sábado, 01 de noviembre de 2003 8:25
Ayer no hubo diario
por culpa de la arquitectura. Más preciso: por culpa de la construcción de la
arquitectura. En esta nueva oleada de trabajadores que tiene la obra del
estudio, todos, absolutamente todos. vienen cargados con varias decenas de
quilos de herramientas eléctricas bien potentes. El trabajador de la construcción
despliega una enorme cantidad de herramientas a su alrededor: taladros portátiles
y de corriente, accesorios de los mismos y sus cajas, rotaflex de diversos tamaños,
ingletadoras, soldadoras, brocas gigantescas
jamás imaginadas, cortadoras, remachadoras y también los consabidos cuezos para
hacer masa, palas, picos y azadones, paletas y rasquetas. Todo se extiende por
el suelo ocupando la obra casi por completo y desde luego invadiendo siempre,
siempre, aquellas partes terminadas por otros oficios. A este panorama hay que
añadir, ayer, a los cortadores del muro de hormigón que emplean maquinas de
otra escala pero igualmente numerosas. Una de estas maquinas, probablemente una
bomba de achique, hizo saltar el interruptor diferencial en cuatro a cinco
ocasiones, haciéndonos perder toda la información que teníamos en los
ordenadores. Y ahí estaba la página de este diario. No recuerdo muy bien de que
trataba, casi siempre se me olvidan de un día para otro, gracias a Dios, pero
supongo que empezaba comentando la visita de mi mujer al dentista y sus
consecuencias, para enlazar, por los pelos. con algún tema arquitectónico.
sinfusibles
domingo,
02 de noviembre de 2003 9:18
continuación?. Los tiempos han cambiado y eso de la boda de
nos príncipes no puede ser el final de los cuentos. Es realmente el principio.
"Haba una vez unos príncipes que se acababan
de casar y que después de viaje de novios se fueron a vivir a su palacio. Como
eran príncipes modernos no tenían corte. La corte era, hace muchos años, un
grupo de personajes que rodeaban a los reyes y que todos decían que eran amigos
suyos, pero que en realidad estaban siempre cerca para ver si conseguían
favores: tierras, títulos. iglesias, ... Parte de la corte vivía en el propio palacio
del Rey, y por eso los palacios eran muy grandes. Bueno, pues nuestros príncipes,
como eran modernos v democráticos, no tenían corte v su palacio era relativamente
pequeño: Parecía una casa grande de un promotor de viviendas. Pero el arquitecto
que la proyectó había hecho un edificio como si fuera un palacio en pequeñín Con un estilo muy antiguo, muy antiguo, como si el palacio
fuera para los tatarabuelos de los príncipes que habían vivido doscientos años antes.
La joven Princesa ni se lo consultó a su marido, el joven y apuesto Príncipe, mandó
llamar a otro arquitecto y le dijo:
-"Mirad lo que me ha hecho vuestro colega. No me
gusta nada. Es un horror. Sería bonito si fuera antiguo pero es reciente, está
hecho ahora así que parece un disfraz. No quiero disfraces Yo quiero un palacio
moderno, actual. Para que dentro de doscientos años, cuando los gustos hayan
cambiado, de testimonio de nuestra época y reconozcan en el edificio que los
Príncipes supieron vivir como se vivía en su tiempo. ¡Manos a la obra!".
El arquitecto, que también era joven y apuesto, como
todos los arquitectos, se puso manos a la obra (nunca mejor dicho y repetido) y
dibujó un proyecto muy, muy, muy moderno: tenia viseras de hormigón, suelos de
pizarra. paredes blancas, acero corten, muros de pavés, muros de alabastro,
tableros de madera prodema. ... En fin, muy moderno.
Pero:
La princesa está triste ¿que tendrá la princesa?.
Los suspiros se escapan por su boca de fresa,
que ha perdido la risa. que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro.
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.
Así la vio el gran poeta Rubén Darío en aquellos
momentos.
La pobre princesa no entendía aquello: "¿Será
posible que esto sea la arquitectura
actual?.jQué espanto!". Así estaba la joven princesa
cuando, de pronto, se le apareció un geniecillo regordete, poco apuesto, de
barba blanca y pajarita que le dijo:…"
Bueno lo que le dijo os lo cuento otro
día, en el siguiente capítulo.
(Continuará).
cuentista
lunes, 03 de noviembre de 2003 8:42
Vuelven los obreros a la obra. Como
las oscuras golondrinas a tu balcón.
