viernes, 8 de julio de 2016

FICCIONES



Nuevas detenciones de la policía
Una célula inversora consigue entrar en la sede del Gobierno

La brigada anticapitalista de la Policía Local ha procedido hoy a la detención de otra célula inversora. En esta ocasión parte de la célula consiguió, mediante argucias y engaños, acceder a los despachos del Gobierno Regional, de donde fue desalojada.

Los hechos comenzaron cuando miembros la brigada detectaron la presencia de personas sospechosas en las inmediaciones de la sede del Gobierno. Se trataba en este caso de varios sujetos con cierta apariencia de rusticidad, pero que levantaron las sospechas de la policía por su actitud decidida y emprendedora, que revelaba la verdadera actividad de empresarios, a la que se dedican habitualmente. Además se comprobó que iban acompañados de MGE y LF, viejos conocidos de la policía por sus actividades de apoyo a inversores. MGE iba con el uniforme característico de americana y corbata pulcramente anudada, mientras que LF había abandonado su uniforme personal, que suele incluir pajarita de lazo, y en esta ocasión, sin duda con el objetivo de pasar inadvertido, iba descamisado como cualquier pacifico transeúnte. Al llegar a la sede del gobierno se dividieron en tres grupos, como maniobra envolvente. Uno de los empresarios, de la facción rústica, se alejó del grupo unas manzanas antes, con la excusa de hablar por teléfono, mientras que LF se despidió de los demás a la misma puerta de la sede del Gobierno y según pudo escuchársele dio muchos ánimos al grupo que accedió al edificio.

Una vez el interior consiguieron burlar los controles con facilidad, pues recientemente la semiclandestina organización de empresarios ha conseguido rebajar las exigencias hasta hace poco vigentes y resulta relativamente fácil, sin más que la mera identificación, sobrepasar las medidas de seguridad.

Pertrechados con abundante y llamativa documentación accedieron a los despachos de la Vicepresidencia, donde no quedó más remedio que atenderlos, pues los altos cargos allí reunidos advirtieron a la policía que preferían simular aquella atención que provocar un escándalo con la detención dentro de la sede o la publicación del asalto en la alguna prensa afín. Se tenía conocimiento del carácter belicoso y “mochador” de los miembros de la célula. Mochar es utilizado en su argot como sinónimo de golpear con la cabeza, a falta de mejores argumentos, para intimidar al adversario. Está previsto que esta fea maniobra sea recogida como falta y por lo tanto, fuertemente sancionada, en la próxima revisión de la Ley de Seguridad Ciudadana.

Al parecer este grupo, que representa a unos pocos empresarios de una apartada y bucólica comarca del interior, quieren dar un giro a la vida en aquella zona y pretenden construir lo que pomposamente llaman Parque Empresarial, que ya se sabe que esconde detrás un pestilente y contaminador polígono industrial. Para mayor agravio quieren implantarlo en una vega de alto valor agrícola y paisajístico. Aunque ahora solo se siega en contadas ocasiones, sin llegar a permitir que con las rentas de toda su extensión llegue a vivir una familia, es un marco incomparable especialmente para tres o cuatro residencias próximas que verían su propiedad muy amenazada y mermada con semejante atrocidad. El grupo maneja pocos y conocidos argumentos: despoblación de la comarca, monocultivo turístico, falta de parcelas para relocalizar actividades ahora dispersas y agresivas, alta inversión, los ya consabidos puestos de trabajo de nueva creación, etc. Nada nuevo. Una vez más se quiere atentar contra la tierra de nuestros ancestros que debemos legar a las futuras generaciones más virgen de como la recibimos.

