06/01/2006 9:20
Los
Reyes Magos a mi me traen el derribo de la lonja. He debido de ser muy malo
durante el año para merecer esto. En varios días compruebo como la política
arrasa con la razón urbanística. A la renuncia del aparcamiento de Vargas se
suma ahora el derribo de la lonja. En poco tiempo veremos si se hace el
edificio de Moneo o el parque de la
Llamas de Batlle.
Mal,
muy mal, me he debido de portar para que los Reyes Magos me traigan este
regalo. Me irrita saber que la decisión se hace por un puñado de votos, que los
intereses generales de la ciudad y de su historia se marginen frente a los de
unos pocos que como son "los vecinos de la zona", se les concede la
capacidad exclusiva de la decisión. Mal precedente.
A
cualquiera que se le diga que una ciudad que presume de marinera y pescadora,
con razón, que su emblema es un barco y la mar, que durante siglos sus
personajes típicos han sido los pescadores, una ciudad que construyó sucesivas
lonjas a medida que sus necesidades variaban y que conserva las tres últimas,
ahora, esa ciudad, permite el derribo de su lonja sin uso, es decir de una
parte significativa y representativa de su historia, porque a un grupo de
vecinos de la zona, entre los que habrá muy pocos pescadores, si los hay, les
molesta en sus paseos. Ni siquiera se lo impide, simplemente les molesta.
¡Ay, si la lonja hubiera tenido una, solo una, fachada de piedra de sillería con algún arco y sus molduras o aleros de madera!. Un pequeño gesto de arquitectura "tradicional"!. ¡Se hubiera salvado!. Miles de voces de respectivos voceros de la historia (historiadores, arqueólogos, cultos y semicultos...) se alzarían contra un posible derribo de las "históricas piedras"... Una corta campaña y la lonja se habría salvado, si es que hubiera llegado a estar amenazada.
Pero la Lonja es un edificio racionalista y, por tanto, un edificio discreto en el paisaje urbano. Resuelto con elementales medios de expresión, con un valores de composición y proporciones más sutiles que aparatosos.
¡Ay, si la lonja hubiera tenido una, solo una, fachada de piedra de sillería con algún arco y sus molduras o aleros de madera!. Un pequeño gesto de arquitectura "tradicional"!. ¡Se hubiera salvado!. Miles de voces de respectivos voceros de la historia (historiadores, arqueólogos, cultos y semicultos...) se alzarían contra un posible derribo de las "históricas piedras"... Una corta campaña y la lonja se habría salvado, si es que hubiera llegado a estar amenazada.
Pero la Lonja es un edificio racionalista y, por tanto, un edificio discreto en el paisaje urbano. Resuelto con elementales medios de expresión, con un valores de composición y proporciones más sutiles que aparatosos.
La
lonja desaparecerá de la historia de esta ciudad por un puñado de votos, por
una reacción de contrapeso político ante la "marcha atrás" del
alcalde con el aparcamiento de Vargas, y por ser de hormigón. ¡Vaya razones!
Viejos
pascueros, reyezuelos magos, meteros vuestro regalo por donde os quepa.
carbonizado
carbonizado
12/01/2006
8:53
Al
fin hoy he podido leer el artículo de Pico, el cura del Barrio Pesquero, sobre
el derribo de la lonja del barrio. Muy bien. Santa y sensatamente cabreado. Sin
embargo su cabreo está más del lado de sentirse engañado, que del lado del
fondo del asunto. Mal está engañar a una persona como Pico, aprovecharse de él,
pero lo preocupante es que se actúa por un puñado de votos. Por un puñado de
votos se derriba la lonja, con la consideración de que algunos vecinos de la
zona dicen que estorba para el paseo. Los resultados electorales de la zona
deben ser tan ajustados que quien gane esas mesas gana algún diputado o
concejal, y ahí está la cuestión. Por un puñado de votos. Un puñado de votos
muy importante. Y si hay que tirar la lonja, se tira. Eso hoy. Mañana, por un
puñado de votos así, si hay que hacer otra barbaridad, se hace.
Perversión política.
Perversión política.
analista
18/01/2006
9:07
Durante
dos días Peridis ha publicado sendas tribunas de opinión a favor de la lonja
condenada al derribo por el Gobierno Regional. Ahora, distinto de cuando la
polémica de San Martín-La Unión, veo los toros desde el burladero (no la
barrera), pues estoy en disposición de saltar al ruedo, aunque no lo haré.
