domingo, 7 de octubre de 2012

PLAN GENERAL



PLAN GENERAL
Los medios han publicado con mucha extensión la aprobación del PGOU de Santander y lo han hecho así en todas las ocasiones, durante los más de siete años de trámites, en que el Plan ha sido objeto de aprobación por el Pleno o cuando ha habido declaraciones del Alcalde y grupos políticos municipales. La tramitación del Plan ha tenido una gran difusión.
Al día siguiente de su aprobación definitiva el Diario Montañés digital ha hecho una "encuesta" en la calle preguntando a los transeúntes si sabían lo que era el Plan General de Ordenación Urbana y para que servía. En el video queda claro que, a los que la entrevistadora ha preguntado, no sabían que era eso del Plan ni para que servía. Los 16 "encuestados" eran de apariencia diversa, nueve mujeres y siete hombres. Se puede sacar la conclusión de que la inmensa mayoría de la población ni sabe, ni le interesa qué es, ni para qué sirve el Plan General de su ciudad. Habría que matizar que esas entrevistas callejeras no son una encuesta y por lo tanto no se pueden deducir  conclusiones tan categóricas. Los transeúntes que pasan por la Alameda a media mañana, cuando parece que se ha rodado el video, pueden no ser un grupo representativo de la ciudadanía. Por ejemplo estoy seguro de que si la "encuesta" se realiza en Cueto, Monte o San Román el resultado sería muy diferente, pues allí, en la parte exterior de la ciudad, el Plan General si tiene más trascendencia para sus habitantes. Pero, con todo, el documento es demoledor.
Y es verdad: ¿Que le puede interesar a una ama de casa, a un trabajador, a un oficinista del centro de la ciudad, el Plan General, un documento que, fundamentalmente, regula el uso del suelo?.
¿Se lo han preguntado a los políticos?. Porque a lo mejor nos encontramos con algo parecido. Claro que un político nunca reconocería que no sabe lo que es ni para qué sirve el Plan General y se adornaría con esa palabrería altisonante pero vacía: "Un instrumento de futuro, un documento esencial para la vida de la Ciudad, un generador de actividad", etc...
La ley del suelo de Cantabria dice que el Plan General de Ordenación Urbana es el instrumento de ordenación integral del territorio y tiene como objetivos concretos: "contribuir a resolver las necesidades de suelo residencial, dotacional e industrial del municipio, regulando, delimitando u orientando las zonas de crecimiento, la utilización del suelo rústico y los procesos de renovación y rehabilitación urbana". Y como objetivos generales debe "contribuir a la eficacia de los derechos constitucionales, a un medio ambiente adecuado, a la utilización racional de los recursos, a la mejora de la calidad de vida, a la conservación del patrimonio cultural y a una vivienda digna, de manera que la utilización del suelo propicie el interés general, impida la especulación y garantice la participación de la comunidad en parte de las plusvalías generadas por la actividad urbanística".
Leído así resulta de los más ambicioso y también un poco pomposo. Desde luego inconcreto.
Como para vivir es necesario utilizar el suelo (¡que obviedad!), pues resulta que el Plan General nos afecta queramos que no. Todo lo hacemos utilizando y ocupando el suelo, comer, dormir, trabajar, descansar... Y así resulta que todas nuestras actividades nos las  regula un Plan General, que no conocemos, pero que tiene como brillantes objetivos los del medio ambiente adecuado, la utilización racional de los recursos, la calidad de vida, etc, etc,...
Con esto, cuando se redacta un Plan General a los redactores e intervinientes les entra un afán cosmológico de gran trascendencia pues teniendo en cuenta nuestra dependencia del suelo para vivir y de que su regulación la establece el Plan, ellos, sus redactores e intervinientes vienen a considerarse unos seres capaces de dirigir nuestras vidas y haciendas (y en cierta medida es verdad) y se imbuyen en un halo de superioridad. Se creen todopoderosos. ¿Y quién no se lo creería en una situación así, sabiéndose redactor o intervinientes en un documento de tal trascendencia?. 