La reunión se celebró sin contratiempos y las autoridades han manifestado que empiezan a estar saturados de estos ataques inversores promovidos por empresarios que solo pretenden invertir dinero privado sin pedir ninguna subvención. Creen que “ha llegado el momento de poner coto y hacer un esfuerzo para tener tolerancia cero con estos grupos y grupas” (sic). “Hay líneas rojas que no se deben pasar”, han repetido varias veces. “No es de recibo que a cambio de invertir su dinero pretendan un beneficio, eso es de la vieja política”, han afirmado. Finalmente han exigido a la célula que tras abandonar la sede, propongan al Ayuntamiento, si se atreven,  su descarada inversión. “Vamos a ver si son capaces de atenderlos…”, han concluido con cierta ironía.

A la salida, la célula fue identificada y les fue incautada la documentación que quedó en los archivos del Gobierno. Una vez más fueron advertidos de que su actitud es ilegal y que no deben persistir en ella so pena de ser detenidos y puestos a disposición del juez.

Los miembros de la célula mantuvieron una actitud sumisa, reuniéndose a continuación en un no muy conocido restaurante próximo a la sede del Gobierno, sin duda para no levantar sospechas, donde pidieron el menú del día. Están lejos los días en que los inversionistas campaban a sus anchas y comían a la carta en los magníficos restaurantes cercanos, haciendo alarde de aparatosas comidas y sobre todo carísimas bebidas. Malos tiempos para los empresarios inversores.


domingo, 3 de julio de 2016

EL URBANISMO COMO REDES



(Publicado en el Diario Montañes 19.06.2016)

Jean Brunhes, prestigioso geógrafo francés, a caballo del siglo XIX y XX, definió la ciudad como una maraña de redes. Escribió en 1928:

“La ciudad debe ser más bien red de circulación, que amontonamiento de edificios... ¡Cuántas redes superpuestas o entrecruzadas! Cinturones de ferrocarriles, redes de trenes, de tranvías y de autobuses, redes subterráneas y redes de hilos telegráficos y de hilos telefónicos, red neumática, redes de los sectores eléctricos de energía y de luz, red de las cañerías del agua, y red de las alcantarillas, que no son, ciertamente, las dos menos indispensables para la vida y la higiene.  A cualquier lado que nos volvamos.... pasamos por encima de madejas de tubos y de hilos, que, para unirnos a los demás servicios, nos estrechan, nos cubren, nos envuelven en una serie de redes de mallas más o menos apretadas. Ahora bien, estas redes entrecruzadas... como un tejido enorme... más complicado y más ordenado a la vez que la mas enmarañada tela de araña, es aquí, por excelencia, la expresión material de lo que hay de común, de ligado, de solidario en este amasijo de vidas individuales y de células familiares, que, yuxtapuestas y apretadas en un punto del espacio, crean esa excrecencia de superficie, esa mancha abigarrada, esa especie de tumor geográfico que llamamos una ciudad”

Es una maravillosa definición de la ciudad moderna. Describe las redes y termina en las vidas y células familiares que forman un “tumor geográfico que llamamos ciudad”.
Primero la gente. El urbanismo como modo de vida: La ciudad se forma por vidas abigarradas, es decir por densidad. Es necesario en primer lugar la gente, pero es necesario que esté abigarrada, que tenga densidad y que con ello se genere una conducta urbana.

Inmediatamente después son necesarias las redes. De servicios, de comunicación, de relación, de esparcimiento, de trabajo... siempre formando redes, mallas, marañas, que permitan las conexiones en todas direcciones. La ciudad son sus redes.

La ciudad es tanto más urbana, cuántas más redes tenga y más complejas sean estas. La ciudad crece con sus redes. No siempre las redes son materiales o de servicios. Desde la anterior definición del geógrafo Brunhes hasta hoy, el concepto de redes urbanas se ha ampliado. Sin contar con las inalámbricas, que nos asombrarían si fueran visibles, hoy hablamos de redes culturales (en algún caso en forma de anillo), de redes sanitarias conformada por ambulatorios, centros de salud y hospitales; de redes educacionales con escuelas públicas, concertadas, institutos, academias, universidad...; redes de espacios libres; redes de carril bici; red de asistencia religiosa (algo en decadencia por el creciente laicismo de la sociedad) hasta ahora de parroquias católicas... Y así podríamos seguir enumerando las innumerables redes urbanas que conforman una ciudad.