....
Eso creía yo, porque
son las ocho y media y no ha
aparecido nadie. Emoción.
La arquitectura es
emoción. Emoción en todo momento, pero especialmente mientras se ejecuta. Nada
como la incertidumbre de los plazos o de las ejecuciones de acabados. Nada como
el riesgo de los accidentes de trabajo. Nada como las inspecciones técnicas y
finales de obra.
Al lado de todo esto
la emoción, que ante el hecho arquitectónico conmueve al usuario, espectador,
objetivo mismo de la arquitectura, es nada.
Emoción, emoción,
tienes nombre de mujer.
Sigo con esperanza.
emocionado
martes, 04
de noviembre de 2003 8:06
Niebla
potente. He bajado por pan al centro y el camino, con la "dudosa luz del
día", era realmente hermoso. La ciudad, creo que ya lo he dicho más veces,
gana mucho con estas nieblas. La insinuación de las formas alienta a la imaginación
y favorece la arquitectura. La calle Santa Lucia y el Rio de la Pila aparecían
así hermosos tramos de ciudad... De regreso, la subida de Menéndez Pelayo, con una tenue claridad entre las otoñales hojas de los plátanos, alimentaba
la idea de una llegada al paraíso.
¿Se podría hacer una
arquitectura o un urbanismo con niebla? Creo que sí y voy a
intentarlo
...
Metido de lleno en
ordenar el golf de Loredo. voy, poco a poco. viendo la luz al final de un
recorrido penoso y largo.
entrenieblas
miércoles,
05 de noviembre de 2003 8:12
"Si es así, allí no. Si es allí, así no".
Lema de
Cantabria Nuestra para el proyecto de Moneo.
Hoy no tengo
tiempo de rebatir semejante majadería. Quizá nunca.
sintiempo
domingo, 09 de
noviembre de 2003 9:00
El estudio ha
cambiado. Con la obra a medio terminar, la cosa empieza a verse mejor y los
espacios son cada vez más atractivos. Algunas diferencias son menos importantes
pero significativas: las pisadas resuenan. Ahora se va a oír cuando alguien se
mueva.
Antes la moqueta lo
amortiguaba todo.
El silencio es una
virtud de la arquitectura.
silencioso
lunes, 10 de
noviembre de 2003 8:03
Antonio Muñoz Molina
escribía ayer acerca de la poca perdurabilidad de la literatura. Los títulos y
autores de éxito de hace 30 años son ahora desconocidos en su inmensa mayoría.
Solo unos pocos, y aquí cita y elogia a Vargas Llosa con La ciudad y los perros
que cumple ahora cuarenta años, solo unos pocos, perduran. Desaparecen de las librerías en
pocas semanas y no vuelven. A la arquitectura le pasa lo mismo. Con algunos
matices. Los arquitectos de éxito de hace treinta años han desaparecido, pero
la mayoría de los edificios perviven y se pueden ver en la mayor parte de los
casos "pasados de moda", deformados por reformas y mal conservados.
Un autor literario considera un éxito que su obra sobreviva diez años y sabe
que después, salvo notables excepciones, pasará al olvido. Desaparece. ¿Qué es
mejor: desaparecer sin dejar rastro o sobrevivir deformado, lleno de achaques, ortopedias
y capas de pintura?
perdurable
martes, 11 de
noviembre de 2003 7:55
Pesqué al alcalde de Santander,
con ocho años en el cargo y cero viviendas de protección oficial construidas,
recriminando al Gobierno de Cantabria haber trascurrido más de una semana desde
que le prometieron respuesta a la modificación del Plan General que pretende en
Peñacastillo. Toda la responsabilidad de la ausencia de viviendas de
protección en Santander la tiene el
Gobierno. No quiere hablar de
zancadillas, pero pretende "que quede claro que quiere construir 4.000
viviendas (omite aquí lo de protección oficial) en esta legislatura (sic) y que
si no lo consigue no será por su culpa". Todo dicho en su despacho con aplomo y cara de
bueno. 4.000 viviendas en cuatro años son 1.000 al año, es decir 3 al día. Alguna más para recuperar el tiempo perdido.
Que tiemblen las grande promotoras que llega Piñeiro.
¡Abrid paso a los
promotores del PP!.
El periodista no
encontró contradicciones de importancia en las declaraciones Parecía no saber
nada de lo que
preguntaba o no enterarse. O las dos cosas.
