miércoles, 13 de septiembre de 2017

CENTRO BOTIN ABIERTO (Publicado en DM 2017-09-10)









Ya está abierto, por fin, el Centro Botin. Tras cinco años de obra y uno y medio más desde que se anunció el proyecto, la Fundación tiene una flamante sede al borde de la Bahía. En aquel lugar sagrado que fue motivo de enorme polémica con manifestaciones, plataformas, cartas y escritos de opinión contrarios, recursos contenciosos, querellas criminales y todo tipo de expresiones de oposición que reclamaban, a pesar de lo evidente de su existencia, un debate abierto sobre el tema. Finalmente, el Centro, modificado su emplazamiento y retocada su forma inicial, ha abierto con todos los papeles en regla y eso a pesar de que por el camino el Tribunal Supremo anuló el Plan General de la ciudad. Un éxito político jurídico administrativo no exento de momentos emocionantes en los que el proyecto parecía ofrecer flancos abiertos a sus opositores. Y motivos fundados para temer que no llegaría a inaugurarse.
El Centro se ha abierto en dos fases debido a una ejecución de obra verdaderamente singular que retrasó el edificio propiamente dicho por dos años más de lo previsto. La primera fase, el paso inferior, la empezamos a disfrutar los santanderinos hace ya dos años y me parece que no lo hemos celebrado debidamente. El paso inferior unió los Jardines de Pereda al paseo marítimo y los hizo espacio de paso y formar parte de aquel paseo. Antes, a los Jardines, una isla de tráfico, había que ir y ahora, desde hace dos años, por los Jardines se pasa. Las peatonalizaciones de Lealtad y Cádiz junto con el paso inferior para el tráfico, permiten que el paseante arranque en el mismo centro urbano (Joyería Presmanes, q.e.p.d) y pueda caminar, sin ceder paso a los coches, hasta La Magdalena. Y allí con un simple paso de cebra continuar, sin cruce de vehículos, hasta el Faro de Cabo Mayor. Y si tiene fuerzas, seguir por la mal tratada senda costera, hasta Ciriego. Un lujo de paseo lleno de variantes, vistas, hitos, sorpresas… Claramente necesitado de más información y mejor diseño en alguno de sus tramos.
Al centro Botin le han salido ahora admiradores que provienen del campo aquel que pretendía su no construcción o al menos su desplazamiento a otro lugar de la Ciudad. Bienvenidos. Es una alegría comprobar que al final del recorrido han dado la razón a la iniciativa de la Fundación y de las administraciones. El antiguo aparcamiento del ferry, campa asfaltada, sucesivamente vacía o llena de camiones, rulotes o remolques, era un tapón impropio del centro de la ciudad que el centro Botin ha descorchado incorporándolo al espacio público. Los santanderinos lo hemos asumido como si tal cosa y no está de más recordar cómo era aquello hace solo un par de años. ¿Podría haber sido mejor? Quizá, pues todo es mejorable, pero el salto dado desde aquella inmunda campa de aparcamiento, a lo actual es inmenso. A pesar de que el diseño de los Jardines no parece, ni mucho menos, la mejor obra de un paisajista como Caruncho, de quien se dice que es un buen especialista en jardines privados pero que, a la vista está, no domina los espacios públicos, a pesar de ello, los jardines tienen ahora mucha vida, se usan mucho y eso justifica muchas cosas. Una observación simple y fácil: faltan decenas, sí, decenas de bancos para sentarse. Otra: los juegos de agua de las fuentes de Cristina Iglesias, cuyos bordes merecían un mejor diseño, no funcionan bien o se han estropeado demasiado pronto. Y una última: el carril bici por la parte delantera del edificio, a poco más de un metro del cantil y a otro de la terraza de la cafetería, resulta incomprensible. Excesivo privilegio para las bicicletas, con riesgos evidentes para todos.
Conseguido el pase gratis para los cántabros, al parecer lo han solicitado cien mil y se han entregado cuarenta mil, entrar en el edificio es una experiencia magnífica. Las salas de exposiciones permiten y permitirán cualquier exposición imaginable. Son espacios arquitectónicamente grandiosos, llenos de buen diseño en todos los detalles, que elevan al visitante no sólo de cuerpo, sino de espíritu. La presencia y vistas de la sagrada Bahía, enmarcadas por aquellos espacios, resultan impactantes.
Me parece a mí, que el High Tech, estilo arquitectónico con el que la crítica especializada clasifica este tipo de edificios, es más propio y adecuado para el diseño de aviones, barcos, coches y otras maquinarias, que para construir edificios, pero la mano maestra de un buen arquitecto puede hacerme cambiar de opinión, en casos concretos como este.
El Centro gana mucho los días nublados y grises, frente a los días de sol. Así explicó Renzo Piano como lo concibió y, evidentemente, tiene razón. Las formas curvas y los nacarados de la fachada ganan en matices y todo el edificio parece pensado para ser visto con la tamizada luz de los días nublados en los que, sorprendentemente, se definen mejor sus volúmenes y formas. Una pena que el espacio libre bajo el cuerpo menor del edificio parezca residual en su tratamiento y uso, situación que se pone más de manifiesto con las desangeladas sillas y mesas allí “tiradas”.
La huella o proyección del edificio sobre el suelo, intencionadamente dura con el discutible hormigón coloreado y excesivamente grande, ha sido colonizada por los patines y skates, que si bien le dan un aire de juventud y modernidad, abusan en exceso de sus piruetas. Las gradas del hemiciclo exterior durarán poco con ese desgaste.
Pero, como sucede con la “Duna de Zaera”, hay que reconocer que es bueno este uso y abuso del edificio y su entorno por las personas. Es estupendo ver cómo las pasarelas y las terrazas exteriores (pachinko es un nombre bárbaro) son invadidas a cualquier hora del día, tomadas por un público que, es evidente, considera suyo aquel espacio. Lo toma y lo disfruta. Sube, baja, entra y sale, según oigo y veo, con satisfacción y gusto. El uso y disfrute, cuando es así de intensivo, lo justifica todo. Da gusto ver esa pacífica invasión. Qué enorme contraste con el Palacio de Festivales, lugar hermético que parece ahuyentar al público.
Centro Botin abierto: gran éxito de idea, de localización, de arquitectura y, finalmente, de uso. Sitúa a Santander en otro nivel. No nos ha costado ni un euro. Es un regalo.
Muchas gracias, señor Botin.

