MEDIO RURAL
Un bello reportaje para una gran
familia (aunque solo parece que tenía una hermosa niña como de seis o siete
años). Daba gusto ver esos jóvenes empresarios, trabajadores de muy alta
cualificación, escoger nuestro medio rural para vivir y trabajar. No costaba nada
imaginárselos perfectamente arraigados en la zona, en su hermosa vivienda
aislada y alejada de cualquier núcleo rural.
Sin embargo…
El reportaje nos ofrecía una
infracción urbanística grave. Así como suena. Tan grave como levantar una
planta más de las permitidas o invadir una zona verde en suelo urbano. Nuestra
Ley del Suelo, del año 2001 y sus modificaciones y desarrollos posteriores no
permiten, en el medio rural de nuestra Comunidad, otra actividad que no sea la
agraria y ganadera, de modo que las personas han de vivir real y
permanentemente en la vivienda y mantengan una actividad vinculada a
actividades agrícolas, ganaderas, forestales y otras análogas, para
poder obtener la autorización correspondiente.
La edición de libros, aunque al
parecer traten mayoritariamente temas de la naturaleza, es una actividad
económica no vinculada a las permitidas por nuestra Ley del Suelo en el medio
rural. No se puede situar, ni vivir, en el medio rural. Lamentable.
Volvemos aquí a un principio de
actuación administrativa muy extendido, especialmente en nuestra región: si
quieres proteger algo, prohíbe cualquier actuación sobre ese algo. Si quieres
proteger un edificio prohíbe cualquier reforma sobre él, o pon muchas
dificultades para hacerlo. Si quieres proteger el medio rural, prohíbe que lo
puedan usar los que no están vinculados a él. Ya está, ya tenemos los
principios fundamentales de la protección de bienes. Y también tenemos los
principios de su desaparición. El edificio se arruinará y el medio rural se
desvitalizará. Parece evidente y sin embargo seguimos con la misma receta:
Prohibir para proteger.
Nuevos usos para edificios
antiguos y nuevos usos para el medio rural. ¿Qué problema hay en que una
familia de editores de libros, se asiente en el medio rural, enriqueciéndolo,
diversificándolo y revitalizándolo? ¿Qué problema hay en que eso pueda
desarrollarse en una edificación aislada, sin recurrir a usos agrícolas,
ganaderos, forestales y otros análogos, que, naturalmente, también hay que
proteger?
Hay Comunidades que, desde hace
muchos años, ya lo tienen contemplado en su normativa y permiten usos
“terciarios” en el medio rural. Habrá que volver a poner de ejemplo a Cataluña.
Me dieron envidia los jóvenes
editores de Errata Naturae y me imaginé, rejuvenecido, instalando mi estudio de
arquitectura en una de las abundantes casas abandonadas del medio rural
cántabro. Sueños ilegales y pecaminosos que tiene uno.