martes, 21 de enero de 2020

MEDIO RURAL




 MEDIO RURAL

Página 2 es un buen programa de la televisión pública. Cada semana, con una duración de media hora, se entrevista al autor de algún libro de reciente aparición. La entrevista es interrumpida por micro reportajes relacionados con el mundo del libro, la literatura, las adaptaciones al cine o la edición. Es ágil y sobre todo tiene una estética de la imagen muy cuidada con juegos tipográficos también muy atractivos. Media hora que, generalmente, sabe a poco. Muy recomendable.
En uno de sus últimos programas se dedicó un micro reportaje, dentro del epígrafe Historias de Libro, a una familia de editores (Errata Naturae) que se habían instalado en los “Valles Pasiegos”, escapando de su vida anterior en Vallecas. Las imágenes no me permitieron identificar la localización exacta, pero da igual. Una sucesión de hermosas vistas de nuestros valles interiores, con sus praderías, bosques y ganado. Dispersión de la edificación tanto agrícola ganadera, como residencial. Las imágenes del reportaje son preciosas y atrayentes: En un día semi invernal y con grises característicos de la región, acompañamos a la familia y sus atractivos perros por aquellos prados y vemos como cuidan de unos pequeños borricos. Después nos cuentan lo bien que han sido acogidos por los lugareños que se dedican a labores agrícolas y ganaderas muy distintas a las suyas, pero con los que incluso mantienen intercambios de bienes materiales: huevos de gallina por libros, por ejemplo ... Los vemos trabajando en su despacho con buenos ordenadores y con buena conexión a la red, esencial para desarrollar su trabajo. Todo ello frente a un gran ventanal que domina un paisaje idílico de pradería donde incluso es fácil ver cruzar algún zorro... La casa es tradicional con balconada, muy bien restaurada y acogedora por dentro y fuera y se ve que hay una amplia zona de la planta baja destinada a su trabajo con alguna “exposición” de libros de su editorial. Confiesan que quieren arraigar y mantenerse en la zona y aunque “las dinámicas productivas” son las mismas que en la ciudad, ellos se encuentran muy gratificados por hacerlo en el medio rural. Música de evocación country.
Un bello reportaje para una gran familia (aunque solo parece que tenía una hermosa niña como de seis o siete años). Daba gusto ver esos jóvenes empresarios, trabajadores de muy alta cualificación, escoger nuestro medio rural para vivir y trabajar. No costaba nada imaginárselos perfectamente arraigados en la zona, en su hermosa vivienda aislada y alejada de cualquier núcleo rural.
Sin embargo…
El reportaje nos ofrecía una infracción urbanística grave. Así como suena. Tan grave como levantar una planta más de las permitidas o invadir una zona verde en suelo urbano. Nuestra Ley del Suelo, del año 2001 y sus modificaciones y desarrollos posteriores no permiten, en el medio rural de nuestra Comunidad, otra actividad que no sea la agraria y ganadera, de modo que las personas han de vivir real y permanentemente en la vivienda y mantengan una actividad vinculada a actividades agrícolas, ganaderas, forestales y otras análogas, para poder obtener la autorización correspondiente.
La edición de libros, aunque al parecer traten mayoritariamente temas de la naturaleza, es una actividad económica no vinculada a las permitidas por nuestra Ley del Suelo en el medio rural. No se puede situar, ni vivir, en el medio rural. Lamentable.
Volvemos aquí a un principio de actuación administrativa muy extendido, especialmente en nuestra región: si quieres proteger algo, prohíbe cualquier actuación sobre ese algo. Si quieres proteger un edificio prohíbe cualquier reforma sobre él, o pon muchas dificultades para hacerlo. Si quieres proteger el medio rural, prohíbe que lo puedan usar los que no están vinculados a él. Ya está, ya tenemos los principios fundamentales de la protección de bienes. Y también tenemos los principios de su desaparición. El edificio se arruinará y el medio rural se desvitalizará. Parece evidente y sin embargo seguimos con la misma receta: Prohibir para proteger.
Nuevos usos para edificios antiguos y nuevos usos para el medio rural. ¿Qué problema hay en que una familia de editores de libros, se asiente en el medio rural, enriqueciéndolo, diversificándolo y revitalizándolo? ¿Qué problema hay en que eso pueda desarrollarse en una edificación aislada, sin recurrir a usos agrícolas, ganaderos, forestales y otros análogos, que, naturalmente, también hay que proteger?
Hay Comunidades que, desde hace muchos años, ya lo tienen contemplado en su normativa y permiten usos “terciarios” en el medio rural. Habrá que volver a poner de ejemplo a Cataluña.
Me dieron envidia los jóvenes editores de Errata Naturae y me imaginé, rejuvenecido, instalando mi estudio de arquitectura en una de las abundantes casas abandonadas del medio rural cántabro. Sueños ilegales y pecaminosos que tiene uno.