domingo, 13 de agosto de 2017

DIARIO 2007.1



03/10/2007 8:03

El país se conmociona con los separatistas y los nuevos republicanos. Pero el asunto más grave es la crisis de la construcción, que tarde o temprano se notará en el estudio. tendinítico



07/10/2007 9:05

¿Días de descanso?


En el país queman fotos y monigotes del rey y todos hablan de Batasuna, de los vascos y de los catalanes. No se habla de otra cosa, o quizá eso es lo que parece. Pesadez.
Seguimos.
sesientepesado



09/10/2007 7:54

Me di un paseo por las obras de la prolongación de la calle El Mansín. El campo se trasforma en ciudad. Aquí en el norte, resulta impactante ver como las maquinas se abren paso entre maizales, huertos, tapias y alguna casa. No son esas urbanizaciones en un "secarral" de la meseta, que estamos acostumbrados a ver en la prensa. Aquí hay una trasformación de un terreno, de intensa labor agrícola durante décadas, por otro, de momento especulativo y, dentro de unos años, de intenso uso residencial.  
trasformador



11/10/2007 8:20

Mañana es el Pilar, Fiesta Nacional. El PP quiere hacerla Fiesta Nacionalista con un abertzalismo impropio de estos tiempos. Si los nacionalismos periféricos me resultan, en su manifestación política, ridículos, el nacionalismo central, manifestado políticamente, me parece igualmente ridículo. ¿Cuál más? Pues no sé muy bien, aquí ya depende de las personas que quieren encarnar esa postura. El busto de Rajoy con el fondo de librería, foto y bandera, el Lehendakai Spock hablando de un pueblo de siete mil años, Carod afrentando a España, o a Madrid como ellos la llaman en una simplificación ignorante, con boicots o pactos con ETA,....

Aznar dijo que todos los terrorismos son iguales y, desde luego, no tenía razón. Pero yo si que creo que todos los nacionalismos son iguales. Políticamente ridículos. Emocionalmente respetables.

mañanamas



12/10/2007 8:51

"Ser español es una de las pocas cosas importantes que se pueden ser en este mundo". Dijo José Antonio Primo de Rivera hace unos sesenta años. "Estoy orgulloso de ser español". Ha dicho Rajoy ayer.

Ser español es un accidente de nacimiento y poco esfuerzo le cuesta a uno hacerlo. Rajoy puede estar orgulloso de ser registrador de la propiedad, cosa nada fácil. O presidente de su partido, cosa aún más difícil.

Ser español no es ni importante, ni motivo de orgullo. Ser español, como ser de cualquier parte, es inevitable, así que lo que hay que hacer es ser persona y actuar para ser digno de tal nombre. Lo demás son zarandajas.

persona



04/11/2007 8:52

¿Hay que revestir los centros de trasformación urbanos? El Ayuntamiento, sus técnicos, nos exigen que a los centros de trasformación prefabricados de hormigón que hay que situar en las urbanizaciones nuevas, se "les dé un tratamiento" que mejore su imagen. La verdad es que los CT (cetés), como los llaman en la jerga profesional, son unos cajones de hormigón con puertas y rejillas que resuelven eficaz y económicamente la función a la que están destinados. ¿Qué más se puede pedir a estas alturas del devenir arquitectónico? Algo mas debe de haber cuando, hay que reconocerlo, no nos gustan a nadie. ¿Serán sus esquinas redondeadas, o las puertas enrasadas al exterior, o la cubierta, que es más una tapa que otra cosa?

