PLAN
GENERAL
Los
medios han publicado con mucha extensión la aprobación del PGOU de Santander y
lo han hecho así en todas las ocasiones, durante los más de siete años de trámites,
en que el Plan ha sido objeto de aprobación por el Pleno o cuando ha habido declaraciones
del Alcalde y grupos políticos municipales. La tramitación del Plan ha tenido
una gran difusión.
Al
día siguiente de su aprobación definitiva el Diario Montañés digital ha hecho
una "encuesta" en la calle preguntando a los transeúntes si sabían lo
que era el Plan General de Ordenación Urbana y para que servía. En el video
queda claro que, a los que la entrevistadora ha preguntado, no sabían que era
eso del Plan ni para que servía. Los 16 "encuestados" eran de
apariencia diversa, nueve mujeres y siete hombres. Se puede sacar la conclusión
de que la inmensa mayoría de la población ni sabe, ni le interesa qué es, ni
para qué sirve el Plan General de su ciudad. Habría que matizar que esas
entrevistas callejeras no son una encuesta y por lo tanto no se pueden
deducir conclusiones tan categóricas.
Los transeúntes que pasan por la Alameda a media mañana, cuando parece que se
ha rodado el video, pueden no ser un grupo representativo de la ciudadanía. Por
ejemplo estoy seguro de que si la "encuesta" se realiza en Cueto,
Monte o San Román el resultado sería muy diferente, pues allí, en la parte
exterior de la ciudad, el Plan General si tiene más trascendencia para sus
habitantes. Pero, con todo, el documento es demoledor.
Y
es verdad: ¿Que le puede interesar a una ama de casa, a un trabajador, a un
oficinista del centro de la ciudad, el Plan General, un documento que,
fundamentalmente, regula el uso del suelo?.
¿Se
lo han preguntado a los políticos?. Porque a lo mejor nos encontramos con algo
parecido. Claro que un político nunca reconocería que no sabe lo que es ni para
qué sirve el Plan General y se adornaría con esa palabrería altisonante pero
vacía: "Un instrumento de futuro, un documento esencial para la vida de la
Ciudad, un generador de actividad", etc...
La
ley del suelo de Cantabria dice que el Plan General de Ordenación Urbana es el
instrumento de ordenación integral del territorio y tiene como objetivos
concretos: "contribuir a resolver las necesidades de suelo residencial,
dotacional e industrial del municipio, regulando, delimitando u orientando las
zonas de crecimiento, la utilización del suelo rústico y los procesos de
renovación y rehabilitación urbana". Y como objetivos generales debe
"contribuir a la eficacia de los derechos constitucionales, a un medio
ambiente adecuado, a la utilización racional de los recursos, a la mejora de la
calidad de vida, a la conservación del patrimonio cultural y a una vivienda
digna, de manera que la utilización del suelo propicie el interés general,
impida la especulación y garantice la participación de la comunidad en parte de
las plusvalías generadas por la actividad urbanística".
Leído
así resulta de los más ambicioso y también un poco pomposo. Desde luego
inconcreto.
Como
para vivir es necesario utilizar el suelo (¡que obviedad!), pues resulta que el
Plan General nos afecta queramos que no. Todo lo hacemos utilizando y ocupando
el suelo, comer, dormir, trabajar, descansar... Y así resulta que todas
nuestras actividades nos las regula un
Plan General, que no conocemos, pero que tiene como brillantes objetivos los
del medio ambiente adecuado, la utilización racional de los recursos, la
calidad de vida, etc, etc,...
Con
esto, cuando se redacta un Plan General a los redactores e intervinientes les
entra un afán cosmológico de gran trascendencia pues teniendo en cuenta nuestra
dependencia del suelo para vivir y de que su regulación la establece el Plan,
ellos, sus redactores e intervinientes vienen a considerarse unos seres capaces
de dirigir nuestras vidas y haciendas (y en cierta medida es verdad) y se
imbuyen en un halo de superioridad. Se creen todopoderosos. ¿Y quién no se lo
creería en una situación así, sabiéndose redactor o intervinientes en un
documento de tal trascendencia?.
Pero, ¿De verdad es tan trascendental el Plan General?. Pues depende para quien, sí lo es. Para los entrevistados por el Diario en la Alameda se ve que no es muy trascendente, pues si lo fuera se habrían enterado, pero para los que yo sugiero entrevistar, vecinos de Monte, Cueto o San Román ya lo creo que es trascendental. Seguro que, si no ellos, algún familiar o amigo es dueño de algún prado, hoy terreno rústico y que el Plan General habrá convertido en urbanizable, con todo lo que ese cambio supone. En la Alameda, en el centro de la Ciudad, se da por hecho que no habrá cambios en el uso del suelo. Pero esto es una suposición pues nada impide que los haya. El Plan General puede cambiarlo todo o casi todo. Es verdad que hay una ley a la que el Plan General debe sujetarse y numerosa jurisprudencia sobre los límites de los planes, pero, con todo, un Plan General es un instrumento poderosísimo para determinar cuanto afecta al suelo en que vivimos o del que somos propietarios. Así que haríamos bien en enterarnos de como es nuestro plan general y en qué medida nos afecta.