Nadie decimos nada,
no sabemos y no entendemos Callamos
nisabenientiende
miércoles, 12 de
noviembre de 2003 8:08
Los suplementos
inmobiliarios de los periódicos madrileños contienen mucha información de
interés para un profesional. El del Diario Montañés (¿cuándo cambiará el nombre
por El Diario Cántabro?), es tan elemental que solo contiene, en forma de
cuadernillo, todos los anuncios de las promotoras. Los de Madrid, que me guarda
mi madre amorosamente junto con otros mil recortes de "cosas que me pueden
interesar", son repetitivos pero dan información además de publicidad. Leo
en uno de ellos un artículo sobre el soterramiento de las líneas de alta
tensión que circundan los barrios por acuerdo entre la Comunidad y las compañías
eléctricas. Interesante. Aquí, en Santander, todo el soterramiento lo pagan los promotores,
que se lo cargan a los precios de las viviendas y al final, como en todo, el
que lo soporta es el comprador hipotecado de por vida.
Viesgo, o como quiera
que se llame, se limita a cobrar por adelantado el coste de una obra que ella
misma ha valorado.
En la capital se
funciona mejor. Este es un factor más del precio de la vivienda.
soterrado
jueves. 13 de noviembre de 2003 755
Hay literatura
erótica, poesía erótica, pintura erótica, música erótica, cine erótico.
No hay arquitectura erótica.
¿Por qué?.¿Es la arquitectura el única
arte no erotizable?
preguntón
viernes, 14 de noviembre de 2003 8:04
Garbanzos
deliciosos.
Padezco, por fin lo sé,
fascitis plantar. Que es una
forma muy medica de decir que me duele la planta del pie. Los cimientos. Tengo
los cimientos inflamados y se cura con antiinflamatorios. Yo creía que lo que
tenia inflamado era otra cosa, pero resulta que no, que es la planta del pie
izquierdo y que se me curará cuando Dios quiera.
Esperemos que sea pronto.
plantar
sábado, 15 de noviembre de 2003 7:57
Damián Flores hace
maquetas de cartulina y las copia esmeradamente sobre un
paisaje natural. El contraste produce un dramatismo que se acentúa por la soledad
y la escala. Pretende formas puras, muy "arquitectónicas", frente a
la naturaleza. El pequeño formato añade unas gotas de intimismo a la fórmula.
En algunos casos, asustado de la contundencia, superpone los puntos de vista
paisajísticos con los puntos de vista de la maqueta sobre la mesa, Resultan así
edificios vistos desde puntos de vista
no humanos, elevados, aéreos. lo que suaviza el contraste. Echo en falta
ejercicios similares sobre paisajes
cercanos, identificables: Peña Cabarga,
Langre, Liencres, Lebeña, La Hermida, etc..
Ahora me dedico a la critica pictórica. La profesión no da para mas
criticón
domingo, 16 de noviembre de 2003 9:06
¡Pobre Moneo! Se ha
convertido en el pin pan pun de !a arquitectura
nacional.
En este País es mejor
no hacer nada que suponga el más mínimo riesgo a . cambio de progreso cultural:
té machacarán.
"Imita lo antiguo, no incorpores nada nuevo, no
arriesgues nada, evita las tentaciones de innovar, da la razón al pasado y niégasela al futuro. Alcanzarás, no sé si la gloria, que
probablemente sí, pero por lo menos la tranquilidad y el reconocimiento. Amén"
Oración para todos
los días.
converso
lunes, 17 de noviembre de 2003 19:15
Comienza la semana
con resonancia magnética en el pie. La primera que me harán en mi vida.
Una resonancia para
los edificios sería una buena cosa. Serviría para localizar esa fuga o
filtración escondida, esas fisuras preocupantes, los vicios ocultos de la construcción..., expresión, esta de vicios ocultos de la construcción, que no se refiere a
las desviaciones sexuales del arquitecto, como pudiera parecer, sino a defectos
no visibles en el edificio.
Los vicios ocultos
tienen mal remedio
vicioso
martes, 18 de noviembre de 2003 8:07
La
resonancia magnética es un aparato a perfeccionar. Especialmente en lo relativo
a ruidos. Aquí hay que reconocer que parecía estar en una obra. Desde el
silbido de la rotaflex hasta el pica-pica brutal de la pala excavadora, pasando
por el compresor del martillo neumático, todos los ruidos que producía el gigantesco
aparato me recordaban a una obra ruidosa. Excesivo. Una tecnología tan punta no
puede hacer unos ruidos tan bastos. Algo falla y se debe mejorar
¿Lo de resonancia viene
de lo que resuena?
