El Grupo Alceda que practica, con
notable diligencia, el activismo intelectual en favor del Patrimonio Histórico en
esta Región, ha escrito una tribuna de opinión en el Diario Montañés en contra
de la demolición del Hotel París “
para sustituirlo por un decorado”.
Contiene el escrito una ilustrada
introducción sobre el origen de El Sardinero, la creación de la moda de los
baños de ola, la llegada de los reyes, la construcción de hoteles para viajeros
en la zona…que sitúan al lector en la importancia de esa zona de la ciudad en
su patrimonio histórico.
Eso no impide que contenga varios
errores e inexactitudes en ese apartado. El primer planeamiento del Sardinero
no fue de Valentín Lavín Casalís, sino de Atilano Rodríguez en 1873. No se
aclara que el Plan de Lavín Casalis en 1921 condenaba a la desaparición de los
hoteles Sardinero, Hoyuela y Roma con nuevas alineaciones. El Plan Especial de
Protección del Sardinero no se aprobó en 2013 sino en 1998. El Hotel Paris no
fue construido en 1903, puesto que figura ya en el plano de Atilano Rodríguez
de 1873 y completo en el de 1889…Es una pena que se comentan esos errores de
bulto en datos y fechas muy fáciles de conocer, sobre todo para las ilustradas
personas que forman el Grupo.
Pero eso es anecdótico. Lo que resulta
sorprendente son las siguientes aseveraciones:
“..Hotel París, construido en
1903, mantenido en un estado prácticamente
original hasta su cierre en 2017..”
En las últimas décadas el Hotel
París, “gestionado por la misma familia durante más de 100 años”, ha
sufrido innumerables reformas, padecido incendios y movimientos estructurales de
enorme importancia. Las dos primeras
plantas de habitaciones se dotaron de baños para casi todas las habitaciones,
ascensor y nuevas instalaciones con recrecidos en los suelos, alteraciones de
repartos, etc.. En 2001 la cocina, situada en el semisótano, sufrió un incendio
que destruyó ese forjado y varios pilares de esa planta tuvieron que ser
reforzados o sustituidos por metálicos. En los años 90 la construcción de los
edificios colindantes: Maura, Hoyuela y Roma, con sus correspondientes sótanos,
alteraron las capas freáticas donde se asientan todos esos edificios que están
afectadas por los manantiales de la Fuente de Cacho, lo que originó notables
desplazamientos y grietas al Hotel París. Su reparación requirió nuevos
refuerzos metálicos en cabezas de vigas. La cubierta se reparó parcialmente en
varias ocasiones con tableros de aglomerado de poca eficacia impermeable, … El
estado del edificio es tal que condujo a la situación de ruina justificada como
tal, en un extenso informe de Ingeniería KN adjuntado al expediente.
La expresión “mantenido en un
estado prácticamente original” es muy inexacta y equívoca. Pretende ser
elogiosa para la familia que los gestionó “durante más de 100 años”. ¿Se
imagina el Grupo Alceda el hotel “en un estado prácticamente original”,
es decir el que tenía en 1880? Gracias a
que ha sufrido numerosas reformas el hotel ha podido seguir funcionando…durante
los veranos. Lo del “estado prácticamente original” es una expresión falsa
que solo se “justifica” en un lance de activismo intelectual escandaloso.
“Saltándose las
determinaciones del Plan Especial, el Ayuntamiento pretende aprobar su completa
demolición y sustituirlo por otra edificación que guarde parecido exterior con
el original, igual que ya sucedió con el Hotel Roma y luego con el Hotel Sardinero.”
