CIENCIA Y
ARQUITECTURA
Randy
Schekman es biólogo estadounidense, Ha ganado el Premio Nobel de Medicina en
2013 y ha escrito recientemente un artículo sobre la influencia de diversas
publicaciones científicas en la propia investigación científica. El artículo ha
removido los cimientos de la comunidad científica y se ha convertido en un
ataque al poder y la influencia de varias revistas de prestigio.
Me aprovecho
de ese artículo para parafrasearlo sobre la arquitectura: (sólo he
cambiado ciencia por arquitectura)
"Soy arquitecto. El mío es un mundo
profesional en el que se logran grandes cosas para la humanidad. Pero está
desfigurado por unos incentivos inadecuados. Los sistemas imperantes de la
reputación personal y el ascenso profesional significan que las mayores
recompensas a menudo son para los trabajos más llamativos, no para los mejores.
Aquellos de nosotros que respondemos a estos incentivos estamos actuando de un
modo perfectamente lógico —yo mismo he actuado movido por ellos—, pero no
siempre poniendo los intereses de nuestra profesión por encima de todo, por no
hablar de los de la humanidad y la sociedad.
Todos sabemos lo que los incentivos distorsionadores
han hecho a las finanzas y la banca. Los incentivos que se ofrecen a mis
compañeros no son unas primas descomunales, sino las recompensas profesionales
que conlleva el hecho de publicar en revistas de prestigio, principalmente ....,
.... y .... Se supone que estas publicaciones de lujo, son el paradigma de la
calidad, que publican solo los mejores trabajos de arquitectura. Dado que las
administraciones públicas suelen usar el lugar de publicación como indicador de
la calidad de la labor arquitectónica, el aparecer en estas publicaciones suele
traer consigo encargos. Pero la reputación de las revistas solo está
garantizada hasta cierto punto. Aunque publican proyectos extraordinarios, eso
no es lo único que publican. Ni tampoco son las únicas que publican proyectos
sobresalientes.
Estas revistas promocionan de forma agresiva sus
marcas, de una manera que conduce más a su prestigio y la venta de
suscripciones que a fomentar los proyectos más importantes. Al igual que los
diseñadores de moda que crean bolsos o trajes de edición limitada, saben que la
escasez hace que aumente la demanda, de modo que restringen artificialmente el
número de artículos que aceptan."
El artículo
continúa arremetiendo contra la revistas científicas que, a juicio del premio
Nobel, tienen un comportamiento pernicioso para la propia ciencia que dicen
divulgar y prestigiar la excelencia del conocimiento humano.
Sin
comentarios.
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