Amanece con rosas y
turquesas Precioso
resonante
miércoles, 19 de noviembre de 2003 7:53
Estamos acabando la
re-presentación del Hotel Sardinero con fotografías. planos de colores,
perspectivas, infografías y presentaciones en ordenador. Un alarde para el estudio:
Todo para enseñárselo al Alcalde si es que quiere la Propiedad. Los proyectos
necesitan un asesor de imagen y a los arquitectos nos gusta invadir esa profesión
que supongo podría ejercerse en buena colaboración.
¿O es que los arquitectos somos los asesores de imagen de
nuestros proyectos? Si es así, no estamos preparados. Al menos yo
asesordeimagen
jueves, 20 de noviembre de 2003 8:04
¿Es
la arquitectura el único arte no erotizable?. Pregunta sin contestar de hace días.
Los caminos de la sugestión son inescrutables y probablemente exista un hilo
entre determinada arquitectura y el erotismo. No creo que un dormitorio rosa de
cama circular medio desecha, con sabanas de satén, cojines en forma de corazón
y espejo dorado m el techo, sea arquitectura erótica. El chasquido de unos
dedos que sirven como sugerencia del despertar de la libido, que una cosa así
debe ser el erotismo, se produce en la arquitectura por evocaciones de
escenarios vividos.
Simplemente:
escenarios de situaciones eróticas trasforman aquella arquitectura en erótica.
Lo que pasa es que cada época debe tener su escenario. Los romanos y su
impluvium. La baja edad media y sus desvanes.
La alta
edad media y sus molinos. El renacimiento y sus jardines. El barroco y sus
palacios. El neoclasicismo y sus grandes dormitorios. El arte moderno y los salones
burgueses. Y en la actualidad la cocina, la mesa de la cocina
eroticón
viernes, 21 de noviembre de 2003 8:07
Hace mucho que no escribo del roble frente a mi ventana. La verdad es que ahora, con las obras del
estudio, ni está frente a mi ventana, que es provisional, ni me fijo demasiado
en él cuando me levanto, lo cual es una pena. Pero cuando vamos al Manila a tomar un
café, le veo y compruebo como en estos días está tomando color cobrizo y empieza a perder
hojas. Ayer al volver del café había un "operario" podándole sus ramas
bajas con un hacha. Entre que el "operario" era bajo, el hacha corta y
las ramas más bajas algo altas, la poda consistía en pequeños saltos con el hacha
levantada hacia las ramas. En unos casos
acertaba, los menos, en otros
erraba, los más y en otro
buen porcentaje, acertaba a medias, es decir la rama recibía un
hachazo insuficiente que le hacia semiquebrarse a la espera del golpe de gracia
Espectáculo indignante del que solo se veía la parte superior, porque el seto
de la finca le llegaba al operario más arriba del pecho.
"!Ay, mi
roble!." Grité. No quería expresamente que se me oyera, pero el hecho es
que el "operario" paró y se me quedó mirando hasta que desaparecí de
su vista. La gafas, estas regresivas que tengo, me impidieron ver con disimulo la expresión de su cara.
El roble no tiene más
ramas cortadas así que tengo la esperanza de que mi voz surtiera ese efecto A
lo mejor era que el "operario" había terminado o se tomaba un descanso.
No lo sé. Prefiero
pensar que ayudé a mi amigo el roble que crece frente a mi ventana.
robledal
sábado, 22 de noviembre de 2003 8:43
A la obra del estudio
se le ve el final Con la apertura de las escaleras y puerta exterior la cosa parece que se termina El acierto
de la obra se va viendo y el estudio pasará a ser "otra cosa". Aún
puede alargarse quince días pero se toca e! final después de tres meses largos
de obra. Con todo creo que, salvo un par de momentos de nervios, la cosa la
hemos llevado con paciencia y resignación que son las virtudes mínimas esenciales
que deben adornar a todo propietario de una obra.
Paciencia y resignación.
Amén.
¿Qué otra cosa pasará
a ser el estudio?. ¿Eh?. Los
mayores cambios debían de producirse en eL "guión", no en el decorado.
resignado