Peridis es un comunicador, ilustrador, historiador (contador de historias) muy
bueno y de gran influencia popular. Además, es arquitecto, amigo y compañero de
promoción y motor del rescate del románico del norte de España.
Fernando,
en el estudio, insiste en descalificarlo una y otra vez diciendo que solo le
mueve la posibilidad de sacar adelante su proyecto de rehabilitación para la
lonja. Peridis invoca al Presidente Revilla, a la anchoa, a los marineros
muertos, a la Biblia
y a quien haga falta.
Las
ilustraciones de los dos artículos son fotos de maquetas del proyecto de
Peridis, lo que parece que vienen a dar la razón a Fernando. ¿Qué pinta allí un
auditorio, sobre todo tal formal?
Se
prevé una lucha de interés. No se apostar por nadie. Los caminos de la política
son inescrutables.
lonjero
23/01/2006
8:22
Estos
días han continuado las polémicas ciudadanas Moneo si, Moneo no, Lonja sí y no.
Ni el derribo de la lonja es la solución para el barrio Castilla-La Hermida, ni
el Moneo va a hacer mejor al Gobierno. La arquitectura o su demolición tienen
sus limitaciones. Son el escenario, los decorados del teatro, pero lo
importante sigue siendo el texto, el argumento de la vida.
vital
27/01/2006
9:50
El
derribo de la Lonja
ha producido una literatura en los periódicos muy variopinta: Desde los
cerebrales artículos de Mediavilla a favor del derribo, pasando por los muy
dolidos de Alberto Pico o los muy barrocos de Peridis. Todo ello ha estado
entreverado por cartas al director en uno u otro sentido. De todas ellas,
me parece que esta es una joya del despropósito acerca del proceso de la
toma de decisiones en este tipo de asuntos. (Naturalmente publicada en DM de
ayer)
Señor director:
Por fin a los que vivimos en un barrio obrero
se nos hace caso. Este año 2006 parece que los políticos se han dado cuenta de
las necesidades y de las carencias de Castilla-Hermida y han decidido hacernos
caso a aquellos que vivimos en este barrio y que soportamos las deficiencias e
inconvenientes de ser la entrada y salida de Santander para todo.
Yo quiero ver el mar, quiero pasear por
nuestro paseo marítimo, reclamo ese derecho que parece nos niegan los que no
viven aquí y pueden disfrutar de paseos marítimos allí donde viven o allí donde
pueden ir en función de su capacidad económica.
Me opongo a que otros, los que no viven aquí,
conviertan este barrio en una especie de espacio intocable de edificios
supuestamente singulares cuando los que vivimos aquí carecemos de zonas de
esparcimiento, de paseo, de ocio , donde nuestros hijos puedan respirar y
correr. No entiendo a los talibanes que niegan a los demás los espacios que
ellos disfrutan.
Afortunadamente se tira la lonja. Nos han
dado la razón y los vecinos de Castilla-Hermida podremos empezar a disfrutar de
la calidad de vida que tienen en otros lugares de Santander. Por tanto, gracias
a quienes nos han comunicado tan buena noticia que son, además, quienes lo
hacen posible.
DNI: 13.651.000
Cualquiera que lea esta carta, y no conozca Santander, es claro que creerá que tiene razón. Además eso de vivir en un barrio obrero le da a sus argumentos un punto social de difícil rebate. Por si acaso, el que vive en el barrio obrero califica de "talibanes" a los que está a favor de mantener la lonja.
Gracias
a que la ciudad pierda este edificio histórico los pobres vecinos del barrio
van a poder ver el mar y disfrutar de un paseo marítimo "como tienen en
otros lugares de Santander".
Terrible
doctrina.
vivalalonja
29/01/2006
9:13
Siguen las cartas a favor de la Lonja. Hoy José Luis
Casado, como no, desde una posición superior. Dando lecciones a diestro y
siniestro y dejando claro su participación en la salvación de algunos
edificios.
Hace días apareció esta ilustración del interior: A la grandeza del espacio le falta el ornamento. La lonja se habría salvado con un poco de ornamento. Unas piedras, unas molduras, unas maderas o escayolas. Algo. Pero esta desnudez, aquella que cantaba con pasión Juan Ramón Jiménez, solo la debemos de apreciar los obsesos de la arquitectura...
