremas no se pueden mantener mucho tiempo. Cuando se relajan se agradece.
Esta relación tensión-relajación se ha perdido en la arquitectura actual. Se valora solo la tensión, el dinamismo, la tersura, ... La contraposición de composiciones o texturas tensas con espacios o superficies laxas, que en épocas no muy lejanas eran definitorias de la arquitectura equilibrada, se han ido perdiendo. Probablemente la violencia, el mecanicismo, la ansiedad,  se reflejan en la arquitectura actual y no dejan casi espacio a la calma. Las soluciones potentes no dejan lugar a las sutilezas, más allá de pequeños gestos formales El minimalismo es casi brutalista.
teoricoafondo