lunes, 25 de noviembre de 2013

DEPOSICION



DEPOSICION


- "...Y, ¿usted qué experiencia tiene en este tema y en la redacción de este tipo de informes?"

La pregunta me cogió por sorpresa. El abogado de la parte demandante, subido en el estrado, me miraba por encima de sus gafas, mientras sostenía mi informe en la mano con cierto desdén.

Bajé la cabeza y dije que era arquitecto especializado en urbanismo, que había hecho los cursos de iniciación y superior de urbanismo del Instituto de Estudios de Administración Local y, en consecuencia era Técnico Urbanista y además había hecho todos los cursos de paisaje dentro del programa de cursos de la Fundación COAM. Ahí paré. Podría haber seguido mucho más, pero me pareció bastante.. Y añadí:

- "Eso sí, reconozco que este es el primer informe judicial que hago sobre el tema de paisaje urbano."

Debió de parecerle suficiente, pues entró inmediatamente en las cuestiones concretas del recurso,  "una vez que ha puesto de manifiesto su experiencia en el tema".


Era mi deposición sobre el Centro Botín en la vista oral del recurso contencioso contra la concesión de la licencia por parte del Ayuntamiento. Hace aproximadamente un año que el director de la Fundación Botín, en una breve conversación por teléfono, me encargó la redacción de un informe pericial relativo a la incidencia del Centro Botín en el paisaje. Para ello se pondría en contacto conmigo algún abogado del bufete de Pérez Llorca, que llevaba la defensa de la postura de la Fundación frente a la demanda interpuesta por Arca y otras organizaciones ecologistas y de defensa del patrimonio, contra la modificación puntual del Plan Especial del Puerto, que permitía la construcción del Centro. Me resultó sorprendente el encargo, que achaqué a mi posicionamiento público a favor del Centro Botín a través de dos artículos en la prensa, pues no conocía al Director de la Fundación (y sigo sin conocerlo personalmente). El encargo me ilusionaba mucho ya que soy un convencido del acierto de la actuación de la Fundación y de los beneficios de todo tipo que suponen para esta ciudad. He de reconocer que también había algo de espíritu de revancha contra quienes se opusieron hace quince años a mi propuesta del Hotel Bahía en forma de torre cilíndrica y que, con algunas excepciones, venían a ser los mismos que ahora se oponían al Centro Botín. Me alegraba posicionarme al lado de un maestro como Renzo Piano, al que, con mucho mayor respeto que a mí, como es natural, trataban de maltratador del entorno y soberbio (en el sentido peyorativo de la palabra) arquitecto. No podía ni quería dejar pasar la ocasión de ponerme al lado de la arquitectura actual como revulsivo de una ciudad anclada en el recuerdo de su pasado, por otro lado, poco trascendente. Al tiempo, eso significaba estar del lado del señor Botín, que he de reconocer era lo menos atractivo, pues siempre he preferido estar alejado de los poderosos.

Redactar el informe me permitía poner en orden mucho de lo que tenía escrito (y no publicado) sobre el tema y reestudiar algunos conceptos olvidados. Durante tres meses me dediqué casi en exclusiva al tema. Releí desde Gordon Cullen y Kevin Lynch, autores clásicos en la materia, hasta Edward Glaeser que representa lo más avanzado de la visión urbanística actual en USA. Hice multitud de ilustraciones específicas para el informe, con el fin de que este fuera lo más expresivo, preciso y claro para la lectura de los magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria a quien en realidad iba dirigido. A los abogados del bufete de Pérez Llorca les pareció bien desde el primer borrador y, por febrero de este año entregué el informe, de casi setenta páginas, en el despacho de la procuradora de la Fundación.

Poco después me pidieron permiso para utilizar la parte más teórica del informe como pericial en el recurso contencioso  contra la concesión de la licencia, que las mismas organizaciones ecologistas, con Arca a la cabeza, habían planteado en paralelo al presentado contra la modificación del Plan Especial del Puerto. (Me sorprendió que fueran los abogados quienes pidieran ese permiso y no la Fundación Botín, que hubiera sido lo lógico, pero en cualquier caso hubiera contestado que sí)

Así qué ha sido en este contencioso por la licencia municipal y no en el de la modificación del Plan Especial del Puerto, donde finalmente tuve que deponer y contestar a las preguntas de las partes y en especial a las de la "parte actora" que es como se llama en términos jurídicos al que recurre. Quedó visto para sentencia.

Pocos días después, y antes de salir esta sentencia, se ha hecho pública la del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria por la que se rechazan todas las pretensiones de la "parte actora". La sentencia alude a mi informe, recoge muchas de las ideas del mismo y lo cita textualmente en varias ocasiones.

Por fin, tengo la sensación de haber participado activamente en el triunfo de una "guerra", en la que había perdido la primera batalla, la del Hotel Bahía. No me alegro por mí, sino por mi ciudad, que al fin dará un paso decisivo hacia la modernidad.

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