Hace días apareció esta ilustración del interior: A la grandeza del espacio le falta el ornamento. La lonja se habría salvado con un poco de ornamento. Unas piedras, unas molduras, unas maderas o escayolas. Algo. Pero esta desnudez, aquella que cantaba con pasión Juan Ramón Jiménez, solo la debemos de apreciar los obsesos de la arquitectura...
estodelalonjanoseacabanunca
06/02/2006
7:59
Siguen clamando en el periódico por la
conservación de la Lonja. Gorka Pérez de la Peña Oleaga se llama
el opinante-historiador que concluye, con razón, que lo único valioso de todo
el barrio es la Lonja
y que con su derribo el barrio se empobrecerá.
Ahí
queda el alzado como recuerdo.
dalequedale
09/02/2006
8:35
La
lonja sigue generando "ríos de tinta". Esta manida metáfora tiene
ahora un sentido vacío con los periódicos en Internet. Los periódicos ya no
usan tanta tinta, así que habría que decir que la lonja genera "ríos
de píxeles". Claro que la manida metáfora de la tinta tiene su sostén en
el paralelismo entre dos fluidos: el agua de los ríos y la tinta de imprimir.
Pero no existe paralelismo entre ríos y píxeles ya que uno es un fluido y otro
son puntitos. Propongo una nueva metáfora para este abuso de noticias sobre un
acontecimiento que se publica en un diario de Internet: Genera
"firmamentos de píxeles". Aquí si que hay paralelismo entre los
puntitos de estrellas en el firmamento y los píxeles de la pantalla del
ordenador y además el plural de firmamentos, mas aún que en el caso de los
ríos, produce una magnificación casi inabarcable. Lo que menos me gusta es que
es un poco largo y pierde rotundidad.
¿A
qué viene esto?. Debe ser un vacío mental. Transitorio, espero.
vacio
18/02/2006
9:17
Ayer
terció en la polémica de la
Lonja, Miguel Ángel García Guinea. Me sorprendió que
terciara, antes de empezar a leer, porque no es su estilo. Su estilo
arquitectónico. ¿Guinea defendiendo un edificio racionalista?. La lectura me
condujo a lo esperado: No, Guinea no defendía el edificio. Su argumento (ahora
queda mejor decir discurso), es que si la defensa la han llevado a cabo Pico,
Peridis, Casado Soto y González Riancho, deben tener razón porque son
gente culta e ilustrada. Él, mientras tanto, arremete contra la destrucción de
las iglesias románicas para construir góticas y de estas para hacerlas
renacentistas. Es lo suyo. Argumentos de autoridad, perdón, de antigüedad.
Yo
sigo pensando que si la Lonja
hubiera tenido un trozo de fachada de piedra, algún alero de madera, que sé yo,
todos habrían planteado su conservación. Guinea habría pasado a la actividad y
todos habrían actuado con más convencimiento. ¡Pobre lonja de hormigón!.
Material indigno que se vincula a la atroz especulación y a las edificaciones
monstruosas.
De
todas maneras, al fin, un edificio racionalista conmueve, por unas u otras
razones, especialmente a esas fuerzas bienpensantes y conservadoras de la
ciudad, que a partir de ahora pueden valorar el patrimonio arquitectónico más
reciente y no solo las piedras medievales o regionalistas. Su desaparición no
será en vano.
Amén.
lonjero
lonjero
20/02/2006
8:58
La
lonja interminable. Hoy, Juan José Arenas se despacha con su artículo en contra
de la lonja. La verdad es que Arenas podría estar callado. Su posición está
condicionada por ser el autor de la nueva lonja y yo creo que su opinión está
mediatizada por esa circunstancia. La libertad de opinión, tan invocada estos
días, le permite, naturalmente, dar la suya, pero desde una posición levemente
inmoral. Su ataque al edificio se hace desde la objeción de no ser
expresivo de su uso: "las paredes de la vieja lonja no manifiestan su
función".
Además,
compara la vieja lonja con el Marítimo, el Siboney, el Ateneo o las
desaparecidas escuelas de Peña Herbosa (aquí se equivoca adjudicándolas a
Lastra cuando en realidad eran de Riancho), de los que dice que tienen
"en su finura de líneas vibraciones de la escuela de Gropius". Más
aún: la compara, negativamente, con la sala de maquinas de la central eléctrica
de Peter Behrens o la fábrica Fagus de Gropius. ¡Pobre Lonja, no da la
talla!.