El Grupo Alceda comete aquí una
deliberada falsedad: La frase anterior debería comenzar diciendo “Amparándose
en las determinaciones del Plan Especial, el Ayuntamiento… etc. El
Ayuntamiento NO se salta las determinaciones del Plan Especial, las
aplica literal y cuidadosamente. Atribuir al Ayuntamiento una intención ilícita,
es grave y absolutamente falso, que lo que busca es dotar a su escrito de un
tono alarmante, dictaminando que es el Grupo el que supervisa correctamente las
determinaciones que contiene el Plan Especial. El Grupo conoce que el Plan
Especial regula las situaciones en que se encuentra el Hotel París, pero le
parece más escandaloso decir que el ayuntamiento se salta la ley. Mal activismo
intelectual.
“El informe municipal cuenta
que sus fachadas no tienen valores relevantes que
merezcan su conservación y se atreve a aseverar que el derribo no vulnera el
Plan de Protección del Sardinero, aunque el edificio esté protegido de forma
integral.”
El informe municipal no “se
atreve a aseverar”, dice lo que dice el Plan Especial de Protección del
Sardinero. La expresión “se atreve a aseverar” es tendenciosa y
maledicente desfigurando el trabajo del técnico municipal, al que se le sitúa
como un ignorante, frente al Grupo Alceda que lo descalifica. El párrafo
culmina con otra falsedad: “aunque el edificio esté protegido de forma
integral”. Mentira, lisa y llanamente. El edificio tiene un nivel de
Protección Estructural. Los ilustres componentes del activista Grupo Alceda
deberían conocerlo, es más, es seguro que lo conocen, pero, como buen
activismo, genera más escandalo atreverse a aseverar que tiene
protección integral.
“Esta aberración contradice el
deber de conservación que exige su declaración patrimonial. Quizás sea más
cómodo, o rentable, tirarlo y volverlo a hacer, aunque precisamente, lo que se
exige a cualquier rehabilitación es consolidar, reforzar, poner en valor y
preservar el bien original. La autenticidad es fundamental para el concepto
patrimonio, pues si no es así, deja de serlo.
El activista intelectual Grupo
Alceda sentencia aquí que la conservación debe ser a ultranza, más allá de
cualquier situación. Pero eso no es lo que dice la ley y el Plan Especial de El
Sardinero. Lamentablemente hay situaciones sin remedio, ley de vida. Y esos
casos están previstos en el Plan Especial y se han reconocido y aplicado en el
trámite de la licencia del Hotel París. La Reconstrucción es un modo de
conservar el patrimonio previsto en el Plan y está sujeta a un proceso,
justificación, documentación y trámites especiales que garanticen no solo que en
ese caso es el único procedimiento aplicable, sino que el resultado será fiel
al estado anterior.
Rehabilitar nunca puede ser
derribar para sustituirlo por un decorado. Conviene no equivocar conceptos ni
confundir términos para no engañar a los ciudadanos. Además, se debe cumplir la
Ley de Patrimonio de Cantabria y la Consejería de Cultura ha de velar que no se
vulnere el Plan de protección. El Hotel París representa uno de los últimos
testimonios de los orígenes del turismo balneario en Santander, conservarlo es
una obligación.”
El activista intelectual Grupo
Alceda entra aquí en el terreno de la pura demagogia: califica el resultado de “decorado”
e invoca un posible engaño a los ciudadanos. Dicho de otra manera: Propiedad, técnicos
y administración municipal equivocan conceptos y confunden términos para
engañar a los ciudadanos. Y lo hacen a sabiendas, pues el Grupo marca y precisa,
de modo independiente claro está, qué es rehabilitar, qué es un decorado y como
deben proceder las administraciones.
Con estos dos párrafos finaliza
el escrito del Grupo Alceda.
Según el Grupo Alceda, el
proyecto es en si mismo una aberración, ya que considera que el estado actual
del edificio, calificado como de ruina por parte del Ayuntamiento no es
argumento suficiente para proceder a su derribo y la posterior recuperación.
Como la autenticidad es
fundamental para el concepto patrimonio, según el Grupo Alceda se debería por
tanto rehabilitar el edificio construido en 1870 y mantenido en un estado
prácticamente original hasta su cierre en 2017, bajo estos preceptos exclusivos
de consolidación y refuerzo, pero no solo en su fachada sino en todos los
aspectos que implican el edificio protegido, es decir todo el edifico en sí.