Pero, ¿De verdad es tan trascendental el Plan General?. Pues depende para quien, sí lo es. Para los entrevistados por el Diario en la Alameda se ve que no es muy trascendente, pues si lo fuera se habrían enterado, pero para los que yo sugiero entrevistar, vecinos de Monte, Cueto o San Román ya lo creo que es trascendental. Seguro que, si no ellos, algún familiar o amigo es dueño de algún prado, hoy terreno rústico y que el Plan General habrá convertido en urbanizable, con todo lo que ese cambio supone. En la Alameda, en el centro de la Ciudad, se da por hecho que no habrá cambios en el uso del suelo. Pero esto es una suposición pues nada impide que los haya. El Plan General puede cambiarlo todo o casi todo. Es verdad que hay una ley a la que el Plan General debe sujetarse y numerosa jurisprudencia sobre los límites de los planes, pero, con todo, un Plan General es un instrumento poderosísimo  para determinar cuanto afecta al suelo en que vivimos o del que somos propietarios. Así que haríamos bien en enterarnos de como es nuestro plan general y en qué medida nos afecta.
(La creencia de que un Plan General se cree todopoderoso se manifiesta cuando un arquitecto municipal te asegura que por encima del faldón de la cubierta solo pueden sobresalir las chimeneas porque así lo dice el Plan General. Y están confundidos: solo faltaba que las chimeneas puedan sobresalir de la cubierta porque lo "permite" el Plan General, no señor, las chimeneas sobresalen de las cubiertas por definición, por el hecho de ser chimeneas. Es como aquel que decía que todos tiene derecho a la vida porque así lo reconoce la Declaración de Derechos Humanos. No será por eso, por muy importante que sea la Declaración.)
Enterarse es tarea nada fácil por muchas informaciones publicas a que se someta el documento, pues en los últimos tiempos los conceptos y la terminología empleada significan unas barreras infranqueables para el común de los mortales, que tiene que confiarse a la asesoría de un técnico y preferiblemente de un abogado especializado, como traductores de un documento inabarcable, además, por desmesurado.
Los planes generales han evolucionado mucho en los últimos años. El Plan Comarcal de1955, que abarcaba casi todos los municipios de la Bahía de Santander, era un opúsculo de menos de cien páginas en las que se incluían los planos. Los de Santander de 1987 y 1997 fueron adquiriendo complejidad a medida que las sucesivas leyes del suelo aumentaban las exigencias y las diversas administraciones afectadas quisieron o fueron obligadas por la ley, como es natural, a tener parte en el documento en aquellos aspectos que las afectaban. La sensibilidad y preocupación medioambiental ha venido a poner la guinda en este pastel urbanístico haciendo que los planes generales actuales, como el recién aprobado, sean documentos complejos, extensos, prolijos e inabarcables para el ciudadano común, a pesar de que están concebidos para garantizar su bienestar, según dice la ley.
Un Plan General debería ser, eso, General es decir común o básico (en el País Vasco lo llaman planeamiento estructural, lo que da una mejor idea de su contenido, frente al planeamiento pormenorizado). Algo así como el tronco y las principales ramas de la ordenación de la ciudad. Luego habrá más planes parciales, especiales, estudios de detalle (ramas y ramillas) que, nacidas de aquel tronco, desarrollen y concreten zonas y aspectos particulares de la ordenación. Y finalmente las ordenanzas ( las hojas), que acaban de formar el árbol del planeamiento de la ciudad. Pues bien, los planes Generales de ahora pretenden llegar hasta la última hojarasca del árbol, y así resultan documentos inabarcables. ¿Tiene sentido que el Plan General de una ciudad defina con precisión cómo deben ser los vuelos de los edificios en cada calle, qué forma pueden tener las buhardillas, etc.. ?. Es un ejercicio de redacción complejo, con el agravante de que cualquier modificación, incluso las referidas a la más pequeña de las hojas de ese árbol, es una modificación del Plan que debe tramitarse con los mismos pasos que los requeridos para su aprobación. Un locura.
Comprendo a los vecinos del centro de la ciudad que no saben lo qué es el Plan General y lo que significa. Hace falta que este esfuerzo documental y administrativo tenga buenos resultados, notablemente mejores que los del enclenque Plan Comarcal vigente desde 1955 a 1987 y entonces los vecinos se enterarán. Está por ver.

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