¡Claro
que no es un edificio de ese nivel!. Tampoco esta Ciudad ha dado nunca
edificios de ese nivel en otras corrientes arquitectónicas.
La
Lonja vieja es un filtro entre el muelle y la calle. Entre los barcos pesqueros
y los camiones de reparto. En su interior se comercia. Por un lado entran peces
y por el otro sale pescado. La lonja tiene una forma perfectamente funcional.
Está resuelta con simplicidad de líneas y elementariedad de medios. Los
testeros, y en especial el del este, tiene una composición elegante que rompe
la simetría de la sección con un cuerpo de esquina más elevado y grandes paños
ciegos...
Me
doy cuenta de que me alargo estúpidamente: ¿qué voy a contar que no se sepa?.
Se acabó.
Se acabó.
viejolonjero
26/02/2006
9:16
Volver
de Roma es como haber tenido un sueño.Un sueño imperial y barroco. Motociclista y cutre. Caótico y majestuoso.
Ya a aquí, la cruda realidad te zarandea sin contemplaciones para que despiertes del sueño:
La
Lonja cae demolida.
El resto es silencio.
romano
10/03/2006
7:56
El
Diario Montañés sigue publicando cartas relativas a la lonja demolida. Ahora
escriben los que eran partidarios del derribo y viene a decir que si los
defensores iban en serio y cosas por el estilo. Incluso dicen que el derribo
anuncia la primavera del barrio.
¡Pobre
barrio Marqués de la Hermida!. Primero, porque al parecer han estado toda su
vida jodidos, estrangulados, estorbados, impedidos en su crecimiento y
desahogo, por un edificio racionalista de mierda. Segundo porque cada vez que
han opinado sobre la necesaria demolición han mostrado unas carencias
culturales y de sensibilidad admirables. Tercero, porque, inocentes, se creen
que son sus argumentos los que han vencido. Cuarto, porque no son sus
argumentos, ni siquiera ellos mismos los vencederos, sino la ley electoral que
da en sus mesas una pugna decisiva en las municipales y regionales. Quinto,
porque el barrio se ha empobrecido en algo irrecuperable.
Pobres
vecinos de Marqués de la
Hermida. Pobres ciudadanos, ahora mas maltratados que nunca.
marquésdelahermida
14/03/2006
9:52
Tomas
López escribe hoy nuevamente un largo artículo sobre la desaparecida lonja.
Está bien, aunque considera que faltó debate, que la autoridad decidió el
derribo sin oír a todos, y yo no lo creo. Ese razonamiento podría exculpar a la
autoridad o solo hacerla responsable de no debatir y no es así. Debate ha
existido y los citados "ríos de tinta" o "universos de
píxeles" lo confirman. El problema no ha sido la falta de debate, el
problema es que la autoridad ha oído todo lo que tenía que oír y ha decidido,
contra la razón, la historia, la cultura y la inteligencia, ha decidido, lo que
más le convenía para la obtención-conservación del poder.
El
fin justifica los medios. Al menos en el caso de la lonja. ¿Vendrá algún caso
más a sumarse?.
esterrible
19/03/2006
8:57
Nuevos
llantos por la Lonja. Hoy
Orestes Cendreros lamenta que no se haya atendido a los que saben (como
José Luis Casado y otros), y el escaso beneficio paisajístico que reporta el
derribo. Concluye que una vez más, como en el caso del Teatro Pereda y otros
edificios, Santander pierde parte de su patrimonio.