De esta forma, las instalaciones
del edificio deberían de consolidarse, pero dejarse como están, porque son
parte del patrimonio que representa el edificio protegido. La caldera situada
en la planta sótano debe seguir siendo de carbón, y éste debe almacenarse en
los chamizos situados en el patio trasero bajo techos de uralita consolidada.
La instalación eléctrica debe quedarse con la distribución actual, sin más
enchufes o puntos de luz, y por supuesto sin telecomunicaciones. No habrá
televisión en las habitaciones ni en zonas comunes, ya que no se podrá instalar
conexión por cable: los tabiques actuales de ladrillo son parte de la
protección del edificio, y no deben por tanto rozarse, ni tampoco trasdosarse
para pasar instalaciones ya que quedarían ocultos bajo un falso espesor de
decorado.
No habrá sistema de seguridad
alguno, ni de control de habitaciones, ni de detección de incendios, ya que la
estructura actual no permite alteración alguna para el paso de todo este cableado
de instalaciones. Las llaves tradicionales se seguirán dejando en recepción.
La cocina debe seguir siendo la
que había, no debe tener nuevas instalaciones que obliguen a realizar huecos en
los forjados actuales de madera, debe estar situada en la misma ubicación
actual, en el sótano, y no podrá por tanto ser de gas ya que incumple la
normativa actual.
El ascensor no será apto para
sillas de ruedas, ya que el hueco por el que discurren no admite esos tamaños
actuales. Se podrá adecuar la cabina, pero no agrandar el hueco. Aunque lo
autentico sería desmontar ese ascensor de hace pocas décadas, cerrar el hueco
en todas las plantas y mantener únicamente las escaleras originales como acceso
a las plantas.
La estructura se mantendrá como
está, reforzándose en el caso de que sea necesario. Esto implica que los
pilares y forjados seguirán siendo de madera y que no se podrán abrir nuevos
huecos en las plantas. Las escaleras deberán seguir donde están, con el mismo
desarrollo de peldaños y el mismo crujir de madera. No se admitirá la
colocación de ningún sistema de aislamiento contra el ruido que implique la
variación de los niveles estructurales del edificio.
La fachada permanecerá
inalterada, sin posibilidad alguna de retoque. No llevará ningún tipo de
aislamiento, ni al exterior ni al interior, ya que altera visualmente su
espesor. El desplome de 40 centímetros sobre la vertical que presentan los
paños de fachada situados al sur deberá mantenerse como parte de la esencia del
edificio.
También se mantendrán los
desniveles en los forjados, ya que durante los 150 años de vida del inmueble se
ha hundido por uno de sus lados, otorgando a las todas las plantas de un
desnivel horizontal característico de los edificios antiguos, que debe
conservarse y protegerse.
Las ventanas solo podrán ser
consolidadas, manteniendo su despiece, material y composición originales. No
habrá por tanto vidrios con cámara de aire ni control solar. Deberán seguir
siendo de madera, sin rotura de puente térmico.
En caso de que se haga caso al
grupo Alceda, deberán sean invitados en su totalidad a la inauguración de la
rehabilitación del futuro Hotel Paris realizado según sus criterios. Que
lleguen vestidos con trajes de época, en carruaje tirado por caballos y que lo
aparquen fuera, en este hotel no se pueden hacer sótanos.
Un último reproche al Grupo
Alceda: Dejando a un lado sus conceptos y términos sobre la conservación del
patrimonio, debería tener un reconocimiento, incluso agradecimiento, a la
propiedad del Hotel que está dispuesta a mantener el uso hotelero del “bien
original” durante todo el año. Desde el punto de vista empresarial es una actitud excepcional
en los tiempos que corren, pero continuadora de una trayectoria familiar que ha
dejado ese ejemplo en otras actuaciones en la Ciudad. No reconocérselo es
reprochable al Grupo Alceda