Pero, ¿De verdad es tan trascendental el Plan General?. Pues depende para quien, sí lo es. Para los entrevistados por el Diario en la Alameda se ve que no es muy trascendente, pues si lo fuera se habrían enterado, pero para los que yo sugiero entrevistar, vecinos de Monte, Cueto o San Román ya lo creo que es trascendental. Seguro que, si no ellos, algún familiar o amigo es dueño de algún prado, hoy terreno rústico y que el Plan General habrá convertido en urbanizable, con todo lo que ese cambio supone. En la Alameda, en el centro de la Ciudad, se da por hecho que no habrá cambios en el uso del suelo. Pero esto es una suposición pues nada impide que los haya. El Plan General puede cambiarlo todo o casi todo. Es verdad que hay una ley a la que el Plan General debe sujetarse y numerosa jurisprudencia sobre los límites de los planes, pero, con todo, un Plan General es un instrumento poderosísimo para determinar cuanto afecta al suelo en que vivimos o del que somos propietarios. Así que haríamos bien en enterarnos de como es nuestro plan general y en qué medida nos afecta.
(La creencia de que un Plan
General se cree todopoderoso se manifiesta cuando un arquitecto municipal te
asegura que por encima del faldón de la cubierta solo pueden sobresalir las
chimeneas porque así lo dice el Plan General. Y están confundidos: solo faltaba
que las chimeneas puedan sobresalir de la cubierta porque lo
"permite" el Plan General, no señor, las chimeneas sobresalen de las
cubiertas por definición, por el hecho de ser chimeneas. Es como aquel que
decía que todos tiene derecho a la vida porque así lo reconoce la Declaración
de Derechos Humanos. No será por eso, por muy importante que sea la
Declaración.)
Enterarse
es tarea nada fácil por muchas informaciones publicas a que se someta el
documento, pues en los últimos tiempos los conceptos y la terminología empleada
significan unas barreras infranqueables para el común de los mortales, que
tiene que confiarse a la asesoría de un técnico y preferiblemente de un abogado
especializado, como traductores de un documento inabarcable, además, por
desmesurado.
Los
planes generales han evolucionado mucho en los últimos años. El Plan Comarcal
de1955, que abarcaba casi todos los municipios de la Bahía de Santander, era un
opúsculo de menos de cien páginas en las que se incluían los planos. Los de
Santander de 1987 y 1997 fueron adquiriendo complejidad a medida que las
sucesivas leyes del suelo aumentaban las exigencias y las diversas
administraciones afectadas quisieron o fueron obligadas por la ley, como es
natural, a tener parte en el documento en aquellos aspectos que las afectaban.
La sensibilidad y preocupación medioambiental ha venido a poner la guinda en
este pastel urbanístico haciendo que los planes generales actuales, como el
recién aprobado, sean documentos complejos, extensos, prolijos e inabarcables
para el ciudadano común, a pesar de que están concebidos para garantizar su
bienestar, según dice la ley.
Un
Plan General debería ser, eso, General es decir común o básico (en el País
Vasco lo llaman planeamiento estructural,
lo que da una mejor idea de su contenido, frente al planeamiento pormenorizado). Algo así como el tronco y las
principales ramas de la ordenación de la ciudad. Luego habrá más planes
parciales, especiales, estudios de detalle (ramas y ramillas) que, nacidas de
aquel tronco, desarrollen y concreten zonas y aspectos particulares de la
ordenación. Y finalmente las ordenanzas ( las hojas), que acaban de formar el
árbol del planeamiento de la ciudad. Pues bien, los planes Generales de ahora
pretenden llegar hasta la última hojarasca del árbol, y así resultan documentos
inabarcables. ¿Tiene sentido que el Plan General de una ciudad defina con
precisión cómo deben ser los vuelos de los edificios en cada calle, qué forma
pueden tener las buhardillas, etc.. ?. Es un ejercicio de redacción complejo,
con el agravante de que cualquier modificación, incluso las referidas a la más
pequeña de las hojas de ese árbol, es una modificación del Plan que debe
tramitarse con los mismos pasos que los requeridos para su aprobación. Un locura.
Comprendo
a los vecinos del centro de la ciudad que no saben lo qué es el Plan General y
lo que significa. Hace falta que este esfuerzo documental y administrativo
tenga buenos resultados, notablemente mejores que los del enclenque Plan
Comarcal vigente desde 1955 a 1987 y entonces los vecinos se enterarán. Está
por ver.
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