Ya he dicho mi opinión sobre el asunto y su turbio manejo político: Esto ha sido posible gracias a la posición fundamentalista de los conservadores de patrimonio de esta ciudad y de casi todas: Nunca en su historia estuvo Santander tan concienciada para conservar su patrimonio como ahora. Nunca hasta ahora hubo tantas y tan numerosas asociaciones públicas para la defensa del patrimonio. Nunca en su historia se protegieron tal cantidad de edificios de la ciudad como ahora, incluso en algunos casos, con valor bien dudoso... Entonces, ¿por qué se consigue derribar la Lonja?. Pues porque todas esas conciencias, asociaciones y eruditos conservacionistas tienen el tiempo parado en los finales del XIX. De ahí en adelante no hay arquitectura: ya aparece el hormigón, el vidrio y los aceros y los arquitectos olvidan la piedra, la madera, la forja, las molduras, empiezan a hablar del espacio y la luz y se echan a perder. Hay quien dice, personas ilustradas (?), que la arquitectura muere con Le Corbusier. Durante años se ha educado a la gente en la admiración por la piedra esculpida, la madera tallada, las molduras labradas. La modernidad no tenía valor. Y ha llegado el momento en que, esos intelectuales anclados en los valores del XIX, han evolucionado algo (han sido necesario más de cincuenta años) para que entrevieran los valores de la arquitectura racionalista y, entonces hicieran llamamientos a su conservación, en este caso la Lonja. Pero, ¿a quién dirigían la defensa?. ¿A quién querían hacer ver los valores arquitectónicos de la Lonja?. Pues a una población a la que siempre habían dicho lo peligroso que era el hormigón, el cemento y el acero. Y esa población, aleccionada durante años, o generaciones, en que la única arquitectura de consideración era la de piedraesculpida, maderatallada y molduraslabradas, no concedía crédito a "unos intelectuales veraneantes que no sabían los que necesita el barrio". ¡Venir ahora a decirnos que un edificio de hormigón tiene valor patrimonial!.
Ya he dicho mi opinión sobre el asunto y su turbio manejo político: Esto ha sido posible gracias a la posición fundamentalista de los conservadores de patrimonio de esta ciudad y de casi todas: Nunca en su historia estuvo Santander tan concienciada para conservar su patrimonio como ahora. Nunca hasta ahora hubo tantas y tan numerosas asociaciones públicas para la defensa del patrimonio. Nunca en su historia se protegieron tal cantidad de edificios de la ciudad como ahora, incluso en algunos casos, con valor bien dudoso... Entonces, ¿por qué se consigue derribar la Lonja?. Pues porque todas esas conciencias, asociaciones y eruditos conservacionistas tienen el tiempo parado en los finales del XIX. De ahí en adelante no hay arquitectura: ya aparece el hormigón, el vidrio y los aceros y los arquitectos olvidan la piedra, la madera, la forja, las molduras, empiezan a hablar del espacio y la luz y se echan a perder. Hay quien dice, personas ilustradas (?), que la arquitectura muere con Le Corbusier. Durante años se ha educado a la gente en la admiración por la piedra esculpida, la madera tallada, las molduras labradas. La modernidad no tenía valor. Y ha llegado el momento en que, esos intelectuales anclados en los valores del XIX, han evolucionado algo (han sido necesario más de cincuenta años) para que entrevieran los valores de la arquitectura racionalista y, entonces hicieran llamamientos a su conservación, en este caso la Lonja. Pero, ¿a quién dirigían la defensa?. ¿A quién querían hacer ver los valores arquitectónicos de la Lonja?. Pues a una población a la que siempre habían dicho lo peligroso que era el hormigón, el cemento y el acero. Y esa población, aleccionada durante años, o generaciones, en que la única arquitectura de consideración era la de piedraesculpida, maderatallada y molduraslabradas, no concedía crédito a "unos intelectuales veraneantes que no sabían los que necesita el barrio". ¡Venir ahora a decirnos que un edificio de hormigón tiene valor patrimonial!.
Y
la población, mayoritariamente, no escuchó a aquellos que, hoy decían que el
hormigón podía hacer cosas valiosas.
Los
políticos, siempre atentos, hicieron el resto.
Se
acabaron los cantos por la Lonja.
A
ver si nuestros intelectuales sensibilizan a la población hacia los valores de
una arquitectura que ellos empiezan a descubrir ahora y no juegan a
descalificar la arquitectura actual con términos a los que dan sentido
peyorativo:
Hormigón = especulación, brutalidad, comisiones.
Hormigón = especulación, brutalidad, comisiones.
Acero
= exceso de alturas, frialdad, corrosión
Vidrio
= Brillos, reflejos, estridencias
La
lonja, con la conciencia creada en la población, se hubiera salvado si hubiera
tenido una esquina, solo una esquina, de piedra de sillería.
¡Qué pesadez!.
¡Qué pesadez!.
pesao