Es importante que las redes urbanas sean complejas, intrincadas, enmarañadas y, desde luego, que abarquen la mayor cantidad posible de ciudad. Deben extenderse por toda su superficie, aunque es claro que en el centro la “maraña” será especialmente densa, incluso confusa, con cierta apariencia de caos, para que ese centro actúe como tal y sirva de soporte para intercambios de todo tipo.
El tejido de las redes de una ciudad debe ser denso en su centro y será, inevitablemente, más claro en la periferia. Pero nunca debería deshilacharse como sucede en aquellos trapos viejos y usados que pierden la trama por sus bordes. Con la misma necesidad con la que se exigen los servicios básicos de agua, energía eléctrica, acceso rodado y alcantarillado para poder edificar, deberíamos exigir que, hasta esas nuevas edificaciones, lleguen las redes no por menos esenciales para la vida, menos definitorias de lo urbano.

A finales del siglo XIX las ciudades elaboraban sus Planes de Ensanche sin demasiados complejos. La maravillosa retícula ortogonal de calles, una red en sí misma, extendía y prolongaba la ciudad hacia las afueras con el mismo carácter urbano que su centro. Hoy se quiere hacer un tránsito entre la ciudad y el campo. Entre lo urbano y lo rural. Y esa periferia se degrada en su carácter hasta convertirse en suburbio, en la acepción anglosajona del término. Pero, sobre todo, no se la dota nada más que de las redes imprescindibles para la vida, que se exigen, igualmente, en cualquier pueblo de carácter rural. No se implantan, desde el principio, las redes características de lo urbano.

 “La ciudad no es un árbol”, dijo el arquitecto C. Alexander hace cincuenta años y añadía: Cuando seguimos esquemas ramificados y disociados “estamos traficando con la humanidad y la riqueza de la ciudad viva, a cambio de una simplicidad conceptual que beneficia sólo a los diseñadores, a los planificadores, a los administradores y a los promotores inmobiliarios”. Por ejemplo: La prevista ordenación residencial de La Remonta responde rígidamente  a un esquema de árbol. Sin embargo, el teleférico y el puente del Rio de la Pila, las ya numerosas escaleras mecánicas que enlazan partes altas y bajas de la ciudad o la pasarela sobre las vías desde la calle Alta a la Calle Castilla, son magníficos ejemplos de mallado de la ciudad. Esa manera de actuar hay que llevarla, también, a lo planeado en la periferia.

Unas preguntas al lector: ¿La población de su barrio tiene nivelen económicos diferenciados y perceptibles? ¿Tiene diversidad de niveles culturales? ¿Mantiene parecida población durante el día y durante la noche? ¿Puede usted ir a andando a comprar el periódico? ¿Tiene su barrio un lugar central donde se condensan varios comercios esenciales?  ¿Puede usted llegar andando a ese centro? ¿Hay pequeño comercio? ¿Hay algún tipo de centro asistencial? ¿Hay algún centro cultural que mantenga una regular actividad? ¿Hay parroquia? ¿Hay algún bar, cafetería o restaurante? ¿Hay algún espacio libre donde dar un paseo y conectar con otros vecinos? ¿Puede llegar andando y con facilidad a esos puntos?

Si puede contestar afirmativamente a estas preguntas, usted vive en un lugar urbano.

