domingo, 19 de enero de 2014

CIENCIA Y ARQUITECTURA



CIENCIA Y ARQUITECTURA

Randy Schekman es biólogo estadounidense, Ha ganado el Premio Nobel de Medicina en 2013 y ha escrito recientemente un artículo sobre la influencia de diversas publicaciones científicas en la propia investigación científica. El artículo ha removido los cimientos de la comunidad científica y se ha convertido en un ataque al poder y la influencia de varias revistas de prestigio.

Me aprovecho de ese artículo para parafrasearlo sobre la arquitectura: (sólo he cambiado ciencia por arquitectura)

"Soy arquitecto. El mío es un mundo profesional en el que se logran grandes cosas para la humanidad. Pero está desfigurado por unos incentivos inadecuados. Los sistemas imperantes de la reputación personal y el ascenso profesional significan que las mayores recompensas a menudo son para los trabajos más llamativos, no para los mejores. Aquellos de nosotros que respondemos a estos incentivos estamos actuando de un modo perfectamente lógico —yo mismo he actuado movido por ellos—, pero no siempre poniendo los intereses de nuestra profesión por encima de todo, por no hablar de los de la humanidad y la sociedad.

Todos sabemos lo que los incentivos distorsionadores han hecho a las finanzas y la banca. Los incentivos que se ofrecen a mis compañeros no son unas primas descomunales, sino las recompensas profesionales que conlleva el hecho de publicar en revistas de prestigio, principalmente ...., .... y .... Se supone que estas publicaciones de lujo, son el paradigma de la calidad, que publican solo los mejores trabajos de arquitectura. Dado que las administraciones públicas suelen usar el lugar de publicación como indicador de la calidad de la labor arquitectónica, el aparecer en estas publicaciones suele traer consigo encargos. Pero la reputación de las revistas solo está garantizada hasta cierto punto. Aunque publican proyectos extraordinarios, eso no es lo único que publican. Ni tampoco son las únicas que publican proyectos sobresalientes.

Estas revistas promocionan de forma agresiva sus marcas, de una manera que conduce más a su prestigio y la venta de suscripciones que a fomentar los proyectos más importantes. Al igual que los diseñadores de moda que crean bolsos o trajes de edición limitada, saben que la escasez hace que aumente la demanda, de modo que restringen artificialmente el número de artículos que aceptan."

El artículo continúa arremetiendo contra la revistas científicas que, a juicio del premio Nobel, tienen un comportamiento pernicioso para la propia ciencia que dicen divulgar y prestigiar la excelencia del conocimiento humano.

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