DEPOSICION
- "...Y,
¿usted qué experiencia tiene en este tema y en la redacción de este tipo de
informes?"
La pregunta
me cogió por sorpresa. El abogado de la parte demandante, subido en el estrado,
me miraba por encima de sus gafas, mientras sostenía mi informe en la mano con
cierto desdén.
Bajé la
cabeza y dije que era arquitecto especializado en urbanismo, que había hecho
los cursos de iniciación y superior de urbanismo del Instituto de Estudios de
Administración Local y, en consecuencia era Técnico Urbanista y además había
hecho todos los cursos de paisaje dentro del programa de cursos de la Fundación
COAM. Ahí paré. Podría haber seguido mucho más, pero me pareció bastante.. Y
añadí:
- "Eso
sí, reconozco que este es el primer informe judicial que hago sobre el tema de paisaje
urbano."
Debió de
parecerle suficiente, pues entró inmediatamente en las cuestiones concretas del
recurso, "una vez que ha puesto de
manifiesto su experiencia en el tema".
Era mi
deposición sobre el Centro Botín en la vista oral del recurso contencioso
contra la concesión de la licencia por parte del Ayuntamiento. Hace
aproximadamente un año que el director de la Fundación Botín, en una
breve conversación por teléfono, me encargó la redacción de un informe pericial
relativo a la incidencia del Centro Botín en el paisaje. Para ello se pondría en
contacto conmigo algún abogado del bufete de Pérez Llorca, que llevaba la
defensa de la postura de la Fundación frente a la demanda interpuesta por Arca
y otras organizaciones ecologistas y de defensa del patrimonio, contra la
modificación puntual del Plan Especial del Puerto, que permitía la construcción
del Centro. Me resultó sorprendente el encargo, que achaqué a mi
posicionamiento público a favor del Centro Botín a través de dos artículos en
la prensa, pues no conocía al Director de la Fundación (y sigo sin conocerlo
personalmente). El encargo me ilusionaba mucho ya que soy un convencido del
acierto de la actuación de la Fundación y de los beneficios de todo tipo
que suponen para esta ciudad. He de reconocer que también había algo de
espíritu de revancha contra quienes se opusieron hace quince años a mi propuesta
del Hotel Bahía en forma de torre cilíndrica y que, con algunas excepciones,
venían a ser los mismos que ahora se oponían al Centro Botín. Me alegraba
posicionarme al lado de un maestro como Renzo Piano, al que, con mucho mayor
respeto que a mí, como es natural, trataban de maltratador del entorno y
soberbio (en el sentido peyorativo de la palabra) arquitecto. No podía ni
quería dejar pasar la ocasión de ponerme al lado de la arquitectura actual como
revulsivo de una ciudad anclada en el recuerdo de su pasado, por otro lado,
poco trascendente. Al tiempo, eso significaba estar del lado del señor Botín,
que he de reconocer era lo menos atractivo, pues siempre he preferido estar
alejado de los poderosos.
Redactar el
informe me permitía poner en orden mucho de lo que tenía escrito (y no
publicado) sobre el tema y reestudiar algunos conceptos olvidados. Durante tres
meses me dediqué casi en exclusiva al tema. Releí desde Gordon Cullen y Kevin
Lynch, autores clásicos en la materia, hasta Edward Glaeser que representa lo
más avanzado de la visión urbanística actual en USA. Hice multitud de
ilustraciones específicas para el informe, con el fin de que este fuera lo más
expresivo, preciso y claro para la lectura de los magistrados del Tribunal
Superior de Justicia de Cantabria a quien en realidad iba dirigido. A los
abogados del bufete de Pérez Llorca les pareció bien desde el primer borrador
y, por febrero de este año entregué el informe, de casi setenta páginas, en
el despacho de la procuradora de la Fundación.
Poco después
me pidieron permiso para utilizar la parte más teórica del informe como
pericial en el recurso contencioso
contra la concesión de la licencia, que las mismas organizaciones
ecologistas, con Arca a la cabeza, habían planteado en paralelo al presentado
contra la modificación del Plan Especial del Puerto. (Me
sorprendió que fueran los abogados quienes pidieran ese permiso y no la
Fundación Botín, que hubiera sido lo lógico, pero en cualquier caso hubiera
contestado que sí)
Así qué ha
sido en este contencioso por la licencia municipal y no en el de la
modificación del Plan Especial del Puerto, donde finalmente tuve que deponer y
contestar a las preguntas de las partes y en especial a las de la "parte
actora" que es como se llama en términos jurídicos al que recurre. Quedó
visto para sentencia.
Pocos días
después, y antes de salir esta sentencia, se ha hecho pública la del Tribunal
Superior de Justicia de Cantabria por la que se rechazan todas las pretensiones
de la "parte actora". La sentencia alude a mi informe, recoge muchas
de las ideas del mismo y lo cita textualmente en varias ocasiones.
Por fin, tengo la
sensación de haber participado activamente en el triunfo de una "guerra", en la que había perdido la primera
batalla, la del Hotel Bahía. No me alegro por mí, sino por mi
ciudad, que al fin dará un paso decisivo hacia la modernidad.

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