Si, por el contrario, para dar respuestas afirmativas necesita el uso cotidiano del coche, lo más probable es que, aunque esté censado en una capital, viva en suelo legalmente urbano, su vivienda esté edificada en un solar y pague los impuestos correspondientes, usted no viva en un ambiente urbano. Y, además, su conducta se aleje de lo típicamente urbano y se corresponda cada vez menos, con aquella característica urbana de tolerancia a lo diferente y a la libertad...

viernes, 1 de julio de 2016

FICCION. CRONICA DE SUCESOS



La policía detiene a un grupo sospechoso
Se evita una fuerte inversión en la ciudad

A primeras horas de la mañana una patrulla de la Policía Nacional ha detenido a un grupo de cuatro personas sospechosas que se dirigían al Ayuntamiento. Los agentes sospecharon del grupo por su actitud e indumentaria. Los cuatros individuos caminaban en línea y aunque saludaron algún viandante con el que se cruzaron, mantenían entre sí una conversación en voz tan baja que solo ellos podían oírla. La indumentaria también levantó las sospechas de los agentes, pues se trataba de cuatro personas vestidas con traje, corbata y zapatos no deportivos, lo que les hacía destacar claramente del resto de las personas que a esas horas bullían en las cercanías de la casona.

En la detención los cuatros individuos se mostraron sorprendidos pero no opusieron resistencia alguna facilitando a la policía la documentación que todos ellos llevaban en la cartera dentro del bolsillo interior de la americana. Uno de los componentes del grupo se distinguía de los demás por su avanzada edad y llevar una ostentosa pajarita en lugar de corbata con nudo sencillo, como el resto.

En la comisaría confesaron pertenecer a una célula inversora de capital con ramificaciones en el resto del país y en el extranjero. Fueron identificados individualmente como JR, GG, MGE y LF, todos ellos antiguos conocidos de la policía por haber sido sorprendidos en situaciones similares. Confesaron pertenecer, como se ha dicho, a una célula inversora capitalista y pretendían acosar a las autoridades con ideas y documentos relativos a una actuación inversionista en uno de los mejores barrios de la ciudad. Iban fuertemente pertrechados de documentación con aquellos fines y es de destacar que además del jefe del grupo, el llamado JR, y su asesor y mano derecha GG, otro componente, el de la pajarita, es de profesión arquitecto, actividad que ya sabemos que desde hace unos años es considerada nociva para el medio ambiente y la cultura en general. Por ultimo, y más preocupante, el cuarto miembro de la célula es un abogado muy conocido en estas actividades y calificado como muy peligroso, pues siempre se ha mostrado muy contumaz en la consecución de sus oscuros fines.

Los cuatro forman una célula capitalista perfectamente entrenada para este tipo de acciones y solo su singular y sospechosa indumentaria y comportamiento silencioso les ha delatado antes de cometer el atentado.

JR ha confesado su intención de invertir casi 18 millones de euros en el barrio con intención de renovar edificios y negocios de su propiedad, con la necesaria colaboración de MGE y LF que suministrarían los planos, asesoría y logística de la acción. GG también confesó, después de un duro interrogatorio, según fuentes confidenciales policiales, que incluso pretendían obtener un beneficio de aquella actuación.

Concluidos los trámites y tomada declaración, fueron puestos en libertad, eso sí, advirtiéndolos de que no vuelvan a repetir este tipo de acciones encubiertas so pena de fuertes multas y requisa de la documentación que porten. Deberán presentarse cada quince días en el Ayuntamiento.

Los cuatros individuos abandonaron comisaría y se dispersaron sin más incidentes.

Nuevamente hay que agradecer a los cuerpos y fuerza de seguridad del estado una brillante actuación que ha desarticulado una peligrosa célula e impedido que se llevara a cabo una inversión privada de fuerte impacto en la economía de la ciudad y que hubiera supuesto un beneficio, de momento inconcreto, del jefe de la célula y sus secuaces.

Algunos comentarios del público que presenció la detención hacían mención a la gran libertad que gozan este tipo de individuos que son detenidos infraganti pero salen de la detención para volver a las andadas. “Entran por una puerta y salen por la otra”, dicen. A lo que la policía respondió que ellos no pueden hacer más.