Los técnicos municipales han aplaudido una propuesta para el sector 4, allá por Peñacastillo detrás del Corte Inglés, que consiste en forrar el CT con madera enlistonada al estilo de la última moda revisteril de los envoltorios arquitectónicos. Han presentado una infografía que resulta de lo más aparente. Habrá que ver, sin embargo si los acabados reales y el envejecimiento tienen algo que ver con esa imagen. Por otro lado ¿admitirá Viesgo que se forren sus cetés con madera? Veremos.
Nosotros hemos entrado en el juego y estamos tratando de encontrar una envoltura para los cetés que, al final, los ornamente. Y aquí llegamos a la palabra proscrita. Ornamento y delito.

¿Por qué da una imagen de modernidad envolver de madera enlistonada un prefabricado de hormigón y, sin embargo no nos atrevemos a diseñar unas molduras para conceptualizar la textura de la fachadas de estos pequeños edificios?
Pues yo me voy a atrever. Aunque me salga mal.

osado


07/11/2007 8:37

Hace días salió en el Diario Montañés esta noticia de la torre posible en las Estaciones. A lo mejor nos hacen una torrecilla hortera cualquier arquitecto estrella. Cualquier ciudad necesita, al menos, una torre de cristal y su importancia se mide por su número. Creo que Shangai tiene 4.500 edificios de más de 100 metros. Y los Emiratos hacen una de estas cada semana.
La religión actual, las finanzas que adoran al dios dinero, construye sus catedrales de adoración y culto. Estamos en el medioevo.
A Santander la van a sacar de su paganismo actual con un templo nuevo.
¡Que bonitas metáforas me han salido!
 
metáforico



17/11/2007 8:37

Ayer 3 exposiciones. Mercado del Este con Juan Mons, conocido de la familia y pintor de muchos kilos. Cuadros sobre un canal imaginado literariamente a partir de imágenes sobrepuestas de las dársenas castellanas con los puertos cántabros o caribeños. Buenas pinturas como sueños infantiles de color. Luego, en la Botín, una vanguardia de Miroslaw Balka. maduro polaco, que al parecer "reflexiona sobre la memoria histórica, la intolerancia, la mortalidad, las emociones, los afectos y un lugar para la esperanza". No se puede pedir más ambición y un resultado más escueto. Me parece imposible hilar el camino entre el planteamiento y resultado, en el que estoy seguro existe un ejercicio intelectual irreprochable, pero inalcanzable para mí. Es posible que esa sea la intención del artista y, en ese caso, la consigue. Por último Pérez Villalta expone acuarelitas en Siboney. De una delicadeza manierista y pelín decadente, pinta una colección de islas surrealistas a modo de láminas de un texto de geografía exótica del XVIII. Gran técnica. Gran composición.

críticodearte


                                                                                                                   

 














 








 


18/11/2007 7:59

De momento el cambio climático irreversible, nos amenaza, sobre todo desde los papeles y las televisiones. Ahí se ve la fuerza de la metáfora: Uno sale fuera, a la realidad, y no nota nada especial y sin embargo está ocurriendo una gran catástrofe que no se ve ni se siente. Una catástrofe virtual. Un dogma. El infierno está aquí y lo hemos hecho nosotros que hemos sido dioses de nosotros mismos y nos hemos expulsado del paraíso de la tierra virginal al infierno contaminador donde nos abrasaremos "irreversiblemente", salvo que sigamos a Gore que puede salvarnos.
Todo ello me suena.

laico


 


20/11/2007 7:59

Cinco años del Prestige. La mayor catástrofe ecológica de España según los medios. La televisión conecta con Muxia donde están apostados media docena de naturalistas y ecologistas mirando por anteojos las gaviotas y otras aves que sobrevuelan la costa. Nos dicen que no se aprecia ningún efecto de la contaminación pero que no hay que descartar secuelas en otras generaciones y especies.

Ese mismo reportaje se hizo hace dos años con los mismos comentarios.
La mayor catástrofe ecológica de España no dejó huella al cabo de tres años. Todas las especies se recuperaron.

En realidad, no fue una catástrofe ecológica, sino económica. La contaminación por petróleo o fuel es asumible por la naturaleza en plazos relativamente cortos. Y muy cortos, si se la ayuda con miles de voluntarios, miles de maquinarias y millones de euros. Lo que es una catástrofe es la laboral de la pesca y el turismo en la zona: La pesca costera y de marisco tuvo que parar unos meses, aunque el turismo para el verano, ya estaba en condiciones de funcionar en esa parte de Galicia (no en el Sardinero donde, en pleno verano llegaban las famosas galletas negras a la playa).

El Prestige se ha convertido en un mito ecologista político.

No quiero disculpar a los políticos que lo "gestionaron", si aquello se puede llamar así, pero si recordar cómo fue por aquello de que el recuerdo es un ejercicio intelectual necesario.

recuerdaalgo



22/11/2007 9:00

Llueve, caen las hojas o podan las ramas antes de que caigan,  el otoño avanza con prisa. Sn embargo, el roble frente a mi ventana se lo toma con calma: en estos días empieza a coger color que se resalta más con la lluvia. Como sus hojas son gruesas el color lo da la superficie y no la trasparencia luminosa como en al caso de los arces, los ginkgos o los chopos. Pero es más señorial.

otoñal